Manuel Bernardo Álvarez, veterinario de los Servicios Oficiales de Salud Pública de Ponferrada.

De virus y “de vinos" con Fernando Simón (I)

Manuel Bernardo Álvarez, veterinario de los Servicios Oficiales de Salud Pública de Ponferrada
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El propio término virus empezó como una contradicción. Lo heredamos del Imperio romano, cuando se utilizaba para referirse tanto al veneno de una serpiente como al esperma de un hombre. La creación y la destrucción unidas en una sola palabra: Virus. Carl Zimmer. “Un planeta de virus”.


Hace 3500 años en el papiro de Ebers se describe algo llamado “resh”, los síntomas son tos y fluido nasal, es el resfriado común. Un rinovirus es sencillo, tiene 10 genes, los humanos tenemos veinte mil. ¡Queremos ver el virus! Gritaban los negacionistas. Sonrían. Luis García Montero (poeta, escritor y director del Instituto Cervantes) define a los negacionistas, como propagadores de bulos en los que vuelven a dominar desprecios, totalitarismos, inquisiciones.


Cuando Fernando Simón Soria dijo aquello de que, “no veía una razón concreta para incorporar Veterinarios al Comité Asesor de Covid-19”, me pareció una contradicción, un virus. Alguien debió haberle replicado que la Encefalopatía Espongiforme Bovina, (EEB), el “mal de las vacas locas” fue una Covid-19 en animales. Se gestionó y solucionó en España, muy acertadamente y principalmente por veterinarios. “La historia es la madre de la verdad” y es “advertencia de lo porvenir”, dijo Cervantes. Así había sido: El 17 de noviembre de 2019, cuando faltaban 4 meses para decretarse el estado de alarma en España, dijimos los veterinarios premonitoriamente en Madrid: “Los virus emergentes constituyen nuevas amenazas infecciosas que podrían llegar a causar una gran epidemia, una situación de emergencia global, son susceptibles de aliarse con el cambio climático y la globalización, para hacer su aparición y propagarse”. Hablábamos entre líneas, de Una sola Salud, “One Health”. Nadie nos hizo caso.


Quiero explicárselo en persona a Fernando Simón, tomando vinos o cañas, los moteros suelen preferir estas últimas. Los amantes de la montaña también. Fernando Simón es motero y montañero. Solo hace falta que le gusten las setas, ya veremos. Le pegan mas las cañas, que los vinos, pero se decide por estos, así que, amables lectores me voy a tomar unos vinos con el archiconocido Doctor Simón, donde él quiera, en “el Tubo” de Zaragoza, en “el Húmedo” en León, o en Ponferrada en la “Zona Alta”, en “Fernando Miranda”, en “la Rosaleda”. Promete ser un duelo conversacional interesante. Médico-Veterinario. ¡Vengan y lean! Respondo por él.


Le llamo al móvil, ¡no tengo WhatsApp! se disculpa, con la humildad que le caracteriza. Ese es uno de los rasgos más visibles de su personalidad. Así lo avala el portavoz científico de Canarias, médico también: “Cuando le conoces te puede dar la sensación de que no controla mucho del tema. Pero es por lo sencillo y humilde que es. Luego en cuanto empieza a hablar, compruebas que está tremendamente preparado” dice el catedrático de Parasitología de la Laguna, Basilio Valladares.


Fernando Simón Soria 57 años, licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza. Tiene 32 años de dura profesión, médico generalista un par de años, hasta que en 1990 orientó su vida a la cooperación. Con “Medicus Mundi” a Burundi, dos años en el hospital de Ntita. Habla kirundi, la lengua de la zona (seis idiomas controla).


Tras Burundi llegó Somalia, esta vez con “Médicos Sin Fronteras”, donde permaneció otros dos años. Todo este bagaje africano, le sirvió para diplomarse y obtener un máster en la London School of Hygine and Tropical Medicine. Tres años en Mozambique dirigiendo el Centro de Investigación en enfermedades tropicales de Manhiça. Asesor del Gobierno de Guatemala para la reforma del sector sanitario y a los de Madagascar, Isla Mauricio, Reunión y Seychelles en el control de epidemias. «Sí, ha hecho mucha mili». Sabe que el SIDA, la malaria y la tuberculosis matan a muchas personas al año. Pero mata más, el hambre y la miseria. Más del 10% de la población mundial pasa hambre, tiramos más del 40% de comida, de alimentos sin consumir. En España el 15% de la población tiene obesidad. El 40% sobrepeso.


Siguió formándose y trabajando en distintos centros, como el Institut de Veille Sanitaire París y el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Carlos III de Madrid, donde fue coordinador de su Unidad de Alerta y Respuesta Sanitaria entre 2003 y 2011, dirigiendo el programa del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) de España, siendo el responsable de formar a los epidemiólogos que iban a trabajar sobre el terreno. Desde 2012 es el director, responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, (CCAES), supongo que por concurso de méritos, aunque pudo ser por “libre designación” lo que conocemos los funcionarios, como “vía digital”; que no se me olvide preguntárselo, ¿por concurso o a dedo? Bueno, tanto da, primero PP y ahora PSOE le mantienen en el cargo.


Pero, me viene a la mente una pregunta, la escribo para no olvidarme, ¿en tantos cargos de gran nivel y en tantos puestos de esa enjundia, no se hacen previsiones ni planificaciones? O solo el día a día.


«La pandemia es una crisis sanitaria que ocurre una vez cada cien años y cuyos efectos se dejarán sentir durante decenios», (Tedros Adhanom, director de la OMS). ¿No se prevén ni se planifican las epidemias ni las pandemias? ¿No se hacen supuestos de actuaciones? Ni en la OMS, ni en las naciones, ni en las autonomías.


Quedamos en el “tubo” en Zaragoza, ¡pa tomar unos vinos, maño! Cojo el “catalán” (tren Vigo-Barcelona) en la estación de Ponferrada y por el camino sigo ojeando en Internet su biografía. Me gusta lo que leo de Fernando Simón. Es más práctico que teórico. Vivió en vivo y en directo la guerra de hutus y tutsis. Eso curte. Volvió a España, pertenece al cuerpo de médicos titulares y en 2004,  llegó al CCAES.  Es un funcionario de alto nivel, probable nivel 30 el máximo de la administración y el máximo de un funcionario del grupo A. No se asusten, gana menos que un diputado o que un procurador a Cortes autonómicas, menos que muchos alcaldes y algunos no tienen oficio, ni beneficio, y que no tengan maleficio. (chiste)


En Aragón como tierra de vinos, hay cuatro denominaciones de origen oficiales, Somontano, Cariñena, Calatayud y Campo de Borja, aparte de unas seis zonas más con Indicación Geográfica. Buenos vinos y recios, como el personal de la zona. “Se templado en el beber, ten por cuenta que demasiado vino, ni guarda secreto, ni cumple palabra” me viene a la cabeza, estas palabras de don Quijote a Sancho. Me río.


No voy a cuestionar la labor de Fernando Simón Soria, no soy quien para hacerlo, soy un Veterinario de nivel 22, de los  bajos del Grupo A. Un indio peleador de batallas, un aficionado inventor de relatos. Fernando es un jefazo. Un funcionario de su nivel, con la información que tenía, y la información que le pasó la OMS y China y con ocho años en el cargo de Director, y dieciséis en el Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias de España, creo que cometió errores de principiante, cometió errores de médico de un Centro de Salud, que no tiene información y se enfrenta a una enfermedad nueva. Sabe perfectamente lo que es una Zoonosis y Covid-19 lo es. Una enfermedad que de los animales (del murciélago) pasó al humano, tal vez con una estancia intermedia en el pangolín.


En el Tubo, barrio típico de Zaragoza, pedimos unos cariñenas tintos, “el vino de las piedras” para romper el hielo. Me dice, sabes Manuel, la raíz de todo esto es la miseria, la pobreza, la forma de vida, de “mala vida” que llevan muchas personas en el mundo, el hambre en África, en Asia, personas sin ningún tipo de educación ni de adquisición de conocimientos, que para malvivir lesionan la naturaleza y a los animales, para sacar algo de dinero, con el uso de los mercados de animales vivos y muertos y para nutrir la medicina tradicional (principalmente china y del sudeste asiático) con fines fraudulentos. Ganar dinero a cuenta de la ignorancia, diciendo que curan enfermedades las escamas del pangolín, las pseudoterapias, las pseudomedicinas. Usan escamas de pangolín para adquirir vigor sexual, para curar artritis, para curar sífilis. Me río y le suelto de sopetón: ¡Ah claro! como cuando los médicos tratabais la sífilis con mercurio. Sales de mercurio, vapores de mercurio. Con una manta ¡Era horrible! Para extraer del cuerpo enfermo, los “hipocráticos” malos humores. Se decía aquello de: “una noche con Venus y una vida con mercurio”.  Sonríe débilmente, ¡también has leído a Nájera ¡-me dice-Hombre claro! La historia del Instituto de Salud Carlos III, debería ser de lectura obligada para todo el personal sanitario. Para médicos, enfermeros, veterinarios, farmacéuticos. Las medicinas y sus tratamientos en humanos y animales han avanzado más, en estos 80 últimos años, que en los diez mil anteriores.


Los antiguos griegos, los del tiempo de Esculapio predecesor de Hipócrates hablaban de sufrir para comprender, “del pathos al mathos”. Esquilo lo refleja en una de sus tragedias, en el Agamenón: “Zeus puso a los mortales en el camino del saber cuando estableció con fuerza de ley, que se adquiriera la sabiduría con el sufrimiento”.


Zeus ya sabía que la teoría es conocimiento y la práctica es dolor. Lo supo antes, que Kant, que decía que “la teoría sin práctica es estéril y la práctica sin teoría es ciega”. Los veterinarios sabemos teoría y tenemos práctica. Tenemos “mucha mili” también.


Fernando, le digo ¿no faltó previsión? No la vimos venir. Es un virus nuevo y no sabíamos su comportamiento. La transmisión tan grande y los datos de China nos confundieron. Pasó igual con el SARS, con la gripe aviar, con el MERS y se controlaron, se pararon, se quedaron en humo o en poco. Le creo.


Simón sabe, como Zeus que lo sabía todo, que de los animales, de sus enfermedades, y de las Zoonosis que pasan a los humanos, de Epidemiología teórica y práctica, y de los alimentos, también sabemos los Veterinarios. ¿O acaso no lo sabe? La Covid-19 es una zoonosis, ha pasado de los animales al ser humano. Por eso Fernando, por eso, debe haber asesores Veterinarios, en los Comités científicos. Nos sentimos discriminados, tres médicos, contigo cuatro, un biólogo, una enfermera y una farmacéutica. Discriminados. En la reconstrucción tampoco contáis con nosotros. La prevención es fundamental, ¡y lo sabes! las funciones de los Veterinarios constituyen las primeras barreras en la Salud pública, somos los cortafuegos para que las enfermedades no salten de especie. La salud del planeta y el cambio climático, tenemos que actuar en ellos también. Más pronto que tarde estaremos ahí, Una Sola Salud nos aguarda. Ha sido el Congreso de los Diputados el que os excluye de la reconstrucción. Solo Ana Pastor del PP os quiso incluir y apuntó que formabais parte clave de la red de vigilancia epidemiológica. Y por cierto la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, debe volver a Sanidad y no estar en Consumo.


Dr. Simón, aunque debería llamarte licenciado Simón, pues no he visto por ninguna parte que hayas hecho el “doctorado”, ¿qué opinas de los “negacionistas”? De los que dicen que esto de la pandemia, es una conspiración para vendernos vacunas, un contubernio chino, para ponernos un microchip y desarrollar un nuevo orden mundial, que Soros y Bill Gates nos manipulan, que la pandemia es para implantar el 5G, y qué opinas de los que curan la Covid-19 con lejía, ¿qué opinión te merecen los “influencers”? Algún cantante que anda suelto, sin bozal, sin formación científica, y ya no te pregunto por los diplomados en la universidad de Twitter, que emiten juicios en las escuelas de Facebook, o los que opinan, sobre todo, sin tener ni idea de nada (síndrome de Dunning Kruger). Posa la copa de cariñena y me suelta de golpe: “les llevaba conmigo una temporada a un hospital de África, donde la gente muere de SIDA, de malaria de tuberculosis, que son las enfermedades que mas humanos matan, (más de 4 millones de personas mueren cada año por esas tres) o a Mozambique donde los niños mueren de hambre”. Añado a su cabreo: ¡o a una UCI en España, para que ayudaran a poner un respirador! Nos vamos calentando. En algo coincidimos, la ciencia se opone a la magufería, a los vendedores de humo y de elixires, a los sanadores y milagreros. ¡Queremos ver el virus! Gritaban. Los virus son un puñado de genes en una cáscara de proteínas. (Zimmer) Imaginen un grano de sal, en su lateral cogerían 10 células de la piel y mil virus. ¡Queremos ver el virus! Solo al microscopio electrónico es posible. Lo que no se ve al microscopio, es la ignorancia.  Se muestra y se demuestra con actitudes insolidarias y necias palabras.


Johann Peter Frank padre de la medicina social, ya dejó clara la cuestión en 1790 con su conferencia: “De populorum miseria: morborum genitrice” («La miseria del pueblo: madre de las enfermedades»).


Tengo otra curiosidad, amigo Simón, que ¿te pareció que se acabara el papel higiénico? Sabes le digo, -mientras mira los pinchos expuestos en el mostrador con avidez,- es el síndrome FOMO (Fear of missing out) “perdemos algo y reaccionamos con compras compulsivas y sin sentido”. Vemos que otros tienen experiencias gratificantes de las cuales uno está ausente. Nuevas enfermedades por culpa de mal uso de las redes sociales. Está perfectamente estudiado en psicología. Ansiedad social de los nuevos tiempos, internet, rapidez, inmediatez, “todo al minuto”, a golpe de Twitter, de WhatsApp, nuevas enfermedades. En Nueva Zelanda se acabó el beicon. Sonríe y alza sus cejas agrestes, sin cortar. Le brillan los ojos. El hedonismo está instalado en nuestra sociedad,- y de qué manera-, dice.


La influencia de los “cantantes” y otros actores, negando la pandemia, tiene su sitio en la Sicología, es el “Síndrome Halo” (expertos reconocidos en un área concreta del conocimiento, se pronuncian sobre cuestiones que no son de su competencia. Meterse una persona en asuntos o problemas que no conoce, que no le competen. Corresponde a nuestro: “meterse en camisa de once varas”, dicho popular y jurídico, que se usó en la Edad media en los procesos de adopción de hijos.


Tenemos que comer algo, dice, a mí se me sube el vino rápido a la cabeza y este cariñena tiene 15 grados “a la sombra”. Aunque yo le calculo 17. ¿Qué te parece si pedimos unas “madejas”? los veterinarios de sanidad, los que inspeccionáis alimentos, ¿permitís su consumo? Claro, son productos de carnicería o casquería, inspeccionados en los mataderos. Se venden muy limpios y cocidos, elaborados especialmente para librarlas de gérmenes. (Son intestinos de cordero, “tripas” fritas, típicas de Aragón). En Cuenca se llaman zarajos y en la Rioja embuchados. Si fueran de vacuno se llamarían chinchulines. Veo que sabes poco de nuestras actividades veterinarias. Comer y beber lo hacemos a diario, la alimentación es la base de nuestra salud. La mayor parte de alimentos son producidos por animales de tierra, de mar y de aire, bromeo.


La seguridad alimentaria es cosa de veterinarios, como también fue objetivo nuestro, en el estado de alarma, a pesar de que “no vieras razón concreta para que estuviéramos en el comité científico asesor”. Se nos hace tarde. Fernando Simón se pone el casco de la moto y se pierde en la noche aragonesa. Cojo el tren, “el gallego” (Barcelona–Vigo) de regreso al Bierzo. Te espero la semana que viene en Ponferrada.

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