Armando Solís, presidente del Colegio de Veterinarios de Asturias.

Piden la creación de una red rápida de comunicación y gestión de alertas sanitarias

​El Colegio Veterinarios de Asturias cree imprescindible la creación de un organismo central que coordine a todos los agentes implicados
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El Colegio de Veterinarios de Asturias, como corporación de derecho público que representa a toda la profesión veterinaria en el Principado, ha participado esta mañana, a petición del Grupo Parlamentario Foro Asturias, en la Comisión Especial no Permanente de la gestión de la crisis sanitaria, social y económica provocada por la COVID-19.


Durante su intervención, el presidente del Colegio, Armando Solís, ha señalado que seis de cada diez casos de enfermedades infecciosas en humanos surgen de la transmisión animal, lo que obliga a tomarse muy en serio la coordinación entre profesionales sanitarios desde una perspectiva One Health. Un concepto que surgió tras la pandemia de la Influencia Aviar de 2005, la primera epidemia zoonótica con un alto potencial de amenaza, que unió a los diferentes profesionales en una red de vigilancia para abordar la amenaza de las zoonosis a nivel internacional.


No en vano, la principal demanda de los veterinarios asturianos, planteada en la Comisión parlamentaria esta mañana e incluida también en las aportaciones realizadas hace unos meses al Anteproyecto de Ley del Principado de Asturias de Salud, es la creación de una red rápida de comunicación y gestión de alertas sanitarias, coordinada por un organismo que integre a todos los agentes implicados.


Según señaló Armando Solís, “estimamos que es una prioridad reforzar la vigilancia epidemiológica para lograr la detección precoz de nuevos brotes, identificar y aislar pronto a los infectados y a sus contactos”. En este sentido, el Colegio considera imprescindible la creación de este organismo “para la coordinación de los profesionales sanitarios durante las alertas, para la elaboración de planes y programas de salud que implementen directrices preventivas, para la supervisión del acopio de material sanitario imprescindible, para el asesoramiento técnico sanitario sobre seguridad alimentaria, para la vigilancia y el control permanente de riesgos y alertas para la salud de nuestra población, para la monitorización de aguas residuales y un largo etcétera de actuaciones y estrategias que requieren de una actuación centralizada”.


GESTIÓN INTEGRAL


El Colegio de Veterinarios de Asturias identificó también como clave la integración de los cuerpos de veterinarios existentes en la actualidad. Tal como explicó su presidente, “sólo a través de un sistema integral que abarque a todas las estructuras de la cadena, seremos capaces de controlar de manera eficaz los peligros presentes y emergentes, tal y como se ha visto actualmente en la actual crisis sanitaria mundial ocasionada por el virus SARS-CoV-2”.


Según explicó, la gestión integral se debe de iniciar en el sector primario, muy representativo de Asturias, donde tanto los veterinarios que pertenecen a la recientemente denominada Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial, como los de Consejería de Sanidad (en los mataderos), son los responsables de llevar a cabo los controles oficiales establecidos por las autoridades sanitarias.


Todos ellos, junto con los veterinarios que ejecutan las campañas de saneamiento ganadero en el Principado de Asturias, realizan la importante función de vigilar las principales zoonosis presentes en nuestra comunidad, enfermedades originadas en los animales que pueden pasar al hombre. “Son ejemplo de esta lucha el control de enfermedades generadas por bacterias como la tuberculosis, por hongos como la tiña o parasitarias como la toxoplasmosis. Pero también víricas destacando que la pandemia actual se ha producido por un virus que ha saltado de una especie animal a humanos.”


Además, en primera línea de actuación destaca la figura de los veterinarios de explotaciones y granjas, que gracias a su trabajo en la gestión sanitaria y asesoramiento en medidas de bioseguridad previenen estos saltos mutacionales.


“Y se debe continuar en los siguientes eslabones de la gestión integral; aspecto desconocido por una parte importante de la población es que los veterinarios somos los garantes de la Seguridad Alimentaria, pues tanto desde el sector público -a través de los inspectores de sanidad pertenecientes a la Consejería de Salud-, como desde el sector privado -gracias a nuestros compañeros responsables de calidad y los asesores en la Industria Alimentaria-, velamos por la seguridad y salubridad de los alimentos, tanto de origen animal como vegetal, que nos llevamos cada día a la mesa”.


Armando Solís destacó, asimismo, la importancia de bajar el IVA de los servicios veterinarios, a fin de garantizar la generalización del control de la salud de las mascotas; el reconocimiento de las clínicas veterinarias como centros sanitarios y también la extensión de la obligatoriedad de la vacuna antirrábica a todas las Comunidades Autónomas del país. Tres claves para “minimizar el impacto de nuevas epidemias provocadas por zoonosis”. 

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