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Descubren que los animales domésticos son la fuente más frecuente de enfermedades humanas

Descubren que los animales domésticos son la fuente más frecuente de enfermedades humanas

Un estudio ha concluido que el 99 % de todos los casos humanos de zoonosis provienen de animales domésticos y sus productos dentro de entornos dominados por humanos
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Un estudio dirigido por el Royal Veterinary College (RVC) y publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ha descubierto que el contacto y el comercio de animales domésticos y sus productos son la fuente más frecuente de enfermedades humanas recurrentes.


El informe analizó más de 5.000 fuentes a lo largo de tres décadas para examinar cómo las interacciones humanas con animales domésticos y salvajes están vinculadas a zoonosisenfermedades infecciosas emergentes de origen zoonótico. Los hallazgos sugieren que todas las relaciones humano-animal plantean un riesgo de enfermedad; sin embargo, se estima que el 99 % de todos los casos humanos de zoonosis recurrentes provienen de animales domésticos y sus productos dentro de entornos dominados por humanos, ya sea a través de la transmisión directa o a través de los alimentos y los sistemas de agua o insectos.


Al considerar el vínculo con el comercio de vida silvestre, el informe identificó la evidencia publicada de solo 47 de estos eventos confirmados durante 28 años. Esto equivale a menos de dos casos documentados por año, en comparación con un total estimado de mil millones de casos anuales de zoonosis directa o indirecta en todo el mundo. A pesar de esta relativa escasez de evidencia documentada, “el comercio de vida silvestre aún presenta un riesgo de propagación de nuevos patógenos”, advierten los expertos.


Los investigadores explican que existe una idea errónea generalizada de que los términos "zoonosis" y "origen zoonótico" son equivalentes. “Una zoonosis es una enfermedad transmitida de otros animales a los humanos, donde el mismo patógeno causal es fácilmente identificable en ambos y existe un reservorio animal. La rabia es un ejemplo de zoonosis. Las enfermedades de origen zoonótico son aquellas en las que los patógenos que se encuentran en humanos y otros animales están relacionados evolutivamente, pero donde la transmisión solo puede ocurrir entre humanos y el vínculo con otros animales aún puede ser desconocido o extremadamente raro. La COVID-19 es un ejemplo de enfermedad de presunto origen zoonótico”, apuntan.


“A raíz de la pandemia de COVID-19, se ha prestado mucha atención a la transmisión de patógenos de animales a humanos a partir del comercio de vida silvestre, que debe ser monitoreado y regulado mucho más de cerca y de manera específica. Sin embargo, no encontramos evidencia que justifique prohibiciones de gran alcance sobre el uso sostenible de la vida silvestre desde una perspectiva de riesgo de enfermedad. De hecho, tales prohibiciones en realidad podrían ser contraproducentes, ya que pueden llevar el comercio a entornos ilegales desconocidos y probablemente más peligrosos”, señala Richard Kock, coautor del estudio y profesor de Salud de la Vida Silvestre y Enfermedades Emergentes en el Royal Veterinary College y parte del Grupo de Especialistas en Salud de la Vida Silvestre de la UICN.


PROPUESTAS PARA MINIMIZAR RIESGOS


Para abordar y minimizar los riesgos para la salud humana relacionados con los animales domésticos y salvajes, el informe destaca varias recomendaciones, que incluyen la necesidad de un enfoque holístico para detectar, monitorear, prevenir y controlar enfermedades infecciosas en poblaciones humanas y animales que considere las numerosas interacciones entre la salud de humanos, animales domésticos, vida silvestre y ecosistemas bajo un enfoque One Health


Asimismo, proponen medidas específicas basadas en la evidencia –en relación con el riesgo de enfermedades en el contexto específico del comercio de vida silvestre– como una mejor vigilancia de infecciones y de enfermedades zoonóticas, mejor saneamiento y controles regulares de salud animal en los mercados de vida silvestre al menos con los mismos estándares utilizados para comercio de animales domésticos; pero desaconseja las prohibiciones comerciales generales e indiscriminadas.


Por otro lado, instan a repensar los sistemas de producción actuales, las prácticas de explotación de los recursos naturales y los animales (domésticos, de granja y salvajes) y las desigualdades sistémicas en el acceso a la atención médica para disminuir el riesgo de futuras pandemias. Una vigilancia mejorada de casos zoonóticos atribuidos a la vida silvestre y el comercio de vida silvestre, tanto legales como ilegales, “al menos con los mismos estándares aplicados al comercio de animales domésticos”, indican. Y, por último, reducir la dependencia de la nutrición humana de los sistemas intensivos de producción de alimentos basados en animales.


“Si bien muchas enfermedades pueden haberse originado históricamente en la vida silvestre, la evidencia disponible apunta claramente a las interacciones con animales domésticos como una fuente mucho más importante de zoonosis en humanos. Si continuamos aumentando nuestra producción de alimentos de origen animal, no solo provocaremos una mayor pérdida de biodiversidad, sino que también aumentaremos aún más el riesgo de futuras pandemias. Necesitamos repensar la forma en que interactuamos con el mundo natural y conservar los ecosistemas que sirven como barreras ecológicas naturales que mantienen el equilibrio entre los humanos, los animales domésticos y la vida silvestre”, manifiesta Hernán Cáceres-Escobar, coautor del estudio, científico del RVC, la Universidad Sapienza de Roma y el Grupo de Especialistas en Salud de la Vida Silvestre de la UICN. 

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