Cómo mitigar el impacto del coronavirus en la producción ganadera y salud animal

​FAO ha publicado un informe con directrices y recomendaciones para paliar el impacto de la pandemia de la COVID-19 en la producción ganadera y la salud animal
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La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) recoge en un informe el impacto de la COVID-19 en la salud animal y la producción ganadera, además propone una serie de recomendaciones dirigidas a los profesionales de este sector, como los veterinarios, y a las diferentes autoridades.


El propósito de este informe es detallar cuáles son los efectos de la enfermedad en la producción ganadera y la prevención y el control de enfermedades animales, además de proporcionar a los agentes y profesionales de todas las áreas implicadas prácticas para aminorar el impacto de la enfermedad y no perder la continuidad de la cadena de suministro.


Entre las recomendaciones, destacan tres medidas principales. La primera recomendación es reforzar las prácticas de higiene, lavarse las manos con agua y jabón asiduamente o también usar desinfectantes antes y después de entrar en áreas donde haya contacto con los animales. Como segunda medida a destacar, el informe insiste en mantener las distancias de seguridad físicas, limitando si es necesario la interacción física y usando siempre equipos de protección individuales. Como tercera medida, hace énfasis en la necesidad de familiarizarse con la detección temprana de signos de dificultades en la salud mental, ya que, debido al aumento de la presión y el estrés, los problemas de salud mental son una de las principales preocupaciones de los profesionales que trabajan en este sector.


Respecto a las prácticas recomendadas para los profesionales de la salud animal, veterinarios, técnicos veterinarios y paraprofesionales veterinarios, la FAO expone 5 pautas. Como primera sugerencia, exponen la necesidad de “asegurar los suministros, insumos y servicios básicos necesarios para estos profesionales”.


En segundo lugar, “mantenerse al día con información fiable y sensibilizar a los ganaderos sobre el comportamiento y las medidas de bioseguridad que hay que llevar a cabo”. Asimismo, destacan la importancia y la necesidad de ayudar a los ganaderos en materia de prevención de las enfermedades animales.


En tercer lugar, la FAO incide en el valor de aplicar las medidas de bioseguridad recomendadas por la OMS. Además de aconsejar no visitar granjas o mercados si se tienen síntomas de COVID-19, y la necesidad del distanciamiento físico.


Como cuarta recomendación, propone ayudar a la prevención y control de enfermedades animales a nivel de campo, es decir, que veterinarios y ganaderos mantengan una comunicación activa estableciendo prácticas correctas de cría de ganado, además de ayudar en la planificación de riesgos para la producción.


Por último, subraya la necesidad de tener un plan de contingencia, con la creación de inventarios de materiales médicos y familiarizándose con la práctica de consultas veterinarias en línea, la telemedicina veterinaria.


En el documento destacan también las recomendaciones dirigidas a las autoridades, remarcando la necesidad de elaborar, aprobar y aplicar políticas para mitigar los efectos de la COVID-19 en la producción de ganado y las cadenas de valor. Por otra parte, piden “examinar, revisar y aplicar políticas de prevención y control de enfermedades animales, de tal manera que se pueda continuar con la vigilancia y el control de las enfermedades animales transfronterizas, asegurar la capacidad de los laboratorios nacionales o facilitar el contacto de ganaderos y veterinarios”. Por último, proponen a los líderes políticos elaborar y difundir materiales de información colaborando con los sectores pertinentes para organizar actividades de divulgación, con el objetivo de sensibilizar a los profesionales del sector y la salud animal.


IMPACTO DE LA COVID-19 EN ANIMALES


La FAO explica que el SARS-CoV-2 es una enfermedad calificada como zoonótica, es decir, puede transmitirse entre animales y seres humanos. Es por ello, que los animales domésticos que viven cerca de casos de COVID-19 están expuestos al virus, ya sea a través de contaminación ambiental o a través de contacto directo con seres humanos positivos.


La COVID-19 también paraliza de manera directa o indirecta las actividades que tienen que ver con el ganado, incluyendo la prevención y el control de las enfermedades animales. En el informe, se exponen algunos de los ejemplos principales donde se ve reflejado el impacto del virus.


Granjas. Se ven afectadas por la escasez de mano de obra ya que se reduce la capacidad para trabajar en actividades de salud animal. Debido al exceso de animales, puede aumentar el estrés y la prevalencia de enfermedades animales, también por falta de acceso a los servicios veterinarios, comprometiendo los estándares de bienestar animal. Del mismo modo, las repercusiones en la logística y las cadenas de suministro de insumos básicos se ven afectadas. Además, los propios productores pueden verse afectados por la enfermedad, impidiendo su trabajo rutinario y ocasionando dificultades financieras.


Laboratorios. Por un lado, se reducen las capacidades de prueba y diagnóstico debido a la escasez de kits de extracción de muestras, además puede suponer cierre de algunos laboratorios veterinarios que implican la suspensión de pruebas y de la investigación de enfermedades animales. Por otro lado, se ven afectadas las actividades de vigilancia de enfermedades, debido a cuestiones logísticas.


Actividades nacionales en materia de sanidad animal. Los programas nacionales de control de enfermedades pueden reducirse o suspenderse. También se ven afectados los programas de vacunación y puede llegar a producirse una respuesta tardía o insuficiente ante un brote de enfermedad animal.


Actividades internacionales en materia de sanidad animal. Se ven afectados con retrasos los programas y esfuerzos regionales y nacionales de sanidad animal. También se ven perjudicados los proyectos y actividades bilaterales y multilaterales en materia de sanidad, ya que pueden no ejecutarse según lo previsto.


Ante el impacto de la COVID-19, la FAO recomienda aplicar el enfoque ‘One Health’, una perspectiva donde la salud animal, humana y el medio ambiente trabajan juntos para conseguir los mejores resultados, entendiendo que la relación entre estos tres agentes es determinante para comprender cualquier amenaza a los sistemas alimentarios, la producción ganadera y los medios de vida.

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