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“No podemos dejar en manos de gente no veterinaria los trastornos de conducta animal”
Ana Reyes Campos, veterinaria especialista en etología clínica de pequeños animales.

“No podemos dejar en manos de gente no veterinaria los trastornos de conducta animal”

Ana Reyes, experta en etología, explica que “clásica y erróneamente es a un adiestrador a quien se acude por problemas comportamentales” y “se le puede hacer mucho daño a un perro de la mano de un adiestrador que use el castigo físico”
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Reconocer la importancia de estabilidad emocional de las mascotas es fundamental para el establecimiento de una relación sana entre el animal y su propietario. En este punto, la etología veterinaria es una disciplina que integra los conocimientos necesarios para reconocer los problemas psíquicos de las mascotas, y permite actuar sobre ellos de forma eficaz.


Si bien, la importancia de la etología no parece verse reflejada en las materias que se imparten hoy en día en la carrera de Veterinaria, según cuentan los expertos. “Cuando hice la carrera, la etología era poco más que una optativa o parte de alguna troncal a la que nadie prestaba atención”, asegura Ana Reyes, veterinaria especialista en etología clínica de pequeños animales, en declaraciones a Diario Veterinario.


Además, considera que los veterinarios “siempre nos hemos centrado en las dolencias físicas más que en las emocionales, pero creo que es parte de la cultura occidental. No obstante, al final tratamos seres vivos que tienen sentimientos y estos oscilan como los nuestros, así pues, se hace imprescindible para un tratamiento integral tenerlos en cuenta”.


En cuanto a los motivos que la lanzaron a realizar la especialización, Ana considera que “esta rama siempre me ha llamado la atención, afinidad supongo, pero también el ver cómo día a día la sociedad obvia y normaliza los problemas emocionales de los animales a nuestro alrededor me parecía flagrante”.


Sobre la normalización de los problemas emocionales de los animales, explica que “es como tener un compañero de piso al que ves llorar a diario, asumes que tiene depresión y lo ignoras, ya se las arreglará. Pues oye, a lo mejor hay que echarle una mano y tomar consciencia de su problema”.


ETÓLOGO, UN PSICÓLOGO DE MEDICINA HUMANA


Sin embargo, cuando un propietario detecta algún problema en su perro no repara en acudir a un etólogo, “clásica y erróneamente es a un adiestrador a quien se acude por problemas comportamentales”. La experta ejemplifica con la comparación en medicina humana, siendo “el trabajo de un psicólogo el de un etólogo, y el de un entrenador personal el de un adiestrador o educador positivo”.


No podemos dejar en manos de gente que no es veterinaria el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de la conducta de los animales, es nuestro campo del saber y es una especialización. Por ejemplo, se le puede hacer mucho daño a un perro de la mano de un adiestrador que use el castigo físico”.


La importancia de la etología se detecta en que diversos estudios recogen que uno de los motivos más frecuentes de abandono de animales son problemas de comportamiento. “Si un animal no puede convivir en armonía con su familia, acabará en la calle o eutanasiado, y eso es una realidad que puede cambiar si tomamos conciencia social sobre la función de la etología”. 


ETOLOGÍA EN LA CLÍNICA DIARIA


Los conocimientos en etología para un veterinario clínico pueden suponer múltiples beneficios. “Creo que genera un trato más cercano con el cuidador, que, al verse tranquilo, puede establecer una relación terapéutica con nosotros más cercana y sincera. Y todo eso se traduce en un valor, no solo monetario, sino percibido por el cuidador que se amortiza con una fidelización altísima”, cuenta Ana.


Además, en lo personal, “ha supuesto una mejora de mi relación con el trabajo ya que me siento más cómoda realizándolo de forma fluida y no teniendo que hacerle una llave a un perro que no se deja pinchar, ya no tengo necesidad”.


En cuanto a los principales retos afrontados por un etólogo en medicina canina y felina, considera que, en el primer caso, es la aceptación, “saber que mi animal tiene un problema que le implica un sufrimiento. Tan simple como eso”.  La experta manifiesta que darle nombre “cuesta trabajo, porque a veces se entiende como un fallo de educación propia, se lleva a lo personal y aquí empieza a entrar la culpabilidad o la negación”.


Sobre este aspecto, Ana remarca la “frase enemiga del aprendizaje”, que se llama “llevo teniendo perros/gatos toda la vida”, y cuyo uso constante “no deja a la gente cambiar de mecánica, aun cuando la cosa va fatal”. Por tanto, alaba a los propietarios que deciden acudir a un etólogo, ya que dar el paso “no es fácil, y precisa de esfuerzo, tiempo y cariño”.


En el caso de los gatos, explica que es “más complicado, porque los cuidadores no son capaces de identificar los síntomas de estrés que preceden a los problemas, porque los felinos son expertos en esconderlos”. No obstante, celebra que los clientes con casos de etología felina “suelen ir muy bien, y estoy muy contenta con ellos ya que ponen mucho empeño en aprender y mejorar”.


IDEAS DESFASADAS SOBRE EL “MACHO ALFA”


La veterinaria, en su día a día, se enfrente a varios casos y trastornos relacionados con el comportamiento, pero los “más frecuentes, sin duda, son las reacciones desencadenadas por miedo a ruidos, a personas y a otros animales, seguido de falta de socialización”.


Además, considera que existen muchas “ideas desfasadas”, como el concepto de macho alfa, que para Ana “enfrentan el ego de la gente con la comunicación animal”.


Los animales son “compañeros de vida que tienen miedos y sufren altibajos emocionales como nosotros”. Por tanto, “si nos relacionamos con ellos desde la comprensión de su lenguaje y el respeto a sus deseos, tendremos la base para evitar la mayor parte de ataques, mordiscos y arañazos, ya que sólo se dan si todo lo que han intentado antes no les funciona”.


En relación a este asunto, considera fundamental que los dueños de animales comprendan la comunicación y el comportamiento animal, “para mejorar el vínculo con sus mascotas y tener relaciones más sanas con ellas”.


“Hoy día hay cada vez más gente que va al psicólogo, y por ello están más receptivos a implicarse en el desarrollo emocional de su compañero animal. Considero esto el terreno de cultivo ideal para que las cosas cambien”, apunta.


COVID-19 HA MEJORADO LA RELACIÓN CON LAS MASCOTAS


Es indudable que la COVID-19 ha impactado en la salud mental de una buena parte de la población, pero para la veterinaria también ha influido en los hábitos de comportamiento entre dueño y mascota.


“La COVID-19 ha conseguido que todo el mundo sea más consciente de la compañía que brindan los perros y gatos cuando de un encierro se trata”, afirma. ”Son capaces de ponerse en su lugar, especialmente con los gatos ya que muchos viven confinados. Creo que a ese nivel ha sido algo positivo. Espero grandes cosas de esta sociedad más cercana a los animales”.


Por último, la experta regala algunos consejos para poder mantener una relación sana con la mascota. “Tener tiempo para disfrutar con ellas, respetar sus deseos y necesidades, tener dinero para cubrir sus gastos, aprender sobre su comunicación”, destaca. Pero, sobre todo, “si tienes un problema con ella, asumirlo y tratarlo con profesionales, y no con el chaval del parque que tiene perros/gatos y sabe tela de esto”, concluye.

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