A escala mundial, la propagación de la peste porcina africana supone una amenaza para la seguridad alimentaria y el desarrollo económico y rural.

Urgencia mundial para frenar la propagación de la peste porcina africana

​La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han lanzado una iniciativa conjunta para el control mundial de la peste porcina africana
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La intensificación de la propagación de la peste porcina africana (PPA) ha puesto en peligro a la mayoría de las poblaciones de cerdos domésticos y silvestres en el mundo. Para respaldar los esfuerzos de los países que quieren proteger sus economías y la seguridad alimentaria, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han lanzado una iniciativa conjunta para el control mundial de la PPA.


La carne de cerdo es la más consumida en el mundo, lo que representa el 35,6% de la ingesta mundial de carne. En los últimos años, la PPA -que puede causar hasta un 100% de mortalidad en los cerdos- ha producido una crisis importante en la industria porcina, ocasionando pérdidas masivas en las poblaciones de cerdos y generando drásticas pérdidas económicas. Actualmente, afecta a numerosos países de las regiones de África, Asia y Pacífico, y Europa y, sin una vacuna eficaz, la enfermedad no sólo impide la sanidad y el bienestar de los animales, sino que tiene efectos perjudiciales para los medios de subsistencia de los agricultores.


“En la actualidad, 51 países están afectados por la PPA. En medio de la difícil situación planteada por la COVID-19, la PPA sigue propagándose, agravando así las actuales crisis sanitarias y socioeconómicas”, afirma Matthew Stone, director general adjunto de Normas internacionales y Ciencia de la OIE.


Muchos países afectados por la PPA carecen de recursos humanos, financieros o técnicos suficientes para detectar, responder y contener rápidamente las enfermedades animales.


“En este mundo globalizado, en el que las enfermedades pueden propagarse rápidamente a través de las fronteras, es necesario intercambiar a tiempo la información científica más reciente, lograr la colaboración internacional y la notificación de la PPA, con el fin de prevenir la propagación transfronteriza y minimizar su impacto”, asegura la directora general adjunta de la FAO, María Helena Semedo.


La OIE y la FAO hacen un llamamiento a los países y a sus socios para que unan sus fuerzas contra esta enfermedad mortal de los cerdos adoptando una nueva Iniciativa para el Control Mundial de la PPA.


A partir de la experiencia de la colaboración entre la OIE y la FAO para la gestión de los riesgos relacionados con la sanidad animal, el Marco mundial para el Control Progresivo de las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (GF-TADs) desarrolló esta iniciativa mundial con el objetivo de fomentar las asociaciones nacionales, regionales y mundiales destinadas a reforzar las medidas de control y reducir al mínimo los efectos de esta compleja y difícil enfermedad.


OBJETIVOS


La iniciativa para el control mundial de la PPA tiene como objetivos mejorar la capacidad de los países para controlar (prevenir, responder y erradicar) la PPA aplicando las normas internacionales de la OIE y las mejores prácticas basadas en los conocimientos científicos más recientes.


Establecer un marco eficaz de coordinación y cooperación para el control mundial de la PPA y facilitar la continuidad económica garantizando una producción y un comercio seguros con miras a proteger los sistemas alimentarios.


Las acciones coordinadas en el marco de esta iniciativa mundial deben llevarse a cabo manteniendo la transparencia a la hora de notificar las enfermedades animales e invirtiendo en sistemas de sanidad animal sólidos y resilientes.


Asimismo, se fundamenta en esfuerzos regionales previos y respeta las recomendaciones de los expertos mundiales en PPA. Su objetivo es fortalecer la capacidad de los servicios veterinarios nacionales para gestionar los riesgos mediante la elaboración y aplicación de programas nacionales de control de la enfermedad, con un trabajo conjunto de los sectores público y privado. La comunicación sobre el riesgo con las partes interesadas pertinentes constituirá un elemento crucial para encarar eficazmente las vías y las prácticas de alto riesgo.


A escala mundial, la propagación de la PPA supone una amenaza para la seguridad alimentaria y el desarrollo económico y rural. La enfermedad representa un obstáculo para que el sector agrícola alcance su pleno potencial, genere empleo, alivie la pobreza, actúe como un factor de desaceleración de la inversión en el sector porcino. Por consiguiente, el control mundial de la PPA contribuirá a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, en particular el Objetivo 1 (Fin de la pobreza) y el Objetivo 2 (Hambre cero).

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