Monique Eloit, directora general de la OIE, acompañada de diferentes miembros de la OIE durante la celebración de 87.a Sesión General.

Cambio climático y comercio, claves en la propagación de enfermedades animales

​La OIE recuerda a los Países Miembros la importancia de la vigilancia, la preparación y la necesidad de continuar la notificación de nuevos focos de forma adecuada para enfrentar los desafíos de la sanidad animal
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La 87.a Sesión General de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal) está sirviendo para hacer un gran repaso de todos los temas relevantes que afectan a la sanidad animal mundial, y uno de ellos ha sido conocer la situación actual de la misma.


Según la OIE, dos factores significativos en la propagación de las enfermedades animales a los que tienen que hacer frente los Países Miembros son el cambio climático y el comercio internacional.


“Los efectos climáticos, como El Niño (el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial) o las fuertes lluvias tienen una gran influencia sobre la distribución de los mosquitos y las garrapatas que desempeñan una función en la transmisión de las llamadas enfermedades transmitidas por vectores. Además, el comercio en expansión de animales y productos derivados de los animales debido a la globalización continúa representando un factor de riesgo para la introducción de las enfermedades animales en nuevos territorios”, señala el organismo internacional.


ABORDAR LAS ENFERMEDADES INFLUENCIADAS POR LOS FACTORES CLIMÁTICOS


El cambio climático puede tener un impacto en la propagación de las enfermedades transmitidas por vectores en los animales y afecta los desplazamientos de los animales, como es el caso de las migraciones de las aves y la trashumancia del ganado. Tres enfermedades transmitidas por vectores con un alto impacto en la sanidad animal en 2018 (Fiebre del valle del RiftLengua azul y Fiebre del Nilo occidental) se presentaron a los Países Miembros para que se tomen las medidas recomendadas por la OIE necesarias a la hora de enfrentarlas.


Las medidas recomendadas por la OIE incluyen aumentar la vigilancia y la preparación en las áreas de alto riesgo durante los periodos de riesgo elevado de acuerdo a la epidemiología de las distintas enfermedades, en colaboración con las autoridades de salud pública, y notificar continuamente nuevos focos a través de WAHIS para permitir la implementación de los esfuerzos de sensibilización y prevención.


Actualmente, el 9% de los países han notificado focos de la fiebre del valle del Rift, incluidos casos humanos. Por otra parte, informan que la lengua azul, desde 1998, se observa fuera de sus límites geográficos tradicionales y ahora está presente en alrededor de un cuarto de los países y territorios participantes de casi todas las regiones.


Otro desafío para los Servicios Veterinarios y de salud pública es la fiebre del Nilo Occidental. Esta enfermedad circula a través de un complejo ciclo que implica mosquitos y aves, a la vez que afecta la salud de las personas y de los caballos. Su presencia se notificó en el 14 % de los 191 países y territorios que reportaron información en cuatro continentes, con la mitad situada en Europa.


GARANTIZAR TRANSPARENCIA PARA PREVENIR ENFERMEDADES A TRAVÉS DEL COMERCIO


El comercio internacional genera riesgos de propagación de las enfermedades animales. Para gestionar el riesgo, es esencial que los países implementen las normas internacionales de la OIE para el comercio de animales y sus productos derivados, incluyendo aquellas relacionadas con la gestión nacional del riesgo como la bioseguridad a nivel de los establecimientos, los sistemas de detección temprana y los planes de contingencia. La colaboración internacional y la notificación de los focos a través del sistema WAHIS también son esenciales para permitir que los países implementen medidas de control y vigilancia eficaces y lograr una mejor comprensión de la situación mundial.


Desde la OIE destacan tres enfermedades vinculadas a los movimientos comerciales que preocupan a la comunidad mundial desde hace varios años como son la influenza aviar y la propagación acelerada de dos enfermedades de los animales acuáticos, herpesvirus de la carpa koi y batrachochytrium salamandrivorans.


En lo que respecta a la influenza aviar de alta patogenicidad preocupa a numerosas regiones en el mundo debido a sus múltiples focos que causan consecuencias significativas para los medios de subsistencia y el comercio internacional. La diversidad y evolución de las cepas notificadas en las aves de corral es considerable y se añade a la complejidad de la epidemiología de la enfermedad debido a la evolución genética en las aves silvestres, en particular. la de las aves migratorias acuáticas.


Entre 2018 y principios de 2019, un cuarto de los 191 países y territorios que reportaron información de todas las regiones indicaron su presencia, siendo los subtipos H5N1 y H5N8 los más notificados. 

Debido a su posible impacto zoonótico y la capacidad de evolución de las cepas, los países deben mantener un alto nivel de vigilancia, incluso en las aves silvestres, notificar focos potenciales de forma oportuna y autodeclarar la ausencia de enfermedad a partir de la información obtenida por sus sistemas de vigilancia.


Por último, las dos enfermedades de los animales acuáticos que son objeto de gran preocupación en los últimos años son la infección por el herpesvirus de la carpa koi e infección por Batrachochytrium salamandrivorans. La primera debido a su impacto económico y, la segunda, a sus potenciales efectos devastadores sobre la biodiversidad de los anfibios. Ante la falta de información disponible, se alienta a los países a aumentar la vigilancia y el control de dichas enfermedades.

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