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"Trabajamos para hacer dinero. Quien no piense esto y regale sus servicios será mal compañero y veterinario”
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"Trabajamos para hacer dinero. Quien no piense esto y regale sus servicios será mal compañero y veterinario”

Rafael Diego Serrano ha explicado la situación de la especialización en équidos
Rafael Diego Serrano
​Rafael Diego Serrano.

Rafael Diego Serrano, especialista en clínica equina y director del Hospital de Caballos y Centro de Reproducción Equino Agrodiego, en Zamora, explicó recientemente cómo es el trabajo de un veterinario equino y cómo especializarse en este campo.


“En este mundo lo esencial es la formación”, sostiene. Hasta hace “diez o quince años todo el mundo era un poco autodidacta y se hacían estancias, te ibas con un veterinario a aprender”. Hoy quien se quiere dedicar a este mundo “se va al extranjero, no hace falta una formación nacional”. Sin embargo, quien se quiera “especializar por su cuenta tiene a su alcance un montón de cursos monográficos que te consiguen dar una cierta capacitación”. Lo que importa, precisa, “es que tengas la formación suficiente como para que vayas al campo y resuelvas los problemas, que es para lo que te llaman”.


El “gran inconveniente” de la profesión veterinaria es que “no somos especialistas de nada, y seguimos igual que cuando yo empecé”. Lamenta que un especialista “debería tener una formación reglada después de terminar, como los MIR”, y recuerda que “en los títulos de especialistas de los veterinarios figura la Organización Colegial Veterinaria (OCV), no el Ministerio de Educación”. Aclara que, “gracias a una negociación ardua que nos llevó años, pudimos conseguir el certificado intermedio de especialización veterinaria en 2017”, y explica que los requisitos para conseguirlo no son sencillos: “de los 500 socios que somos en AVEE (Asociación de Veterinarios Especialistas en Équidos), somos 220 los que tenemos la acreditación intermedia”. Sin embargo, “con ella podemos decir que somos certificados, no especialistas. Todavía es una asignatura pendiente”.


En unos años “habrá otra forma de llevar a cabo la especialización”, con el certificado europeo. Todavía está en negociación con la OCV y AVEE, y se espera que “pueda servir de máster”. Su desarrollo “lo están liderando las facultades de Madrid y Zaragoza”. Por otro lado, “el que sea muy muy bueno y le encanten los caballos puede ser diplomado europeo”. En este momento, “en équidos hay cuatro Colegios: Cirugía, Medicina Interna, Anestesia y Odontología”. En España “hay diez cirujanos y cuatro o cinco de medicina interna, y son fantásticos”.


Indica a quienes se quieran formar que “si quieres ser el mejor tienes que irte fuera, eso está claro”. El problema, reconoce, es que “el sector ecuestre en España no es lo mismo que en Estados Unidos, Alemania o Países Bajos, y hay muchas personas que se marcharon y no han podido volver”. Puntualiza que “no es por una razón de prestigio, sino por volumen de operaciones en el país”. Señala que “no hay nada mejor que ser diplomado europeo, porque vas a adquirir unos conocimientos que no tiene nadie”, pero recuerda que “para dedicarse a caballos no hace falta pasar por este tipo de programas, se puede ser autodidacta y hacer las cosas bien”.


IMPORTANCIA ECONÓMICA


“La industria equina supone cerca del 0,6 % del PIB de España, y hay más de 200 000 personas que trabajan en este sector”, analiza Rafael. “Además, con el pura raza español llevamos 20 años en los que hay muchísima exportación”. Una de las mayores fuentes de ingresos son “los exámenes de precompra para extranjeros”, pero “supone una gran responsabilidad, hay que afinar mucho, porque hay mucho dinero en juego. Y si hay mucho dinero en juego es porque alguien te lo puede reclamar”.


En la clínica “muchos de los avisos que tenemos son de cojeras” y, “justo después, la odontología”. Hasta hace “15 o 20 años nadie hacía la boca a un caballo, es una cosa que inventamos los veterinarios y ahora no hay caballo que cada año no se haga la boca”. Esto mueve “mucho dinero, pero los caballos mejoran mucho, ganan calidad de vida y consiguen mejores resultados deportivos. Además, “la pasión se te quita en las urgencias, en las noches y en los fin de semana, y la odontología no tiene nada de esto”, bromea.


“Si os especializáis, os formáis y si os gusta, de la veterinaria se vive, y se vive bien”, asegura el experto, y enfatiza que “el asociacionismo en nuestra profesión es importante y tiene que ser por especialización. Esto ha hecho que progresemos y que lleguemos a donde estamos hoy”. Añade que “la asociación AVEE nos ha dado a los veterinarios de caballos mucho prestigio”.


“Todo esto lo hacemos porque nos gusta, pero es verdad que hay muchos gastos a final de mes y trabajamos para hacer dinero. Quien no piense esto y regale sus servicios será un mal compañero y mal veterinario”, concluye.

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