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Repasan la eficacia de los tratamientos existentes para la epilepsia canina
Ofrecen consejos para el manejo de pacientes epilépticos.

Repasan la eficacia de los tratamientos existentes para la epilepsia canina

Han elaborado una guía donde repasan la eficacia de los tratamientos existentes para la epilepsia canina
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La epilepsia es una de las afecciones neurológicas más comunes que tratan los veterinarios. En perros con epilepsia idiopática, un tercio de los casos serán farmacorresistentes y permanecerán mal controlados, a pesar de recibir las terapias farmacológicas adecuadas. Además, existe una mayor morbilidad en los pacientes veterinarios diagnosticados con epilepsia. 


En base a ello, comprender los medicamentos y proporcionar comunicaciones claras con el cliente con respecto a las expectativas y el manejo en el hogar puede ser útil para mejorar los resultados de la terapia en los pacientes enfermos.


En este sentido, Devon Hague, profesora de neurología veterinaria de la Universidad de Illinois, ha elaborado una guía donde ofrece datos útiles y consejos para el manejo de pacientes epilépticos.


FENOBARBITAL


El fenobarbital sigue siendo el anticonvulsivo más eficaz en perros (y probablemente gatos) para reducir la actividad convulsiva. Sin embargo, la experta explica que algunos propietarios están “preocupados por el uso del medicamento en su mascota porque han leído artículos en Internet sobre efectos secundarios”.


Los efectos secundarios relacionados con la hepatoxicidad del fenobarbital dependen de la dosis y pueden ocurrir en niveles en sangre> 35 mg / dL. Según cuenta la experta, el fenobarbital tiene un índice terapéutico estrecho (el rango terapéutico está cerca del rango tóxico). Por lo que “la monitorización terapéutica de la sangre es imprescindible. Recuerde medir los niveles sanguíneos de fenobarbital una vez que el medicamento alcance un estado estable (2 a 3 semanas después de comenzar o cambiar la dosis) y cada 6 meses a partir de entonces”.


También aconseja que, al medir los niveles sanguíneos de fenobarbital, hay que evitar usar tubos de sangre con separador de suero, ya que el gel puede alterar los niveles sanguíneos, lo que da como resultado un resultado inexacto. “Y si solo tiene tubos separadores de suero disponibles en su clínica, centrifugue el suero lo antes posible y mueva el suero a un tubo simple separado para evitar mediciones inexactas”.


LEVETIRACETAM


Si bien el levetiracetam todavía se considera el fármaco anticonvulsivo con la menor cantidad de efectos secundarios para los pacientes, “un estudio reciente mostró que el 32 % de los pacientes tratados con levetiracetam tuvieron un cambio de comportamiento negativo al comenzar con el fármaco”. De esos pacientes, aproximadamente la mitad tenía antecedentes subyacentes de agresión. Este estudio también observó un cambio de comportamiento positivo en el 18 % y ningún cambio en el resto de los pacientes tratados con levetiracetam, apunta la veterinaria.


El levetiracetam viene en dos formulaciones orales, de liberación inmediata y de liberación prolongada. “La formulación inmediata debe dosificarse cada 8 horas, mientras que la formulación de liberación prolongada se puede dosificar cada 12 horas en la mayoría de los pacientes”.


Hague también recuerda que “las tabletas de formulación de liberación prolongada de levetiracetam no se pueden romper, lo que limita su uso en pacientes muy pequeños”.


Idealmente, las píldoras deben tragarse enteras en lugar de masticarse para evitar que el medicamento se libere de inmediato. Además, los propietarios pueden informar haber encontrado las píldoras en las heces. Esto se conoce como una "tableta fantasma", que es la “cubierta exterior de la píldora sin los ingredientes activos, que han sido absorbidos”.


CANNABIDIOL (CBD)


Por otra parte, destaca que cada vez se encuentra más casos de dueños de mascotas que utilizan cannabidiol (CBD) con la esperanza de reducir la actividad convulsiva.


En este aspecto, si bien los ensayos clínicos que evalúan el CBD y la epilepsia están en curso, “todavía no hay evidencia de que el CBD disminuya la epilepsia en un 50 % o más, lo que se considera el estándar cuando se evalúa la eficacia de los medicamentos en el tratamiento convulsivo”.


Sobre la actividad del fármaco, la experta indica que “se ha demostrado que el CBD eleva la actividad de la ALP (fosfatasa alcalina) en la sangre, lo que es importante tener en cuenta en pacientes que toman medicamentos con metabolización hepática simultánea”.


EPILEPSIA FELINA


Las convulsiones en gatos pueden ser particularmente difíciles de tratar, debido a los desafíos del uso correcto de la medicación en esta especie. “Si bien el fenobarbital se puede usar en un rango de dosis de 1 a 3 mg / kg PO cada 12 h, la dosis una vez al día puede ser beneficiosa en esta especie”. Desafortunadamente, “el bromuro de potasio no se puede usar en gatos debido a que puede producir neumonía como efecto secundario. Pero la zonisamida se puede administrar a los gatos una vez al día en una dosis oral de 5 a 10 mg / kg”.


COMUNICACIÓN CON EL CLIENTE


Otro aspecto que resalta la experta es la comunicación clara con los clientes sobre los objetivos de los medicamentos para las convulsiones y de cómo manejar las emergencias, “es importante para minimizar la confusión y aumentar el compromiso con la terapia”.


En este aspecto, Hague señala que conviene explicar que el objetivo del manejo de las convulsiones es disminuir la frecuencia, intensidad y duración de las convulsiones, ya que los medicamentos no necesariamente eliminarán las convulsiones por completo.


Si no se tratan, “las convulsiones pueden volverse más frecuentes, más graves y durar más, lo que las hace más difíciles de tratar”.


Asimismo, recomienda “pedir al cliente que documente cada convulsión en un registro o calendario de convulsiones, donde se anote la fecha, la hora, la duración de la convulsión real y lo que hizo su mascota antes y después de la convulsión para ayudar a determinar la respuesta a la terapia y los cambios necesarios en los medicamentos”.


También aconseja que, si la mascota tiene más de tres convulsiones generalizadas en un período de 24 horas o una convulsión que dura más de 5 minutos, se realice una evaluación de emergencia por parte de un veterinario.


En la misma línea, insta a los veterinarios a que determinen un plan de tratamiento para que el cliente lo siga en caso de una convulsión. “Durante o inmediatamente después de una convulsión, administre un medicamento de emergencia de acción corta, como diazepam rectal o midazolam intranasal, o administre una inyección de levetiracetam, que puede ser administrada por un cliente en casa por vía subcutánea o intramuscular”, expone Hague. Y una vez que la mascota esté despierta y lo suficientemente consciente para tragar, “administre una dosis oral adicional del medicamento anticonvulsivo de mantenimiento de la mascota. Esta estrategia aumenta el nivel de anticonvulsivo en la sangre. El bromuro de potasio no funciona bien con este método, debido a la larga vida media de ese medicamento”.

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