De izq. a drch.: José Antonio Santos, secretario general de Sivepa; José Fernández, presidente; y Víctor Manuel Álvarez, vicepresidente.

Denuncian deficiencias en el modelo de control de salud pública española

El riesgo de un brote alimentario no puede eliminarse totalmente, pero señalan que sí podría reducirse mejorando la organización actual de la salud pública española​
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Desde el Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa) aseguran en un comunicado que los más de 200 afectados de listeriosis hasta la fecha, "son el último coletazo que ha dado un fallo en el control de la salud pública en España y que ha resultado en una alerta europea. El control de la salud pública, y más concretamente el de la seguridad alimentaria, de forma sencilla, podemos decir que es parecido al control de los accidentes de tráfico o de los incendios. Con las medidas adecuadas se puede reducir mucho el riesgo, pero no se puede eliminar. Siempre existe la posibilidad de que aparezca un brote", apuntan.


Sivepa afirma que existen muchas deficiencias en el sistema que están incrementando el riesgo de que brotes, como el actual de listeriosis, ocurran, y además, de que cuando se den, tengan una mayor gravedad y trascendencia.


En este sentido, recuerdan que los veterinarios son responsables del control de las zoonosis y de la seguridad alimentaria. Concretamente, son la única profesión sanitaria con competencias en el control de la producción de los alimentos de origen animal como la carne, tal y como se recoge en la Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias. "Sin embargo, la medicina preventiva del control de las zoonosis y la seguridad alimentaria, y por tanto de enfermedades como la listeriosis, se ha expulsado del Sistema Nacional de Salud español, o en muchos casos, ni siquiera se ha llegado a integrar en el mismo, como estaba previsto en la Ley 30/2011 General de Salud Pública", denuncian.


"El actual, es un modelo defectuoso que favorece la bajada de calidad de la prevención. Este modelo se ha impuesto en el Ministerio y las consejerías de Sanidad y en el Ministerio y consejerías de Agricultura, y que ha derivado en un tratamiento discriminatorio de toda la salud pública y sobre todo de sus profesionales", añaden.


Asimismo, insisten en que los veterinarios son la única profesión sanitaria que no tiene una especialidad reconocida en el Sistema Nacional de Salud español. "Si un cardiólogo necesita una especialidad para diagnosticar una afección de corazón, imagínense ustedes si un veterinario no necesita una especialidad sanitaria para prevenir las intoxicaciones alimentarias. Más si tenemos en cuenta lo tremendamente dificultoso de prevenir y evitar las intoxicaciones e infecciones alimentarias", explican.


Sivepa manifiesta que la Salud Pública se ha expulsado orgánicamente del Sistema Nacional de Salud y se ha colgado de otros organismos adyacentes; bien dentro del mismo Ministerio o las Consejerías de Sanidad, o incluso en otros ministerios y consejerías como los de Agricultura. "Con esto han aparecido problemas de coordinación, e incluso problemas de prioridades, ya que el objetivo primordial de los organismos de agricultura es la mejora de las producciones y no la defensa de la salud pública. Con esto también han aparecido sanitarios de segunda, de tercera y de cuarta categoría; cuya formación, reconocimiento, y estímulo profesional brillan por su ausencia, o incluso a los que no se reconoce ni siquiera su carácter sanitario o su pertenencia al Sistema de Salud", indican.


Por otra parte, aseguran que esta situación "ha permitido aplicar impunemente políticas de austeridad más duras en vacas flacas, lo que ha derivado en falta de reposición, reducciones de plantilla, falta de medios. Y no olvidemos que la única manera eficaz de ahorrar dinero en la medicina asistencial es invertirlo en la prevención en salud pública. Pero, claro, esto políticamente no es rentable, porque la salud pública, cuando funciona bien es silente y no da rendimientos políticos, mientras que la salud asistencial es más visible. Si uno invierte en un nuevo equipo y reduce una cola de espera, siempre obtendrá más rendimiento político que invirtiendo en una prevención que sólo es visible cuando falla. Y claro está, cuando falla, siempre podemos decir que era inevitable porque el riesgo no se puede eliminar totalmente".


Contiúan explican que "de propina, hay que sumar que la formación de los manipuladores de alimentos ya no está controlada por las administraciones y se puede obtener fácilmente un certificado por internet sin que nadie asegure que se hayan adquirido los conocimientos necesarios. Los inspectores veterinarios cada vez están comunicando más casos de manipuladores con formación deficiente".


Por último, manifiestan que "una salud pública que se segrega y se discrimina en relación a la asistencial, un sanitario veterinario sin especialidad real, sin el estímulo de una carrera sanitaria y al que se trata como sanitario de segunda y tercera categoría, o incluso al que se expulsa del Sistema Sanitario, junto con la falta de control administrativa de la formación de los manipuladores de alimentos, es caldo de cultivo para situaciones como el actual brote de listeriosis".

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