Víctor Manuel González Álvarez (izq.) y José Fernández Romojaro (dcha.) durante su intervención.

Denuncian el desaprovechamiento de veterinarios en la crisis del coronavirus

​El Sindicato Veterinario de Asturias ha culpado a la debilidad de la Salud Pública y la mala organización del Cuerpo de Veterinarios en todo el Estado, de la falta de prevención y de la infrautilización de los veterinarios durante la crisis del coronavirus COVID-19
|

Este lunes día 6 de julio, el Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa), representado por su presidente José Fernández Romojaro y su vicepresidente Víctor Manuel González Álvarez, analizó ante la Comisión Especial de Estudio de la gestión de la crisis sanitaria COVID-19 de la Junta General del Principado de Asturias la utilización de los veterinarios de Salud Pública en la prevención y lucha en la calle contra el coronavirus.


El presidente de Sivepa expuso la actual debilidad de las estructuras de Salud Pública en todo el país “con sus ridículos presupuestos y falta de personal”, y que, debido a ello, “el sistema asistencial, especialmente el hospitalario, había llevado las riendas de la gestión de la crisis centrándose en organizar la atención a los enfermos y olvidando hacer una prevención profesional y bien planificada a nivel de calle. Es decir, se olvidaron de la principal herramienta, lo que viene siendo un auténtico plan de contingencia de una pandemia”.


Fernández incidió sobre la grave irresponsabilidad de no haber movilizado en todo el Estado a unos 3.000 médicos veterinarios que dependen de organismos no sanitarios de la Administración, que ejercen labores de Veterinaria de Salud Pública, y que son expertos en medidas de prevención sanitaria a nivel de calle. También señaló que, otros 3.000 veterinarios que sí dependen de autoridades sanitarias y que son la gran mayoría de los inspectores de Salud Pública de este país, tampoco fueron bien gestionados. “Sólo en aquellas comunidades en que están adecuadamente integrados en sus Servicios Regionales de Salud, como en el caso de Extremadura, se utilizó gran parte de su potencial desde el primer momento, visitando e instaurando medidas de prevención en residencias geriátricas, centros socio-sanitarios, centros sanitarios, negocios alimentarios y otras muchas actividades, además de realizar labores de vigilancia epidemiológica. Sin embargo, en aquellas autonomías en que estos veterinarios de Salud Pública están fuera del Sistema Nacional de Salud, no se aprovechó para nada su potencial centrándose sólo en el sector alimentario, y lo que es peor, en algunas como Asturias o Castilla León, se llegó al absurdo de enviarlos a casa los primeros 15 días de confinamiento, cuando más los necesitaba la sociedad para asesorar y prevenir los contagios de COVID-19”, denuncia.


Por su parte, Víctor Manuel Álvarez, hizo hincapié en la gran capacidad que tienen los laboratorios de sanidad animal de todo el país para realizar pruebas PCR y serologías, y que este recurso se había infravalorado y desaprovechado en gran medida. Denunció que, incomprensiblemente, en el Principado no se había llegado a utilizar en ningún momento, mientras que en otras comunidades como en Galicia o Castilla y León, se habían hecho decenas de miles de análisis. Culpó también a la mala organización de los recursos veterinarios de la Administración de estas diferencias entre unas autonomías y otras, y pidió que se tomaran medidas para que no volviera a ocurrir, ya que, “si se hubiera utilizado en los momentos más críticos, sin duda hubiéramos evitado contagios”.



Archivo