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Piden precaución con los perros ante la circulación de la fiebre Crimea-Congo en España
​Este virus, cuyo vector principal es la picadura de la garrapata, ya ha provocado la muerte de dos personas y dos casos graves en España

Piden precaución con los perros ante la circulación de la fiebre Crimea-Congo en España

Un patógeno transmitido por garrapatas, por ello aconsejan realizar una revisión exhaustiva del animal tras un paseo por el campo o zonas ajardinadas como método de detección
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Un grupo de científicos españoles ha descubierto recientemente, a través de muestras de donantes de sangre de la Comunidad de Castilla y León, la presencia de anticuerpos del virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, un patógeno transmitido por garrapatas cuya incidencia y distribución geográfica aún se desconoce. Los resultados finales de este estudio revelan que entre el 0,6% y el 1,2% de los 516 donantes analizados ha estado en contacto con el virus en el pasado y ha superado la infección. Esto pone de manifiesto una mayor presencia del patógeno de la que se tenía noticia hasta la fecha. En España, esta enfermedad ya se ha cobrado la vida de dos personas y dos casos graves en los últimos cinco años. Otra investigación busca ahora registrar, de forma retrospectiva, si los hospitales españoles han atendido más casos de esta fiebre como “fiebre de origen desconocido”.


Las garrapatas son un tipo de artrópodos transmisores de un buen número de enfermedades, tales como la enfermedad de Lyme, la anaplasmosis y la anteriormente mencionada, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, entre otras. Esta última es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia siendo el cambio climático la causa principal que explica la llegada de este virus a nuestro país.


Así lo explica la directora general de ANECPLA, Milagros Fernández de Lezeta: “otoños cada vez más tenues, acompañados de inviernos en los que no hiela y veranos con temperaturas cada vez más elevadas constituyen el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de este vector y la enfermedad que transmiten”.


Ante esta amenaza, Fernández de Lezeta recomienda “extremar las precauciones, especialmente en las zonas rurales, donde encontramos el mayor porcentaje de estos pequeños animales y contar, en el ámbito privado y público, con la colaboración de profesionales de gestión de esta plaga”.


PRECAUCIÓN CON LOS PERROS


Por otra parte, recomiendan a los dueños de animales, especialmente los perros, extremar las precauciones en las salidas al campo a fin de evitar compañías indeseadas. Al tratarse de un parásito silencioso que no genera ni picazón ni prurito, se aconseja realizar una revisión exhaustiva del animal tras un paseo por el campo o zonas ajardinadas como método de detección.


A fin de evitar los problemas que conlleva sufrir una plaga de garrapatas, aconsejan también realizar los tratamientos de control y prevención de esta especie.


¿QUÉ ES LA FIEBRE HEMORRÁGICA DE CRIMEA-CONGO?


La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es una de las enfermedades trasmitidas por garrapatas con mayor extensión a nivel mundial. España es un país con riesgo de circulación del virus debido principalmente a su proximidad geográfica con África; su condición de lugar de tránsito obligado de aves migratorias procedentes de zonas endémicas; por ser una zona con una gran presencia del vector responsable de la transmisión; y debido también a sus condiciones climáticas, similares a otras zonas donde se ha evidenciado la circulación de este virus.


Este patógeno se transmite a las personas, ya sea por la picadura de garrapatas o por contacto con la sangre o tejidos de animales infectados. La mayoría de los casos se han dado en personas relacionadas con la industria ganadera, como trabajadores agrícolas, trabajadores de mataderos y veterinarios. De igual manera, pueden darse casos de transmisión entre seres humanos cuando exista contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros líquidos corporales de personas infectadas.


Los síntomas de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo comienzan de forma súbita, en forma de fiebre, dolor muscular, mareos, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). Pueden producirse igualmente náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta al principio, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. Al cabo de dos a cuatro días, la agitación puede dar paso a somnolencia, depresión y debilidad. Otros signos clínicos posibles son taquicardia, adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos), y diversos fenómenos hemorrágicos, de ahí su particular nombre.

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