Una cuarta parte de las prácticas veterinarias ha visto reducida su facturación semanal en un 75%, y dos tercios a la mitad.

Los veterinarios, también ignorados de las medidas económicas en Reino Unido

​“Estamos advirtiendo que muchas prácticas veterinarias pueden no sobrevivir a menos que el Gobierno les otorgue acceso a las rebajas de las tasas comerciales y otro apoyo financiero para empresas afectadas por COVID-19”, denuncia la BVA
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Como parte del paquete de medidas anunciado por el canciller de Hacienda de Reino Unido, Rishi Sunak, cuando el cierre se estableció por primera vez a mediados de marzo, las empresas de los sectores minorista, hotelero, de ocio y cuidado infantil fueron las seleccionadas para unas rebajas de hasta el 100% de sus tasas comerciales durante un año cuando muchos negocios tuvieron que cerrar u operar con una rotación y personal reducidos.


Sin embargo, las prácticas veterinarias, “muchas de las cuales han permanecido abiertas para proporcionar cuidados y tratamientos esenciales para mascotas y animales de producción, no son elegibles para el alivio de las tasas comerciales, a pesar del hecho de que muchas son empresas pequeñas y una proporción significativa de sus ingresos proviene de la venta minorista, como medicamentos, tratamientos y otros productos para mascotas”, señala la Asociación Británica de Veterinaria (BVA, por sus siglas en inglés).


Añaden que las prácticas veterinarias se rigen por estrictas medidas de distanciamiento social para mantener seguros a clientes y trabajadores, “lo que también significa que muchos están dividiendo las cuotas y ofreciendo consultas por video para casos que no son de emergencia”.


Según informan, una encuesta reciente publicada por el Royal College of Veterinary Surgeons (RCVS) indica que una cuarta parte de las prácticas ha visto reducida su facturación semanal en un 75%, y dos tercios a la mitad.


Por ello, BVA ha escrito al Departamento del Tesoro y ha delegado a los departamentos gubernamentales para preguntarse por qué la profesión veterinaria ha sido ignorada hasta ahora por el apoyo financiero, mientras que otros negocios que permanecen abiertos, incluidos los minoristas de alimentos, ferreterías y tiendas de mascotas, han sido seleccionados para el alivio de las tasas.


“También hemos movilizado a nuestros miembros para que se pongan en contacto con sus parlamentarios locales y deleguen a los parlamentarios sus inquietudes. Varios cientos ya han descargado plantillas de cartas del sitio web de BVA, y parlamentarios que representan una amplia muestra representativa de regiones y partidos ya han prometido su apoyo. Ben Lake, parlamentario de Ceredigion, ha presentado una moción parlamentaria para los primeros días que reconoce el valor de los veterinarios y presiona para que la profesión tenga acceso a la reducción de las tasas comerciales”, apuntan.


Por su parte, Daniella Dos Santos, presidenta de BVA, manifiesta que “el Gobierno ha agradecido reiteradamente a los veterinarios por continuar manteniendo la salud y el bienestar de los animales y la salud pública y apoyar la cadena de suministro de alimentos en estos tiempos difíciles. Pero eso hace que sea aún más decepcionante que las súplicas de la profesión por el apoyo financiero hasta ahora parecen haber caído en oídos sordos. Las prácticas veterinarias permanecen abiertas para brindar atención esencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana y cumplir con su deber de mantener la salud y el bienestar de los animales, pero muchos luchan por mantenerse a flote mientras lidian con reducciones dramáticas en la rotación y reducen sus cuotas para mantener a sus trabajadores y clientes seguros”.


VETERINARIOS EN ESPAÑA, TAMBIÉN FUERA DE LA REBAJA FISCAL


En España, el Gobierno de Pedro Sánchez anunciaba hace unos días una rebaja fiscal para la prensa o productos como los libros electrónicos, y también han aplicado una reducción del IVA en material sanitario pero que no se aplica sobre los productos de uso en la clínica veterinaria, entre otras medidas.


Si bien, desde el 1 de septiembre del 2012, las actividades veterinarias relacionadas con pequeños animales están gravadas con un 21% general de IVA. Esta decisión, tomada por el Ejecutivo que gobernaba en aquel momento, tuvo una repercusión negativa en muchos profesionales, así como en los propietarios de animales de compañía. De pronto, la tenencia de un animal de compañía pasó a considerarse un lujo a efectos tributarios.


Con el nuevo gobierno de coalición, la bajada del IVA veterinario parecía una realidad. El acuerdo del Ejecutivo recogía el compromiso de impulsar una nueva Ley de Bienestar Animal “que garantice una relación respetuosa hacia todos los seres vivos, incluyendo la revisión de la fiscalidad de los servicios veterinarios”. 


Con la crisis del coronavirus, parece más necesario que nunca impulsar esta medida. Muchos centros veterinarios han visto seriamente reducida su actividad. En un estudio reciente realizado por Rentabilidad Veterinariael 56% de los centros veterinarios de España han reducido sus ingresos. Por lo que una reducción del IVA supondría un balón de oxígeno ante esta delicada situación en la que peligra la continuidad de muchos centros veterinarios.

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