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Un enfoque One Health produciría menos estrés en el sistema de salud humana
Una mayor colaboración entre expertos de salud humana, animal y medioambiental conduciría a una comprensión más profunda de enfermedades emergentes.

Un enfoque One Health produciría menos estrés en el sistema de salud humana

Scott Weese, especialista en salud pública y zoonosis, habla sobre los beneficios del enfoque One Health para abordar futuras pandemias
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Cuando la COVID-19 comenzó a aparecer en los titulares a principios de 2020, los funcionarios encargados de la salud pública de muchos países trabajaron para conocer la transmisión de persona a persona del nuevo coronavirus, así como también se dedicaron a investigar las consecuencias que el virus podía acarrear para el ganado, las mascotas y la vida silvestre.


En este sentido, descartar la posibilidad de que los animales contraigan y transmitan enfermedades emergentes puede tener un gran impacto en los problemas de salud actuales y futuros.


Sobre este asunto, Scott Weese, especialista en medicina interna veterinaria, jefe de control de infecciones en el Ontario Veterinary College y director del Centro de Salud Pública y Zoonosis, aboga por un enfoque "One Health, Una sola salud" y apuesta por fomentar una mayor colaboración entre los expertos de salud humana, animal y medioambiental, ello conduciría a una comprensión más profunda de las enfermedades emergentes.


"La COVID-19 es principalmente una enfermedad humana, pero con cualquier enfermedad nueva tenemos que averiguar qué especies son susceptibles y cómo limitar la exposición a esas especies. Si este virus pudiera extenderse a las ardillas, mapaches o pájaros, sería un riesgo diferente, y nuestra capacidad para contenerlo sería diferente", advierte Weese.


En base al enfoque One Health, explica que los expertos pueden obtener información importante sobre cómo se conectan la salud humana, animal y ambiental. Por ejemplo, “un producto ambiental como las aguas residuales es una ventana a la exposición ambiental, la exposición a la vida silvestre y el impacto en los animales domésticos”.


En 2003, durante el SARS-1, los gatos y hurones se vieron afectados por el virus. En COVID-19, el visón ha representado un problema y ha habido informes esporádicos de casos positivos en otras especies en todo el mundo. Por ello, “involucrar a los expertos en One Health al principio del proceso produciría menos estrés en el sistema de salud humana”.


Por otra parte, “sería ingenuo pensar que esto no volverá a suceder, y la comunidad global necesita mejorar para hacer de One Health el enfoque predeterminado, en lugar de incorporarlo cuando sea necesario”, insiste.


RIESGO HUMANO PARA LAS MASCOTAS


Para comprender mejor cómo la COVID-19 afecta a los animales, Weese está trabajando con Dorothee Bienzle en una serie de estudios para determinar qué riesgo representa la COVID-19 para las mascotas y por qué algunos animales se infectan y otros no.


En su estudio, los investigadores incluyeron gatos, perros y hurones en hogares donde al menos un ser humano tenía síntomas consistentes con COVID-19 o tuvo un resultado positivo en la prueba.


Los hallazgos iniciales sugieren que las personas con COVID-19 con frecuencia transmiten la enfermedad a sus mascotas y que los gatos que duermen en las camas de sus dueños corren un riesgo particular.


En otro estudio, el equipo amplió su trabajo para reclutar personal de clínicas veterinarias canadienses que hayan tenido COVID-19 para poder aprender más sobre la transmisión del SARS-CoV-2 de personas a mascotas. Los investigadores también están analizando a los gatos en los refugios para comprender los diferentes pasos del proceso por los que podría moverse el virus.


“Si comenzamos a ver el virus en gatos domésticos es un problema, pero si comenzamos a verlo en gatos callejeros debemos comenzar a pensar en reservorios o puentes hacia la vida silvestre”, apunta  Weese.


ASESORAMIENTO PARA CLÍNICAS VETERINARIAS


Durante la pandemia, Weese también ha trabajado en asesorar a las clínicas sobre cómo reabrir las consultas de manera segura. Su equipo ha producido varias versiones actualizadas de pautas recomendadas a medida que ha ido evolucionando la información, en asociación con la Asociación Médica Veterinaria de Ontario. El documento ha sido traducido y utilizado por grupos de todo el mundo.


“A la mayoría de las clínicas les va bien. Han adaptado y descubierto otras formas de proporcionar cuidados veterinarios a través de la entrega en la puerta, la telemedicina y la reducción del contacto entre los propietarios y el personal. La mayoría ha hecho un buen trabajo y se toman el riesgo en serio", manifiesta el experto.

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