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La importancia de un protocolo contra el acoso laboral en centros veterinarios
Los datos sobre las situaciones de acoso laboral en el ámbito veterinario son desconocidos.

La importancia de un protocolo contra el acoso laboral en centros veterinarios

La Asociación Empresarial de Profesionales Veterinarios de Asturias señala la obligatoriedad de que los centros veterinarios dispongan de un protocolo contra el acoso laboral a nivel estatal
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La Asociación Empresarial de Profesionales Veterinarios de Asturias (Aemvet) explica la obligatoriedad de disponer de un protocolo contra el acoso laboral en los centros veterinarios. Aemvet señala que el objetivo de este protocolo consiste en prevenir, así como actuar ante situaciones de acoso en cualquiera de sus modalidades, acoso sexual, por razón de sexo, laboral o discriminación, de manera rápida y confidencial, garantizando la intimidad y la dignidad de las personas objeto de acoso, estableciendo las medidas oportunas y determinando expresamente las actuaciones y sanciones internas en caso de producirse acoso en la empresa, documentando y dando a conocer las políticas y medidas implementadas por la empresa a este respecto, con el fin de asegurar y proteger el derecho fundamental a la integridad física y moral.


En este sentido, hacen referencia al artículo 48 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, “las empresas deberán promover condiciones de trabajo que eviten el acoso sexual y el acoso por razón de sexo y arbitrar procedimientos específicos para su prevención y para dar cauce a las denuncias o reclamaciones que puedan formular quienes hayan sido objeto del mismo”. Además de “cumplir con lo establecido en el Convenio Colectivo Veterinario en sus artículos 56 y 65 y al resto de disposiciones aplicables a las personas sujetas al ámbito de aplicación del protocolo”, indican en declaraciones a Diario Veterinario.


Actualmente, confiesan que los datos sobre las situaciones de acoso laboral en el ámbito veterinario son desconocidos, “debido sobre todo a la privacidad que se debe respetar por parte de las empresas en este ámbito. La confidencialidad en este tema es muy importante”.


CÓMO LLEVARLO A CABO


Para la asociación la implantación de un protocolo es “completamente necesario”, por una parte, “porque así se determina legalmente”, y también porque “tiene un efecto preventivo ante posibles situaciones de acoso” y, además, “protege los derechos reconocidos de los trabajadores y, en este caso, también de los empleadores”, ya que “minimiza los riesgos frente a responsabilidades penales o de inspecciones de trabajo por parte de la empresa”.


En su mayoría, los centros veterinarios son centros pequeños y con pocos trabajadores, y aunque “cuanto mayor sea el número de trabajadores de una empresa el riesgo en este aspecto, y en cualquier otro, es mayor”, desde Aemvet recuerdan que no exime que “en una empresa con un menor número de trabajadores estas situaciones se puedan producir”.


Por tanto, para implantar dicho protocolo, proponen una serie de pasos. En primer lugar, apuntan que es fundamental “que exista un convenio colectivo que recoja y articule el acoso laboral”. Sobre este punto, celebran que el impacto del convenio en la incidencia de estas situaciones “ha sido muy positivo, ya que en el mismo se articula el acoso laboral, así como las consecuencias legales para los trabajadores que puedan provocar situaciones susceptibles de su aplicación”.


Asimismo, añaden que “el protocolo de acoso laboral ha sido presentado ante los sindicatos, con una formidable acogida, porque la protección ante hechos de tanta sensibilidad es necesario para conseguir un entorno laboral de respeto en nuestro sector”.


A partir de aquí, “cada centro veterinario, partiendo del protocolo primigenio, individualiza y adapta el mismo a sus peculiaridades, formando al personal, nombrando a los miembros de la comisión instructoras, informado de manera expresa a los trabajadores de la existencia del mismo, y poniendo a su disposición la declaración de intenciones de la empresa, así como los canales para la denuncia de los hechos y las medidas coercitivas a adoptar en los supuestos que resulten acreditados en cualquiera de las modalidades de acoso”.


No obstante, subrayan que los centros veterinarios deben ofrecer a sus trabajadores “todas las posibilidades y medios necesarios para minimizar estas situaciones, apoyándolos mediante los medios que sean necesarios”.


Por último, además de ser obligatorio, Aemvet destaca “el valor añadido que supone para una empresa contar con un protocolo de acoso frente, no solo a sus trabajadores, sino también a sus clientes, o a aquellas empresas proveedoras de distintos servicios, las cuales también debe ser informadas de la existencia del mismo, ya que sus trabajadores pueden solicitar su aplicación frente a actuaciones del personal de los centros veterinarios, para lo cual se hace entrega de un documento de declaración de intenciones en este ámbito”.


¿EN QUÉ CONSISTE?


Con respecto al protocolo presentado a los sindicatos en la comisión paritaria, la asociación explica que dicho protocolo “se personaliza a cada centro por la empresa que lo desarrolló”, pero, en líneas generales, destacan algunos puntos, entre ellos, la declaración de intenciones de la empresa o la confidencialidad de integrantes de la comisión instructora.


Además de la creación de modelos de denuncia, el tratamiento de datos por el responsable, o la necesidad de una circular informativa de existencia de dicho protocolo al personal.

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