Veinte consejos para conseguir liquidez en los centros veterinarios

Para hacer frente a la falta de liquidez que pueden atravesar muchos centros veterinarios en la actual situación, el experto José Luis Villaluenga da veinte consejos
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La crisis sanitaria del coronavirus COVID-19 ha llevado a que muchos propietarios de centros veterinarios estén preocupados por la falta de liquidez y no sepan cómo afrontar todos los pagos necesarios y seguir funcionando sin perder competitividad.


La liquidezes la capacidad que tiene una empresa para hacer frente a sus obligaciones financieras. También puede definirse como la capacidad que tiene una empresa para obtener dinero en efectivo y así hacer frente a sus obligaciones de pago a corto plazo (menos de 1 año).


“Una clínica veterinaria es un tipo de empresa que tiene un alto porcentaje de costes fijos (costes de personal y gastos de estructura o generales), entre un 55 y un 60% de los ingresos. Siendo entre un 25 y un 30% los costes variables (o costes de proveedores: productos y suministros). Por lo que el EBITDA (Beneficio antes de amortizaciones, intereses e impuestos) estará entre el 5 y el 15% de los ingresos”, explica José Luis Villaluenga, experto en gestión empresarial y marketing de centros veterinarios de Rentabilidad Veterinaria.


“Hay partidas que nos van a hacer gastar fondos (éstas hay que minimizarlas, aplazarlas o eliminarlas) y otras que nos van a traer nuevos fondos (habrá que maximizarlas y si acaso buscar nuevas opciones)”, añade Villaluenga.


Para hacer frente a la falta de liquidez que pueden atravesar muchos centros veterinarios, el experto da veinte consejos.


PARTIDAS QUE GASTAN FONDOS


En lo referente a las partidas que gastan fondos, habría que reducir el inventario (existencias) de productos como medicamentos y alimentación; y eliminar pagos diferidos (cobrar todo lo que se hace, preferentemente con tarjeta o al contado).


Asimismo, Villaluenga indica cuatro consejos para aplazar gastos. “Renegociar facturas pendientes de pago con proveedores, renegociar el precio del alquiler y suministros (un solo operador varios suministros a la vez), renegociar y refinanciar los préstamos existentes y aplazar pagos de impuestos, según nuevas normativas del Gobierno por la COVID-19”.


Las tareas que se deben suprimir en esta situación son las inversiones previstas y los posibles repartos de beneficios/dividendos entre socios (sociedades mercantiles).


Por otra parte, habría que mantener la comunicación online con el cliente y los incentivos del personal.


PARTIDAS QUE APORTAN FONDOS


Las partidas que aportan fondos habría que maximizarlas. Villaluenga subraya diez aspectos claves en esta área.


En primer lugar, “subir precios, incrementar el ticket medio, recobro de impagos y sacar el exceso de existencias en productos de venta de mostrador (promociones, descuentos…)”.


También recomienda “solicitar o contratar créditos y préstamos de bancos (existen ahora ICO), adherirse a las ayudas estatales para pago de parte de salarios y seguridad social y utilizar ERTEs como alternativa a los despidos”.


Por otro lado, otros consejos son “adaptar nuestro modelo de negocio a las necesidades actuales de los clientes (intentar telemedicina, servicios a domicilio venta online…); no cobrar el salario el o los propietarios, durante un tiempo o rebajárselo en estos momentos (ya se recuperará más adelante); y la aportación de capital por parte de socios o propietarios”.


“Como veréis no hago mención al EBITDA, porque ese dinero que en teoría dispondríamos, será con seguridad negativo en muchas clínicas veterinarias a lo largo del año, debido a la disminución de los ingresos y al mantenimiento o reducción mínima de los gastos. Las estrategias para salir de esta situación cuando el estado de alarma acabe serán otras”, concluye.

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