Oberon (perro de la izquierda) y Griffin (derecha) están inscritos en un ensayo para comprender y tratar mejor la epilepsia canina.

Nuevo enfoque para la epilepsia canina

Un ​ensayo investiga la eficacia de un nuevo dispositivo para determinar cuándo es probable que un perro tenga una convulsión, lo que permite a los investigadores tratar la enfermedad de forma preventiva
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Griffin, un spaniel bretón de 4 años, está inscrito en un ensayo clínico pionero de dos años en el hospital veterinario UC Davis para comprender y tratar mejor la epilepsia canina.


Griffin fue acogido por su familia en mayo de 2017 y comenzó a tener convulsiones tres meses después. Los neurólogos de UC Davis hicieron el diagnóstico y desde entonces han estado cuidándolo. A pesar de estar tomando medicamentos, todavía sufría convulsiones cada tres o cuatro semanas, por lo que sus veterinarios recomendaron un ensayo diseñado para investigar la eficacia de un nuevo dispositivo para determinar cuándo es probable que un perro tenga una convulsión, lo que permitirá a los investigadores tratar la enfermedad de forma preventiva.


"Si bien este ensayo no garantiza una cura para Griffin, su participación puede conducir a un mejor tratamiento para otros perros y proporcionar a los investigadores un buen modelo para la epilepsia humana", explican los neurólogos.


La primera parte de la prueba consiste en recopilar información sobre las señales eléctricas que suceden en el cerebro del perro que, con suerte, indicarán cuándo es probable que sufra una convulsión. Un dispositivo de radio conectado a electrodos transmite continuamente esas señales a un dispositivo del tamaño de un teléfono móvil que Griffin lleva en un chaleco. Este dispositivo transmite la información a una tableta y, a partir de ahí, los datos van a los investigadores que tienen como objetivo desarrollar un algoritmo que indique cuándo el spaniel bretón tendrá convulsiones.


Con esa información, en la segunda parte de la prueba, los investigadores esperan enviar señales al cerebro del perro cuando una convulsión parezca inminente para estimular su cerebro y tal vez detener la crisis.


Oberon es otro perro inscrito en la prueba y ya se encuentra en la segunda etapa donde recibe estímulos a través de los electrodos cuando su cerebro indica que una convulsión es inminente. 


Mientras el ensayo clínico está en curso y los resultados aún no se han analizado estadísticamente, su propietaria, la Dra. Liz Stelow, ha informado una disminución en las convulsiones y una mejor calidad de vida.


"Si este ensayo clínico tiene éxito, revolucionará el tratamiento para las personas con epilepsia", afirma la Dra. Beverly Sturges, la neuróloga de UC Davis e investigadora principal del ensayo veterinario. "No podríamos hacer este proyecto si no creyéramos que estamos ayudando a estos perros", añade.


Esta investigación se está realizando de manera similar en humanos, la UC Davis colabora en una investigación traslacional para beneficiar a ambas especies.


"La esperanza es que, a través del control de las convulsiones, podamos sacar a las personas y los perros de sus medicamentos anticonvulsivos y así permitirles volver a sus vidas normales, en el caso de Griffin, correr y saltar nuevamente sin efectos secundarios de dosis diarias de fenobarbital ", indican. 

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