María de los Ángeles Calvo Torras, secretaria general de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña.

Prevención, un concepto genuinamente veterinario

María de los Ángeles Calvo, de la Academia Veterinaria de Cataluña,​ recuerda que el veterinario tiene visión de enfrentar a enfermedades desde el punto de vista colectivo y al renunciar a su aporte en esta crisis se puede estar cometiendo un grave error
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Las enfermedades de origen animal a las que el hombre es sensible, como la influenza aviar, la rabia, la fiebre del Valle del Rift o la brucelosis, representan riesgos de ámbito mundial para la salud pública. Otras enfermedades de transmisión esencialmente de persona a persona circulan en animales o tienen un reservorio animal identificado y pueden causar graves crisis sanitarias como ha quedado de manifiesto, en la epidemia causada por el virus del Ébola y la actual pandemia originada por el SARSCoV-2. Estos riesgos se acentúan con la globalización y los cambios climáticos, que multiplican las oportunidades para que los patógenos colonicen nuevos territorios y evolucionen bajo nuevas formas.


Para ello, las organizaciones internacionales aconsejan abordar las amenazas sanitarias bajo el concepto ‘One Health’, Una sola salud, que establece que la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten.


María de los Ángeles Calvo Torras, secretaria general de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña, explica que el control de todos los patógenos zoonóticos (transmisibles del animal al hombre y viceversa) en su origen animal es la solución más eficaz y más económica para proteger al hombre. “Por consiguiente, la protección de la salud pública debe basarse en la elaboración de estrategias mundiales de prevención y control de patógenos, coordinadas en la interfaz animal-hombre-ecosistemas y aplicables a nivel mundial, regional y nacional mediante la implementación de políticas adecuadas”, apunta.


En este escenario los servicios veterinarios tienen un papel esencial en la elaboración e implementación de políticas de gestión de los riesgos sanitarios. “Protegiendo la sanidad y el bienestar animal, los Servicios Veterinarios contribuyen a mejorar la salud humana. También debemos considerar, su papel indiscutible en el control de la seguridad alimentaria y por consiguiente de la inocuidad de los alimentos”, comenta Calvo Torras.


Sin embargo, en España los veterinarios, que son personal sanitario, “no han sido requerido para formar parte de los equipos responsables del control de la actual pandemia, a nivel estatal, a diferencia de lo acaecido en otros países europeos”.


La experta hace referencia a las palabras del Dr. Arenas, “pocas veces se ha contado con la ayuda en la gestión de epidemias del profesional sanitario que más experiencia tiene en el control y erradicación exitosas de enfermedades colectivas: el veterinario. Y donde se ha hecho, los resultados han sido siempre mejores. Como en China y en Alemania, por ejemplo, en esta crisis”.


Así, Calvo Torras insiste en que “debe tenerse en cuenta que cuando una enfermedad afecta a un individuo, debe ser tratada por un especialista médico, bien sea médico humano o médico veterinario, pero cuando la enfermedad afecta al conjunto de una población, debe ser abordada desde una perspectiva epidemiológica. Gracias a la acción del veterinario, se han logrado erradicar varias enfermedades, muchas de ellas de elevada transmisibilidad y muy graves, e incluso algunas zoonósicas”.


QUÉ PUEDE APORTAR EL VETERINARIO EN ESTA CRISIS


Asimismo, Arenas destaca que, en el caso de la actual epidemia, para la que no disponemos de tratamientos ni vacunas eficaces, como ocurre con la peste porcina africana, la detección precoz y la aplicación de planes de contingencia adecuados son las mejores herramientas para su control.


Áreas en las que el veterinario tienen una amplia experiencia, como bien explica la secretaria general de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña. “En sanidad animal, para detectar precozmente cualquier problema sanitario, se dispone de diferentes programas de vigilancia epidemiológica. Todos los planes de contingencia de enfermedades detallan unas directrices comunes que promueven pormenorizar las estrategias sanitarias y las actividades generales que deben realizar los Servicios Veterinarios, tanto oficiales como privados, involucrados en la emergencia sanitaria ante la presentación de una enfermedad infecciosa”.


Por último, Calvo Torras recuerda que el veterinario es un profesional que tiene la visión de enfrentarse a las enfermedades desde el punto de vista del colectivo, “mucho más que los médicos, más acostumbrados, por lo general al tratamiento del individuo”. Por ello, advierte que al ignorar y renunciar el aporte que la profesión veterinaria puede hacer a la crisis “hace que en la gestión de la misma se pueda estar cometiendo un grave error. Otros países, como Alemania, China o Islas Feroe, han contado con la contribución de veterinarios y los resultados están siendo claramente más favorables con respecto a España”.

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