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Realizan uno de los estudios más completos sobre causas de aborto en pequeños rumiantes en España
El estudio se realizó sobre ovejas y cabras.

Realizan uno de los estudios más completos sobre causas de aborto en pequeños rumiantes en España

La gran mayoría de los patógenos que producen aborto en pequeños rumiantes también tienen potencial zoonótico
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Los abortos tienen un gran impacto económico en la ganadería de pequeños rumiantes. Las causas del aborto pueden clasificarse en infecciosas y no infecciosas, siendo las primeras responsables de hasta el 90 % de las pérdidas económicas. A principios de este siglo, las pérdidas anuales debidas a abortos en ovejas en el Reino Unido se estimaron en 20 millones de libras en caso de aborto por clamidia, y 12 millones en abortos por toxoplasmosis.


Más recientemente, las pérdidas económicas directas debidas a brotes de toxoplasmosis en rebaños de ovejas lecheras y de carne en España se estimaron en 171,8 €/aborto y 63,6 €/aborto, respectivamente.


Los agentes infecciosos más comunes que causan abortos en ovejas y cabras son Coxiella burnetii, Chlamydia abortus, Brucella spp., Leptospira spp., Campylobacter fetus, Salmonella enterica, Listeria spp. y Toxoplasma gondii, siendo la mayoría de ellos de naturaleza zoonótica y representando un grave riesgo para la salud humana.


Coxiella burnetii es una bacteria intracelular Gram-negativa que infecta al ganado, otros mamíferos domésticos y salvajes, aves y reptiles. C. burnetii es también el agente causal de la zoonosis fiebre Q en humanos, que se distribuye en todo el mundo y se considera una enfermedad infecciosa emergente en Europa.


Los rumiantes domésticos (principalmente ovinos, caprinos y bovinos) representan la fuente más frecuente de infección humana, y se transmite principalmente a través de la inhalación de polvo y aerosoles contaminados. C. burnetii muestra un tropismo por los trofoblastos de la placenta y la glándula mamaria, y se elimina principalmente a través del moco vaginal, la leche, los productos del parto y las heces.


El impacto de esta enfermedad infecciosa en la salud humana se puso de relieve por el gran brote de fiebre Q que afectó a unas 4.000 personas en los Países Bajos durante 2007-2010, causando pérdidas económicas de aproximadamente 307 millones de euros, y se consideró que el origen era el aborto de cabras lecheras.


FIEBRE Q EN ESPAÑA


En España, la fiebre Q se considera una enfermedad endémica de declaración obligatoria a nivel nacional en humanos. El número de casos humanos de fiebre Q notificados ha aumentado desde 2013, lo que se explica principalmente por el cambio del sistema de notificación de voluntario a obligatorio.


En la UE, España ha notificado el mayor número de casos humanos anuales desde 2017 y ha representado más de un tercio del número total de casos en 2019, lo que explica por qué la fiebre Q humana en el país está bien documentada en la literatura.


Por el contrario, los estudios sobre la aparición de infecciónes de C. burnetii en pequeños rumiantes es limitada en España, y su impacto en los abortos ovinos y caprinos aún no está claro.


Por lo tanto, un estudio llevado a cabo en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y en el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), ha tratado de conocer el estado actual de C. burnetii y otros patógenos importantes que sean causa de abortos en rebaños de ovejas y cabras de España y Portugal. También se ha realizado un análisis estadístico de las coinfecciones entre C. burnetii y otros patógenos para determinar los microorganismos más importantes con el objetivo de prevenir abortos en estos pequeños rumiantes huéspedes.


UN ESTUDIO A GRAN ESCALA


Para llevar a cabo la investigación, se analizaron casos de aborto de rebaños de ovejas (n: 1242) y cabras (n: 371) en la Península Ibérica para detectar la presencia de Coxiella burnetii y otros patógenos con potencial abortivo importante mediante métodos moleculares.


Los resultados revelaron que C. burnetii y Chlamydia abortus fueron, con mucho, los patógenos más comunes que circulaban en los rebaños de ovejas y cabras, ya que “aproximadamente el 75 % de los casos de ambas especies dieron positivo”, explican.


Asimismo, la infección por C. burnetii fue más frecuente en cabras que en ovejas, y se detectó en casi la mitad de los abortos caprinos.


Por otra parte, añaden que “una proporción significativa de los casos positivos para C. burnetii fueron positivos solo para esta bacteria tanto en abortos ovinos (33,1%) como caprinos (63,2%), y los casos restantes albergaron infecciones mixtas”.


Toxoplasma gondii fue el tercer patógeno más prevalente en abortos caprinos (4,6%) y ovinos (10,1%), seguido de Campylobacter sp., Salmonella enterica, virus de la enfermedad de la frontera y Neospora caninum.


Los autores aseguran que “este es uno de los estudios más completos reportados en la literatura sobre la presencia de agentes infecciosos en abortos ovinos y caprinos".

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