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La salud animal es importante para ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero
María Helena Semedo, directora general adjunta de la FAO.

La salud animal es importante para ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

​Las enfermedades que afectan a los animales, cuánto tiempo viven y qué tan productivos son, todos tienen un impacto significativo en las emisiones de GEI, recoge un nuevo informe
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Mejorar la salud animal puede ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero los enfoques más granulares para medir el progreso son vitales si los países quieren incluirlo en sus compromisos climáticos nacionales, según muestra un nuevo informe.


Las enfermedades que afectan a los animales, cuánto tiempo viven y cómo de productivos son, tienen un impacto significativo en las emisiones de GEI, recoge el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Global Dairy Platform y Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse. Gases, titulado “ El papel de la sanidad animal en los compromisos climáticos nacionales”.

Esto significa que se necesitan mayores inversiones para establecer sistemas de medición, reporte y verificación (MRV). Actualmente no existe un método estandarizado para incluir la mejora de la salud animal en los inventarios nacionales de GEI de la mayoría de los países o en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC). Como resultado, la importancia de la salud animal a menudo no se refleja claramente en los compromisos de los países para luchar contra el cambio climático.

“Este informe marca un gran avance al resaltar la importancia de la salud animal y guiar a los países hacia un enfoque mucho más granular en la evaluación de su papel y cómo debe incorporarse a los compromisos nacionales para ayudar a mitigar la crisis climática”, comenta la directora general adjunta de la FAO, María Helena Semedo.

“El sector ganadero proporciona nutrición vital y medios de subsistencia para más de mil millones de personas en todo el mundo”, apunta Donald Moore, director ejecutivo de Global Dairy Platform. “Este resumen demuestra cómo los gobiernos y la industria pueden trabajar juntos en soluciones climáticas y es parte de la iniciativa Pathways to Dairy Net Zero del sector lácteo mundial”, agrega.

“Si bien este informe demuestra claramente la oportunidad de mejorar la salud animal para contribuir a la mitigación del cambio climático, también destaca la necesidad de abordar las brechas de datos críticos y desarrollar capacidades en los países de ingresos bajos y medios. Los gobiernos y el sector deben apoyar las inversiones a largo plazo en investigación y crear el entorno propicio para que las políticas y los programas de salud animal alcancen todo su potencial”, señala el representante especial de la Alianza Global de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero Agrícolas, Hayden Montgomery.

El informe muestra cómo los países pueden desarrollar un sistema MRV a nivel nacional para poder incluir mejoras en la salud animal en los compromisos climáticos nacionales. Pero para hacer eso, subraya el informe, es esencial que los países utilicen las metodologías detalladas conocidas como Nivel 2 o 3 , desarrolladas por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Mientras que el enfoque de Nivel 1 comúnmente utilizado solo permite estimar las emisiones de GEI por animal con promedios regionales, el Nivel 2 analiza sistemas de producción locales específicos. Esto incluye parámetros del rebaño para estimar los impactos en el número de animales, como la mortalidad, la fertilidad, la edad del primer parto y la tasa de reemplazo, así como datos de producción que incluyen la producción de leche y el peso de los animales en diferentes etapas de la vida.

Los datos sobre la alimentación de diferentes categorías de animales y los sistemas de gestión del estiércol también son fundamentales, ya que tienen una gran influencia en los factores de emisión. La medición de parámetros como el factor de conversión de metano (CH4) puede incluso requerir el uso de enfoques de Nivel 3 con modelos más complejos y datos asociados, indica el informe.

Un desafío clave se refiere a cómo se informan las emisiones del sector ganadero en los inventarios nacionales de GEI y cómo se incluyen en las NDC. En sus inventarios, los países reportan emisiones directas a nivel sectorial. Estas emisiones en el sector ganadero incluyen las emisiones de CH4 de la fermentación entérica en los sistemas digestivos de los animales y las emisiones de CH4 y óxido nitroso (N2O) del manejo del estiércol. Las emisiones de la producción, el procesamiento y el transporte de piensos y el uso de energía se informan en "suelos agrícolas" o el sector energético.

Al mismo tiempo, las intervenciones de sanidad animal no pueden considerarse de forma aislada a nivel de los animales y solo afectan a las emisiones directas. Por ejemplo, las emisiones de la cadena de suministro pueden disminuir debido a la reducción de las necesidades de animales de reemplazo o cambios en la ración de alimentos. Por lo tanto, es importante adoptar una perspectiva de sistemas y comprender los impulsores de las emisiones de la cadena de suministro.

OTRAS RECOMENDACIONES

El informe destaca que “es necesario establecer un sistema de recopilación y mantenimiento de datos que incluya a las partes interesadas de todo el sector, lo que agregará valor a la recopilación de información sobre salud animal a nivel nacional e internacional”.

Asimismo, “es necesario considerar una evaluación combinada del ciclo de vida y la perspectiva de los sistemas para tener en cuenta la reducción de las emisiones indirectas debido a la mejora de la salud animal (por ejemplo, cambios en el consumo de alimentos, uso de pastos, uso de energía)”.


También insta a “mejorar la capacidad de los gobiernos y socios para calcular las emisiones y contabilizar el impacto a lo largo de la cadena de valor”.

La FAO considera que la salud animal es vital para la producción ganadera sostenible. Los productos animales no solo representan una fuente de alimentos de alta calidad, sino que también son una fuente de ingresos para muchos pequeños agricultores y propietarios de animales, lo que contribuye significativamente a los medios de vida y al Producto Interno Bruto en muchos países en desarrollo.   

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