Miguel Ángel Díaz Sánchez, veterinario y director New Way Coaching.

El factor diferencial del coaching en la gestión de la clínica veterinaria

El veterinario y coach profesional Miguel Ángel Díaz Sánchez explica que “enseñar a usar e implantar habilidades de liderazgo y comunicación en la clínica no solo es necesario, es imprescindible”
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Muchos veterinarios, dueños de clínicas o con responsabilidades importantes en la toma de decisiones en el día a día, pueden estar rodeados de grandes equipos y paradójicamente sentirse muy solos.


“La incertidumbre ante la confianza y confidencialidad de ciertas conversaciones, la conveniencia de expresar ciertas dudas en público, la competencia interna encubierta entre empleados para ascender en el escalafón, etc, pueden hacer muy difícil a un jefe el consultar a un socio o un colaborador sobre cuestiones que pueden comprometer su desempeño o incluso su estatus en la clínica”, apunta Miguel Ángel Díaz, veterinario y director New Way Coaching, en declaraciones a Diario Veterinario.


Por ello, la figura del coach “es cada vez más frecuente”, señala Díaz. “Un coach independiente puede escuchar, reflejar y compartir ideas, entrenar en el uso de herramientas para mejorar ciertas habilidades y apoyar en su implementación de una forma que ningún trabajador de la clínica podría hacer nunca”.


De esta forma, el coaching puede suponer una transformación fundamental en el estilo de gestión de la clínica y en la cultura de esta.


¿ES REALMENTE NECESARIO?


“Vivimos en la época que alguien llamó ‘High Tech-High Touch’. Nunca en la historia de la medicina veterinaria se ha dispuesto de tanta tecnología, de tanto conocimiento científico. Y para sacar el máximo partido de ello necesitamos que el personal de las clínicas pueda expresar todo su potencial como profesionales y personas. Enseñar a usar e implantar habilidades de liderazgo y comunicación en la clínica no solo es necesario, es imprescindible. Y el coaching es la mejor forma de hacerlo”, apunta el experto.


El veterinario asegura que se produce “un antes y un después de la aplicación de herramientas en la clínica”. Algunos ejemplos son “cuando un jefe deja de ponerse a la defensiva ante opiniones diferentes a la suya y aprende a preguntar con curiosidad para explorar nuevas ideas”.


Además, cuenta que algunas de las ventajas son relaciones más sanas y sinceras en el trabajo; jefes y empleados mucho más motivados; clientes más satisfechos; empleados más productivos gracias a una delegación eficiente; reuniones más eficaces, productivas y divertidas; menor rotación de personal; y más equilibrio entre vida profesional y personal, entre otras.


Un proceso de coaching individual no suele ser inferior a 6-12 meses para que sea realmente transformador. “No hay atajos, solo método, herramientas, práctica, aprendizaje y repetición”.


A pesar de recalcar que el coaching es un proceso totalmente privado y confidencial, donde la discreción del coach es una norma imprescindible, Díaz nos describe algunas situaciones reales. “Por ejemplo, un hospital pierde de forma trágica e inesperada a su líder. Se decide apostar por un empleado clave para echarse a los hombros el peso del hospital y convertirse en el nuevo líder. Una de las decisiones es ayudarle mediante un proceso de coaching que reforzara sus habilidades comunicativas, de toma de decisiones, delegación, gestión de reuniones. El resultado al cabo de un año es muy positivo, tanto en términos de resultados económicos como de cohesión de equipo. La transición se lleva a cabo con éxito y se supera esa gran crisis”.


INCLUIRLO EN LA UNIVERSIDAD


El experto aconseja a los veterinarios a que prueben la aplicación de herramientas de coaching para gestionar su día a día en la clínica. Por ejemplo, la escucha activa, la gestión de reuniones, el buen feedback.


“Además, hoy en día cada vez es más difícil atraer, captar y retener talento en las clínicas. Los nuevos licenciados demandan prácticas de gestión donde se sientan respetados, escuchados, puedan crecer y desarrollarse. El coaching será una herramienta imprescindible en su desarrollo y en su motivación para permanecer en las clínicas”, indica.


En este sentido, considera “imprescindible” que se implemente en la carrera. “Hay encuestas realizadas a estudiantes de veterinaria en Reino Unido, EEUU y Canadá en las que más del 90% de los estudiantes piden ser entrenados en liderazgo y comunicación”, afirma.


“Recientemente, en abril de 2019, tuve el placer de comprobar en primera persona cómo se usa el coaching para empoderar a los estudiantes en la Facultad de Veterinaria de Calgary, Canadá. Los resultados que están obteniendo son espectaculares y deberían de servir de modelo en nuestro país”, concluye.

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