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“Tenemos una profesión con amplias salidas laborales y desechar cualquiera es un grave error”
El veterinario Álvaro San Martín González en una de sus prácticas.

“Tenemos una profesión con amplias salidas laborales y desechar cualquiera es un grave error”

​Álvaro San Martín, mejor expediente del Grado de Veterinaria de 2020, recomienda a los jóvenes estudiantes que no se cierren puertas y hace un llamamiento para que se aumente a 6 años la carrera
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La Sociedad Española de Excelencia Académica (SEDEA) hizo público hace unas semanas su Ranking Nacional 2020 que acredita a los mejores graduados de España en su titulación. La evaluación se lleva a cabo por el Comité de Evaluación de la Sociedad Española de Excelencia Académica con la colaboración de reconocidos expertos.


En el Grado de Veterinario, SEDEA ha distinguido con el mejor expediente al estudiante de la Universidad de Extremadura Álvaro San Martín González. En declaraciones a Diario Veterinario, Álvaro se muestra muy orgulloso: “Es una gran alegría, tanto para mí como para los míos, y a nivel profesional tener esta distinción de manera oficial me está permitiendo abrir nuevas puertas y espero que me permita abrir muchas más en el futuro”.


El joven veterinario nunca dudó que se quería dedicar a ello, “con pocos años ya iba por las pescaderías a comprar cangrejos para cuidarlos en casa y así intentar salvar la vida por lo menos de unos pocos. Además, volvía a mi madre loca ya que cogía a todos los animales que veía por la calle y los metía en casa”.


Según explica, nunca ha estudiado ni trabajado para ser el mejor de su promoción ni de la carrera en general. “Lo único que he buscado siempre es llegar a convertirme en el mejor profesional. Siempre he sido muy proactivo y he realizado desde los primeros cursos prácticas altruistas en clínicas veterinarias, explotaciones ganaderas o en puesto de la Administración Pública”. Además, confiesa que, “de lo mucho que me gustaban algunas asignaturas y debido al deseo que tenía de aprender más y más, incluso ampliaba por mi cuenta los apuntes que nos daba el profesorado”.


FUTURO PROFESIONAL


Actualmente se encuentra en Madrid disfrutando de una beca de investigación en el CSIC, la cual le permite adquirir una capacitación práctica y teórica en áreas como Microbiología, Biología Molecular y Cultivos Celulares.


Preguntado por cómo ve su futuro, el veterinario confiesa que, “sinceramente, a día de hoy no lo tengo nada claro. Estoy teniendo la gran suerte de poder explorar un área de la profesión que nunca me había planteado y, aunque echo de menos la parte clínica de la veterinaria, está siendo una experiencia muy enriquecedora”.


Al joven veterinario le están ofreciendo y presentando múltiples opciones “y cada una supone tomar un rumbo distinto”. Por ello, recomienda a los jóvenes que empiezan y siguen estudiando que no se cierren puertas, “tenemos una profesión con amplias salidas laborales y desechar cualquiera sin realmente conocerla es un grave error”.


Algo en lo que muchos estudiantes caen, como bien explica: “Tanto yo, como la mayoría de mis compañeros, teníamos ya enfocado incluso antes de empezar los estudios nuestra formación y especialización en la parte clínica de la veterinaria, principalmente en animales de compañía”. Así, remarca que “no debemos encasillarnos tan rápidamente en un área concreta de la profesión. Tenemos la gran suerte de poder orientar nuestro futuro profesional en diversas áreas y creo que hoy en día dejar en segundo plano campos como la salud pública o la tecnología de los alimentos es un error que hace que surjan nuevos retos y carencias en nuestra profesión y en la sociedad”


Foto Diario Veterinario

Álvaro en una de sus prácticas durante la carrera.


SITUACIÓN DE LA VETERINARIA


Para Álvaro, existen dos grandes problemas con la profesión veterinaria en España, “el elevado número de graduados que cada año salimos de las universidades y el escaso reconocimiento social que tiene la profesión. De hecho, con mi TFG he estudiado y evaluado el síndrome de burnout sobre una muestra de profesionales veterinarios españoles y los resultados han sido bastante desalentadores”.


“Espero y confío que, a raíz de la situación de pandemia que por desgracia estamos viviendo, se le dé a los profesionales veterinarios y a la veterinaria el lugar que merecen, ya que al fin y al cabo somos una pieza clave en el mundo actual, algo en lo que muchos otros países ya nos llevan años de ventaja”.


Asimismo, cree que el problema radica en el desconocimiento de la sociedad española hacia la labor de los profesionales veterinarios. “En los próximos años uno de los principales objetivos que debe perseguir nuestra profesión es su dignificación, darle la importancia y el lugar que merece, visibilizando más todas nuestras funciones y su la trascendencia de éstas en la vida cotidiana de la sociedad. Creo que los jóvenes estamos muy concienciados y molestos con este tema. Debemos de colaborar todos juntos para que, algún día, y más pronto que tarde, el reconocimiento hacia nuestra profesión al menos se iguale al existente en otros países como China o Alemania”.


Por último, hace un llamamiento a las autoridades y pide que se aumente a 6 años el Grado de Veterinaria, “es imposible abordar en cinco años todas las áreas del conocimiento existentes en las que tenemos que ser formados para convertirnos en buenos profesionales”.

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