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“Una iniciativa One Health contra fasciolosis es compleja de realizar, pero también muy necesaria"
María Dolores Bargues Castelló, catedrática de Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universitat de València

“Una iniciativa One Health contra fasciolosis es compleja de realizar, pero también muy necesaria"

​La doctora María Dolores Bargues Castelló ofrece una conferencia sobre enfermedades zoonósicas de transmisión vectorial, centrada en la difícil iniciativa de “Una Salud” llevada a cabo en el altiplano andino para el control de la fasciolosis en América del Sur
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La Real Academía de Ciencias Veterinarias de España ha celebrado la conferencia “Enfermedades zoonósicas de transmisión vectorial: la complejidad de las iniciativas 'One Health' para el control de la fasciolosis”, que ha sido impartida por la profesora y doctora María Dolores Bargues Castelló, catedrática de Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia.


“La fasciolosis es una enfermedad en la que llevo trabajando cerca de 30 años”, ha comenzado diciendo la catedrática Bargues Castelló, que, además, es directora de la Unidad de Biología Molecular de la Universidad de Valencia, subdirectora del "WHO Collaborating Center on Fascioliasis and Its Snail Vectors" de dicha Universidad, dependiente de la OMS y de la FAO, y experta en biología molecular y transmisión de la fascioliasis de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA).


“Los cambios medioambientales y las modificaciones antropogénicas están contribuyendo a la trasmisión vectorial de enfermedades zoonósicas”, ha señalado la doctora. “Las migraciones provocadas por el cambio climático o por las guerras también están contribuyendo enormemente a la dispersión de patógenos en nuevas áreas. Por eso, pandemias como la de COVID o como la de la viruela del mono, no deben extrañarnos; al contrario, debemos estar preparados para combatirlas”, ha advertido.


Asimismo, la doctora ha enumerado otras enfermedades emergentes de transmisión vectorial, como el dengue, el virus del Nilo Occidental, la esquistosomiasis urinaria (enfermedad tropical, transmitida por caracoles vectores, ya con casos en Europa) o la fasciolosis humana, sobre la que ha versado mayoritariamente esta conferencia.


“La fasciolosis humana es una zoonosis de transmisión vectorial, transmitida por caracoles Lymnaeidae”, ha explicado la doctora. “Se trata de una enfermedad muy extendida en países desarrollados y en vías de desarrollo, altamente dependiente del clima y del medio ambiente”. Las fuentes de infestación humana en el caso de esta zoonosis dependen de distintos aspectos sociales y culturales, pero siempre se dan a través de la ingestión de vegetales o agua infestada. “Por ejemplo, puede darse por consumir alimentos comprados en mercados no controlados de hortalizas, por beber agua de diversos accesos no controlados o por ingerir especialidades culinarias tradicionales, como salsas preparadas con hierbas”, ha especificado.


LA FASCIOLOSIS EN AMÉRICA DEL SUR


“Los problemas de salud pública que plantea la fasciolosis se conocen bien en América del Sur, ya que esta enfermedad es frecuente en países andinos, por su altitud”, ha compartido la catedrática Castelló. Según los datos recopilados en su exhaustiva investigación sobre la repercusión de esta zoonosis en Sudamérica, actualmente es Perú el país que presenta la mayor zona endémica, extendida a lo largo de toda la cadena andina. No obstante, Bolivia es el país con mayor prevalencia de esta enfermedad. “Pero, además, hay otras áreas endémicas en Ecuador, Chile y Argentina, y también en zonas andinas de Colombia y Venezuela”, ha añadido.


Estas zonas de altitud de los países andinos, como las áreas más elevadas de Bolivia y Perú, presentan prevalencias muy elevadas de la enfermedad tanto en ganado como en humanos. Sin embargo, en las zonas de baja altitud de América Central, Cuba, México y Venezuela, la fasciolosis presenta prevalencias e intensidades muy altas en animales, pero no en humanos, y situación hipoendémica con situaciones endémicas periódicas.


“América Latina representa una área prioritaria para el control de esta enfermedad, pues son muchos los países que presentan áreas endémicas”, ha recalcado la doctora. En Bolivia es donde existe mayor prevalencia e intensidad de esta enfermedad. Concretamente, en la zona norte, entre el lago Titicaca y La Paz, que se sitúa a unos 4.000 metros de altitud.


“En 2008, la OMS lanzó un estudio piloto para conocer bien la zona y, finalmente, ese mismo año, lanzó una estrategia de quimioterapia preventiva a largo plazo para disminuir la morbilidad, especialmente en los niños. La administración masiva del medicamento anual Egaten resultó ampliamente efectiva”, ha elogiado la catedrática.


Sin embargo, en el altiplano andino boliviano, bovinos, ovinos y burros son cruciales para la sostenibilidad de la comunidad. Por este motivo, a la iniciativa de la quimioterapia preventiva, se añadieron dos iniciativas más: la determinación de las fuentes de infestación humana y la implementación de las iniciativas de “One Health” en una zona más restringida, previamente seleccionada, “con el fin de evaluar su viabilidad y después extrapolar al resto del área endémica”.


FASCIOLIASIS Y “ONE HEALTH”: LA COMPLEJIDAD DEL CONTROL


En esta zona previamente seleccionada de la región andina, se llevó a cabo una iniciativa “One Health” que incluía el estudio de cinco factores, “con la participación de un amplio equipo multidisciplinar sin el que hubiera sido imposible llevar a cabo esta investigación”. En primer lugar, se estudió a los caracoles como vectores y descubrieron que el área geográfica de colonización se estaba expandiendo. “Esto podría deberse al efecto del calentamiento global, pero también a ciertos cambios en el comportamiento humano”, ha expuesto la doctora.


“Cuando, en segundo lugar, nos pusimos a estudiar a los animales reservorios como transmisores de la enfermedad, nos dimos cuenta de la importancia que había adquirido el reciente uso de los camiones para transportar el ganado o el uso de los burros para el transporte de mercancías”, ha relatado. “Así, comprobamos que ovinos y bovinos son los principales reservorios, incluso en unas condiciones de muy elevada altitud. Además, el cerdo doméstico es el tercer reservorio en importancia; y el burro el cuarto, con la problemática añadida de ser usado como animal para el transporte de mercancías de una zona a otra”.


“Por este motivo, como veis, se hace especialmente necesario estudiar los cambios en los comportamientos humanos, sus tradiciones y sus costumbres”, ha insistido. En este caso concreto, se llevó a cabo una investigación multidisciplinar de la etnia Aymara –habitante del altiplano andino–, que incluía aspectos sociales y culturales, así como características propias del estilo de vida de esta comunidad.


“Las características de vida de los Aymara están marcadas por las extremas condiciones de altitud en las que habitan. Eso hace que se dediquen mayoritariamente al ganado y que estén anclados a tradiciones centenarias muy difíciles de cambiar”, ha precisado la doctora. “Además, pudimos comprobar que los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas naturales también influían en la propagación de estas enfermedades a zonas donde antes no podían llegar”.


La doctora Bargues Castelló ha concluído su conferencia asegurando que “una iniciativa 'One Health' contra la fasciolosis es muy compleja de llevar a cabo, pero muy necesaria". Su dificultad reside, principalmente, "en los esfuerzos multidisciplinares necesarios para enfrentar la complejidad de las interacciones de los muchos organismos involucrados en la circulación de los parásitos”. Finalmente, la catedrática ha querido destacar que, "a pesar de las dificultades, este proyecto se ha convertido en una experiencia muy enriquecedora, impensable sin los aportes y conocimientos específicos de cada disciplina implicada".

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