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Impactante relato de una veterinaria tras los efectos adversos de la vacunación de Covid-19
Han tenido que agruparse en la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna AstraZeneca (Ateava).

Impactante relato de una veterinaria tras los efectos adversos de la vacunación de Covid-19

La veterinaria lleva 14 meses de baja, y al igual que otros muchos trabajadores afectados por una sintomatología similar, se han reagrupado en la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna AstraZeneca
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Varios compañeros veterinarios se han dirigido a la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet) mostrando su desamparo ante los acontecimientos adversos que han tenido tras la vacunación de la Covid-19.


Uno de los relatos más impactantes que han recibido lo trasmite una veterinaria clínica que, además, recuerda que durante la pandemia los veterinarios actuamos con “ejemplaridad, como sanitarios, por haber asistido con normalidad y contribuir a no generar alarma en la sociedad, dada la situación delicada en la que estábamos viviendo” y por estar “trabajando, sin plantearnos lo contrario, durante todo el estado de alarma. Además, pusimos a disponibilidad del Gobierno el material sanitario del que disponíamos, incluso respiradores que permitieron salvar vidas humanas. Trabajamos con mucha presión, duplicando esfuerzo, dado que, en la rama de clínica que es a la que me dedico, los protocolos no permitían la entrada de los propietarios a consulta, entre otras cosas, y supuso mucho esfuerzo para no desatender a ninguna mascota, para que los propietarios tuvieran toda la información necesaria. Teníamos que atender a las mascotas de propietarios infectados con el SARS-CoV-2, siguiendo un protocolo especial, fuera del horario de atención, así como facilitarles toda la información sobre qué protocolos seguir con sus mascotas. Estuvimos trabajando, con la pasión que nos caracteriza. Es algo que llevamos en los genes. Sabemos que en cualquier situación de catástrofe (guerra, terremotos, pandemias, etc) ahí estaremos nosotros, con la visión One Health que nos caracteriza, vigilantes de la salud animal, en relación con la salud humana y la salud ambiental. No tenemos miedo y lo damos todo”.


La veterinaria continúa explicando que, a pesar de no ser considerados sanitarios de primera línea, finalmente se les vacunó para dar ejemplo y fortalecer los niveles de inmunocontención tan necesarios en aquellos momentos, sin posibilidad en la mayoría de los casos a elegir el tipo de vacuna que se recibía.


En el caso que nos ocupa, tras la vacunación con AstraZeneca, se sucedieron al día siguiente los “síntomas previsibles (fiebre, dolor muscular, debilidad, temblores, mareo, etc). Pero, al día siguiente, ya no tenía fiebre y, aparentemente, me veía recuperada, pero empecé con episodios de debilidad, temblores, cansancio, y cefaleas intensas que no remitían con nada (y me despertaban por la noche) y sangrado espontáneo de encías. Estuve en urgencias, donde todas las pruebas salieron bien y se descartó posible trombo. Fui empeorando cada día, iba a rastras, en el trabajo, a veces me tenía que sentar en un taburete por la debilidad extrema que mostraba, pero como siempre, seguí trabajando con la pasión que me caracteriza hasta que, el 15 de abril de 2021, de camino al trabajo, empecé a encontrarme muy mal y tuve el tiempo justo para aparcar. Sentía que en cualquier momento me iba a desplomar. Entré en la clínica, me senté en un sillón y allí me encontraron sin casi poder hablar ni moverme, palidísima y con mucosas grises. Me llevaron en ambulancia a urgencias donde me realizaron todo tipo de pruebas, y me solicitaron otras, así como la remisión a especialistas. Me dieron la baja. Ese día mi vida se paró en seco”.


“A la semana, tuve que volver a urgencias, por disnea y dolor torácico. Desde esa fecha, se han ido sumando más síntomas y, todos los que aparecen, se suman a los que ya están”. Se refiere la veterinaria a otra serie de síntomas de una Covid persistente: “cefalea, disnea, fatiga (respiratoria y muscular), dolor torácico, opresión en el pecho, tos, debilidad, astenia extrema, niebla mental, mialgias, artralgias, taquicardia, palpitaciones, sangrado espontáneo de encías (a veces con inflamación de las mismas), parestesias/rampas/corrientes, temblores internos, alteración en la termorregulación (además de manos y pies muy fríos; con pérdida de sensibilidad en las yemas de los dedos), reactivación ganglionar, sequedad y prurito ocular, episodios de visión borrosa, eccemas intermitentes, disfonía, atragantamiento, espasmos esofágicos, alteraciones digestivas e intolerancias alimentarias, amenorrea, mareos, contracturas musculares, etc”.


Hasta el punto que lleva 14 meses de baja, y al igual que otros muchos trabajadores esenciales de todos los sectores afectados por una sintomatología similar, han tenido que agruparse en la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna AstraZeneca (Ateava).


Ateava, que se define como una asociación independiente, que no es antivacunas, ni negacionista, tiene entre sus objetivos visibilizar a los trabajadores esenciales afectados por la vacuna AstraZeneca y buscar la adecuación de su situación tanto a nivel administrativo, profesional como psicosocial.


Así, solicitan al Gobierno y a toda la sociedad que se registre a todas las personas que han desarrollado efectos secundarios graves tras la vacunación contra la COVID-19; que se reconozca su patología como enfermedad laboral; que el Sistema de Farmacovigilancia Española realice un seguimiento de sus casos; la creación de unidades específicas de estudio y tratamiento sanitario para todos aquellos casos cuya sintomatología no tiene, a día de hoy, un diagnóstico claro; que se hagan públicos los datos relativos al seguimiento indicado más arriba, así como otros datos de interés que hasta el momento no se han publicado, tales como los números de lote con los que se vacunó a las personas que han desarrollado efectos secundarios graves, estadísticas sobre edad, sobre sexo, sobre patologías previas, etc; y la consideración en las medidas restrictivas que en el futuro se pudieran implementar, así como en las todavía vigentes, por motivos médicos.


Desde la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios muestran su apoyo a los fines de esta asociación y aconsejan a todos los veterinarios y veterinarias afectados por esta patología postvacunal que se pongan en contacto con Ateava a través del correo electrónico: ateavacomunicacion@gmail.com.


Por último, aconsejan que notifiquen su situación a través del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) cubriendo el formulario electrónico disponible en la web, que para estos casos y cualquier otro efecto negativo, o reacción adversa, a cualquier sustancia medicamentosa pone a su disposición la Agencia Española del Medicamento. 

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