"Los veterinarios de campo o personas en contacto frecuente con animales de producción tienen mayor riesgo".

Advierten de los riesgos de las garrapatas en humanos y mascotas

​La enfermedad de Lyme o la Fiebre de Crimea-Congo, que resulta mortal, son algunas de las más de 50 graves patologías humanas transmitidas por la picadura de garrapatas infectadas
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El Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema) y la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid han elaborado un díptico informativo para protegerse frente a las picaduras de garrapatas, que pueden transmitir graves enfermedades a los humanos.


Se habla de las garrapatas habitualmente en referencia a las mascotas y es necesario protegerlas frente a sus picaduras para lo que existen productos específicos que los veterinarios recomiendan a sus clientes, pero muchas veces los ciudadanos no son conscientes de que los humanos también están expuestos a ellas y las graves enfermedades que transmiten, “por lo que debemos extremar las precauciones para evitar su picadura”, apuntan desde Colvema.


La enfermedad de Lyme o la Fiebre de Crimea-Congo (que resulta mortal), son algunas de las más de 50 graves patologías humanas transmitidas por la picadura de garrapatas infectadas, las cuales se adhieren a cualquier parte del cuerpo, pero más a menudo a las partes húmedas o con pelo, tales como la ingle, las axilas y el cuero cabelludo. Hace unos días se detectó un caso de Fiebre de Crimea-Congo en un varón en Salamanca.


Aunque todo el mundo es susceptible a las picaduras de garrapata, “los veterinarios de campo o personas en contacto frecuente con animales de producción, los excursionistas, y las personas que trabajan en jardines y otros lugares frondosos al aire libre, corren el mayor riesgo de sufrirlas”, explican los veterinarios.

“Además, es importante saber que la garrapata dispone en su saliva de una sustancia anestésica por lo que normalmente no solemos notar que nos ha picado y ello hace que muchas veces tardemos en descubrir que esta adherida a nuestra piel”, añaden.


Por todo ello, recomiendan protegerse para evitar su picadura y, en caso de picadura, eliminar la garrapata de forma correcta y siempre revisarse después de venir de zonas de riesgo, ya que su capacidad infectiva es muy baja en las 24 horas siguientes a la picadura.


“Aunque antes la aparición de las garrapatas se asociaba principalmente con el verano, el cambio climático ha provocado que sigan activas en los meses aún cálidos de principios del otoño, o incluso hasta a fines del invierno si las temperaturas son inusualmente altas como está ocurriendo en España últimamente”, advierten.


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Díptico elaborado por Colvema y la Consejería de Sanidad de Madrid.

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