La leishmaniosis, una amenaza global para perros y humanos

​El perro es considerado el principal reservorio animal y la alta prevalencia de la enfermedad en España hace que sea de vital importancia realizar un diagnóstico precoz
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Con la intención de concienciar a la población de la importancia de prevenir la leishmaniosis, una enfermedad emergente que afecta al perro y también al hombre, desde el 27 de mayo al 1 de junio es la semana de la lucha contra la leishmaniosis.


Esta enfermedad es causada por el parásito Leishmania spp., que se transmite por la picadura de "un mosquito" (flebótomo) y afecta al perro, a otros mamíferos y también al hombre. Se trata de una zoonosis que, si no se trata a tiempo, puede ser mortal.


“Aunque el perro es considerado el principal reservorio animal, también existen otras especies que pueden albergar el parásito, como son los mamíferos domésticos: gato, conejo, caballo, asno, ganado bovino, ovino y caprino y los mamíferos salvajes: zorro, lobo, meloncillo, gineta, marta, garduña, lince, rata, ratón, erizo, liebre”, explica María Eugenia Dios Blanco, vocal de Pequeños Animales del Colegio Veterinario de Cáceres.


Actualmente, la leishmaniosis es endémica en 98 países de todo el mundo. En Europa es muy común en la cuenca Mediterránea, donde el "mosquito" transmisor está presente gracias a una climatología favorable.


Según la OMS, cada año se producen en el mundo aproximadamente 1 millón de nuevos casos en personas y, hasta 65.000 defunciones. En los últimos años, los casos de Leishmania humana y canina han aumentado en Europa, debido al cambio climático y a la presencia del flebótomo durante más meses al año, señalan desde el Colegio de Veterinarios de Zaragoza.


DIAGNÓSTICO DE LA LEISHMANIOSIS CANINA


La elevada prevalencia de la leishmaniosis en España hace que sea de vital importancia realizar un diagnóstico precoz con el fin de determinar si el perro padece la enfermedad. Así se podrá proceder a la prevención (usando antiparasitarios y vacunando frente a la Leishmaniosis) en el caso de que el resultado sea negativo; o al tratamiento, si, por el contrario, el diagnóstico de leishmaniosis canina es positivo.


“La característica más importante de la Leishmaniosis es su gran variedad de manifestaciones clínicas, con sintomatología muy diversa en cada paciente pudiendo afectar piel, mucosas, ojos, riñón, hígado...”, señalan desde el Colegio de Veterinarios de Cáceres.


El diagnóstico de la leishmaniosis es complicado. “No existe una prueba de laboratorio que ofrezca por si sola un resultado inequívoco. Esta complejidad deriva del hecho de que no todos los perros portadores de Leishmania desarrollan la leishmaniosis, lo que hace necesario diferenciar muy bien los animales infectados de los animales enfermos, que son los que necesitarán medicamentos y cuidados. Por lo tanto, las técnicas directas, orientadas a detectar la presencia de la Leishmania en perros, como la PCR, no son determinantes”, señalan los veterinarios zaragozanos.


Dado que la leishmaniosis se desarrolla por una respuesta inadecuada del sistema inmunológico del perro -el cual produce cantidades anormales de anticuerpos-, la parte fundamental del diagnóstico de la leishmaniosis, además de la valoración clínica del perro, debe contemplar la detección y cuantificación de estos anticuerpos.


Por esa razón, es de vital importancia la detección precoz de la enfermedad. Así, los veterinarios recomiendan que “todos los años debes acudir al veterinario para que le haga una analítica a tu perro, preferiblemente durante la época de invierno (de diciembre a marzo). Los animales afectados pueden tener recaídas, por lo que deben someterse a un control periódico y también a tratamientos recurrentes si es necesario”.


PREVENCIÓN DE LA LEISHMANIOSIS CANINA


La prevención es básica en el control de la enfermedad. Es necesario evitar que los insectos piquen tanto a los animales portadores como a los no portadores.


Las medidas que se pueden tomar para prevenir la leishmaniosis canina son aplicar antiparasitarios externos. “Se pueden aplicar tanto pipetas como collares para la prevención de la picadura del ‘mosquito’. Se recomienda aplicar las pipetas eficaces contra flebótomos cada 3-4 semanas (según el fabricante). También se pueden usar collares con efecto repelente ya que evitan o disminuyen el contacto con el ‘mosquito’, indican.


Hay que tener en cuenta que la época de mayor actividad del flebótomo es de mayo a octubre, aunque puede aparecer antes si las condiciones climáticas son favorables. Este dato es muy importante, ya que el aumento general de las temperaturas ha provocado que la zona de distribución del mosquito se haya ampliado hacia áreas más septentrionales.


Por otro lado, los veterinarios aconsejan evitar zonas de alto riesgo, evitar que el perro duerma al aire libre, evitar los paseos en los momentos de máxima actividad, del flebótomo (durante el amanecer y el ocaso), colocar mosquiteras, utilizar productos antimosquitos, y la utilización de vacunas para aumentar la resistencia al desarrollo de la enfermedad.


VACUNACIÓN FRENTE A LA LEISHMANIOSIS CANINA


La vacunación está indicada para ayudar a los perros a luchar eficazmente frente a la leishmaniosis en caso de contactar con el parásito.


Hoy en día existen vacunas frente a la leishmaniosis. Por ese motivo, se recomienda su uso en todos los perros mayores de 6 meses de edad que vivan en zonas endémicas. Su eficacia se sitúa alrededor del 70%.


Pregunta a tu veterinario sobre esta vacuna y él te informará sobre el riesgo de infección que existe para tu mascota y si es recomendable vacunar a tu perro.


Todos los perros sanos mayores de 6 meses de edad se pueden vacunar. Cuando acudas a la consulta el veterinario le hará una exploración completa a tu mascota. Si es correcta, recogerá una muestra de sangre para certificar que el paciente es seronegativo para Leishmania y entonces, le pondrá la vacuna.

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