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Un veterinario español participa en un estudio sobre riesgos del SARS-CoV-2 en vida silvestre
Christian Gortázar.

Un veterinario español participa en un estudio sobre riesgos del SARS-CoV-2 en vida silvestre

El veterinario Christian Gortázar ha participado en un estudio internacional sobre el papel de la fauna salvaje en la transmisión del virus
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El nuevo coronavirus SARS-CoV-2 probablemente surgió de una fuente de vida silvestre con posterior transmisión a los humanos, seguida de una rápida propagación geográfica por todo el mundo con graves impactos tanto en la salud humana como en la economía mundial.


Desde el inicio de la pandemia, ha habido muchos casos de transmisión de persona a animal que involucran animales de compañía, de granja y de zoológico, pero existe una evidencia limitada de propagación a la vida silvestre. La aparición de un nuevo reservorio salvaje de infección por SARS-CoV-2 supondría un gran obstáculo a la gestión de la pandemia.


Para valorar la relevancia de la fauna salvaje en la transmisión del virus, los científicos, entre los que destaca el veterinario español Christian Gortázar, jefe del grupo SaBio (Sanidad y Biotecnología) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), han llevado a cabo un estudio internacional en el que se recoge el potencial de exposición, transmisión y persistencia del SARS-CoV-2 en una selección de mamíferos salvajes.


UN BROTE SALVAJE PODRÍA HACER PELIGRAR LAS POLÍTICAS DE CONSERVACIÓN


Los investigadores apuntan que el control de la transmisión de patógenos de animales salvajes a humanos o animales domésticos es extremadamente desafiante y, por lo tanto, la aparición de un nuevo reservorio de infección por SARS-CoV-2 en la vida silvestre podría obstaculizar seriamente el control efectivo de enfermedades y el control en la población humana.


Además, la infección en la vida silvestre en libertad también tendría implicaciones prácticas sustanciales para las actividades de gestión, investigación, rehabilitación y conservación y podría generar una opinión pública negativa hacia algunas especies, lo que provocaría persecución y desvinculación de las iniciativas de conservación.


Esto requiere una evaluación del papel potencial de las poblaciones de vida silvestre en la epidemiología de la infección y, en particular, la identificación de esas especies y las circunstancias que más probablemente conduzcan a la creación de reservorios de la infección. “Luego, se pueden desarrollar y enfocar de maneras apropiadas la vigilancia, las medidas preventivas y los planes de contingencia”, comentan los autores.


En este sentido, en la investigación se recoge el potencial de exposición, transmisión progresiva y persistencia del SARS-CoV-2 en una selección de mamíferos salvajes (murciélagos, cánidos, félidos, mustélidos, grandes simios, roedores y cérvidos). “La evaluación riesgos y la vigilancia dirigida son herramientas importantes para la detección temprana de infecciones en la vida silvestre, con el fin de sintetizar información emergente para llevar a cabo una adecuada vigilancia dirigida del SARS-CoV-2 en la vida silvestre”.


MURCIÉLAGOS CON HÁBITOS DE VIDA URBANOS


Muchos de los coronavirus conocidos parecen tener un origen en murciélagos. La amplia diversidad de coronavirus que se encuentran en estos animales sugiere un alto potencial de evolución viral en estas especies e indica el riesgo de recombinación del SARS-CoV-2 con otros coronavirus.


La alta densidad en la que viven muchas especies de murciélagos, y el gran tamaño de la población, probablemente faciliten la transmisión y persistencia del patógeno. Por lo que, “si el SARS-CoV-2 entrara en una población de murciélagos previamente no infectada debido a la transmisión humana, los impactos serían muy inciertos”.


Dado su comportamiento nocturno y a menudo críptico, es poco probable que se detecten efectos a nivel de población en muchas situaciones. La vigilancia del SARS-CoV-2 en murciélagos podría dirigirse a los animales que se acercan mucho a los humanos, como los que se encuentran en rehabilitación antes de su liberación, los mantenidos en cautiverio o capturados con fines de investigación. Así como aquellas poblaciones que se posan en edificios o espacios públicos (por ejemplo, parques urbanos) donde es más probable que ocurra un contacto fortuito con humanos.


SUSCEPTIBILIDAD DEL SARS-COV-2 EN FELINOS


Por su parte, las observaciones de infecciones experimentales y naturales por SARS-CoV-2, sugieren claramente una susceptibilidad relativamente alta en los felinos.


Los gatos domésticos son los felinos más abundantes, alcanzando densidades superiores a los 2000 animales km2 en las zonas urbanas. Su proximidad a los seres humanos, la movilidad y las interacciones de gatos caseros con gatos callejeros, brindan amplias oportunidades para la transmisión de patógenos entre especies.


Por ahora no hay evidencia actual de mantenimiento del SARS-CoV-2 en las poblaciones de gatos, ni de la transmisión de gatos infectados a humanos. No obstante, la vigilancia del SARS-CoV-2 en felinos podría interesar a las poblaciones de gatos caseros con acceso al exterior, particularmente cuando habitan en entornos urbanos o en las proximidades de otras fuentes potenciales de infección, como las granjas de visones.


CASOS EN GRANJAS DE VISONES


Sobre el papel de los mustélidos, los científicos cuentan que ha habido muchos casos de SARS-CoV-2 en visones de granjas de Europa y América del Norte, y se ha confirmado la transmisión de humanos a visones, la propagación entre visones y el salto a humanos, y la aparición de una nueva variante del virus en granjas de Dinamarca. 


No obstante, dado que los mustélidos silvestres generalmente se encuentran en densidades relativamente bajas y, con pocas excepciones, son en gran parte solitarios, "es probable que este tipo de organización social mitigue una posible transmisión", apuntan.


Por otra parte, los autores hacen una mención especial al hurón. “Los hurones son muy cotizados como mascotas. Además, en algunas partes del mundo, como el Reino Unido o España, se utilizan para cazar conejos”. El uso cinegético combina el contacto cercano con sus cuidadores humanos con el potencial de escapar a la naturaleza y la interacción con mamíferos salvajes.


Por estas razones, insisten en que la vigilancia de los mustélidos, en concreto las especies salvajes que habiten en las proximidades de las granjas de visones, es un medio eficaz para estudiar las poblaciones silvestres en las que existe un riesgo relativamente alto de exposición al SARS-CoV-2.


RIESGO DE INFECCIÓN EN CÁNIDOS SALVAJES


La evidencia hasta la fecha sugiere que la transmisión entre perros es poco probable. Sin embargo, esto puede no ser necesariamente cierto para los cánidos salvajes. Por ejemplo, se ha demostrado que los perros mapaches son susceptibles a la infección experimental y capaces de transmitir el SARS-CoV-2. Dado que estos animales son utilizados con fines peleteros en países como China, puede existir potencial de propagación del SARS-CoV-2 de los trabajadores con los animales cautivos.


Por otra parte, muchas especies de cánidos silvestres son carroñeros oportunistas (por ejemplo, chacales o zorros) y pueden ponerse en contacto con posibles fuentes de infección, como las granjas de visones.


OTRAS ESPECIES DE ESTUDIO


Además, se han recogido datos sobre el papel de la posible transmisión en otras especies animales. Por ejemplo, los riesgos de exposición de primates silvestres al SARS-CoV-2 podrían surgir siempre que tengan contacto directo o indirecto con humanos de comunidades locales, lo cual no es infrecuente, ya que pueden habituarse en gran medida a la actividad humana.


Los roedores son el grupo de mamíferos más abundantes y diversos, y son hospedadores conocidos de una variedad de coronavirus alfa y beta. Muchas especies viven muy cerca de los humanos, animales de compañía y el ganado, a menudo compartiendo espacios de vida, lo que brinda muchas oportunidades de transmisión. La vigilancia del SARS-CoV-2 en roedores con estos hábitos de vida debería ser prioritaria, según los expertos.


Además, la transmisión del SARS-CoV-2 de humanos a cérvidos podría ocurrir potencialmente en granjas de ciervos y zoológicos. Como los ciervos de granja pueden interactuar con ciervos salvajes y otras especies, o escapar donde las medidas de bioseguridad son inadecuadas, esto podría brindar oportunidades para la propagación de la infección a la vida silvestre.


La pandemia del SARS-CoV-2 sirve como una poderosa demostración de los vínculos entre la salud de la vida silvestre, los animales domésticos y de granja, y los humanos. Por lo tanto, “hacemos hincapié en la necesidad de adoptar el enfoque de 'Una Sola Salud' para investigar el papel potencial de los mamíferos salvajes en la epidemiología del SARS-CoV-2”, concluyen los expertos.

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