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El rascado de los gatos, una necesidad que se debe comprender y respetar
Rascado felino.

El rascado de los gatos, una necesidad que se debe comprender y respetar

​Rosario Galtier, veterinaria experta en etología clínica y bienestar animal, explica en un artículo para el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de Avepa, las respuestas a las preguntas más frecuentes en relación a la conducta de rascado en gatos
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El rascado es una necesidad etológica felina fundamental, lo que significa que es una conducta indispensable para el bienestar de los gatos. Por ello, los expertos recuerdan que se debe permitir que marquen el territorio con sus uñas. Sin embargo, esta conducta es uno de los motivos principales de quejas respecto a la convivencia con gatos, sobre todo cuando el rascado se dirige hacia los muebles de la casa.


Rosario Galtier Vallejo, veterinaria experta en etología clínica y bienestar animal y CEO de Ebavet, Centro de Referencia en Medicina del Comportamiento Animal, explica en un artículo para el Grupo de Especialidad de Etología Clínica de Avepa, las respuestas a las preguntas más frecuentes en relación a la conducta de rascado en gatos.


¿POR QUÉ LOS GATOS NECESITAN UN RASCADOR?


La experta explica que la conducta de rascado comienza alrededor de la quinta semana de vida del gatito, y forma parte del lenguaje felino, en concreto de la comunicación visual y olfativa. “Mediante esta conducta el gato deposita, además de marcas visuales, la feromona interdigital felina, que procede de las glándulas interdigitales y constituye una señal olfativa con la que identifica su territorio. El lenguaje olfativo permite a dos individuos intercambiar información sin tener que coincidir en un determinado momento en un mismo lugar. Así, las marcas olfativas poseen un gran valor para regular las relaciones sociales felinas”.


Asimismo, los felinos también la utilizan para estirar la musculatura de la espalda después de un periodo de descanso, así como para mantener en buen estado sus uñas.


En este sentido, Galtier Vallejo resume las funciones del rascado en marcaje del territorio, tonificación muscular y mantenimiento de las uñas.


¿CÓMO ELEGIR EL RASCADOR ADECUADO?


“Lo importante es conocer las preferencias de nuestros gatos y buscar aquellos rascadores que mejor se adapten a ellos”. Para ello existen diversos factores, según explica la veterinaria.


En primer lugar, “es fundamental que el rascador sea estable. Si al apoyarse para rascar, el rascador se mueve, es menos probable que lo usen. Además, los gatos más temerosos podrían asustarse”.


Por otra parte, “la superficie de rascado debe ser atractiva para el gato. Las texturas preferidas por los gatos son el cartón, la cuerda, la moqueta y la madera. Se ha visto que cuando las fibras estén dispuestas en sentido vertical facilitan el rascado”.


También es importante la orientación. “En general, la gran mayoría de gatos prefieren los rascadores verticales. Sin embargo, también hay gatos que les gusta rascar en superficies horizontales o inclinadas”.


Por último, es importante tener en cuenta el tamaño. “Es recomendable que la superficie para rascar sea mayor que la longitud de nuestro gato con las patas estiradas. Como se ha comentado, una de las funciones del rascado es hacer estiramientos después de dormir. Por tanto, si el rascador es muy pequeño no podrá hacerlo con comodidad. Además, también prefieren dejar marcas en zonas más altas para marcar el territorio”.


¿DÓNDE SE DEBE COLOCAR EL RASCADOR?


La experta recuerda que con el rascado los gatos dejan una señal visual y olfativa con la que identifican su territorio. En la naturaleza, estas marcas tienden a hacerlas en las zonas centrales de su territorio, “por lo que esconder el rascador en una habitación donde el gato no suele estar constituye una de las causas frecuentes de fracaso a la hora de colocar un rascador”.


Así, Galtier Vallejo indica que el rascador se debe colocar en el centro del territorio del gato o en la habitación donde más tiempo pase. “Además, ya que la conducta de rascado es más probable que aparezca después de los periodos de descanso, es recomendable colocar un rascador cerca de sus lugares de descanso”.


“Debemos prestar especial atención al lugar donde nuestro gato está rascando actualmente. Por alguna razón, ese es el lugar donde quiere marcar su territorio. Por tanto, es recomendable colocar un rascador en esa zona”, agrega.


¿CÓMO CONSEGUIR QUE USE SUS RASCADORES?


Aunque el rascado sea una conducta natural de los gatos, la conducta de rascado puede indicar un problema de estrés. Es frecuente que aumenten las conductas de marcaje con orina y rascado de superficies cuando hay problemas en la interacción social entre gatos, por ejemplo, en hogares multigato, o cuando un gato detecta a otros gatos cerca de su territorio.


Según explica, también existe la posibilidad de que el gato haya desarrollado un problema de rascado condicionado por refuerzo involuntario, y que recurra al rascado de superficies inadecuadas como búsqueda de atención. “En este caso, el gato puede haber aprendido que rascar en determinados lugares tiene como consecuencia que lo persigamos, interpretando esta acción como un juego”.


Para prevenir que el problema se mantenga, la experta apunta que se deben limpiar los lugares donde ya ha rascado con detergentes enzimáticos y cubrirlos con plástico o papel de aluminio para que dejen de ser lugares atractivos para el gato. Asimismo, comenta que se debe evitar castigarlo cuando vuelva a rascar en lugares inadecuados y facilitar la conducta de rascado añadiendo rascadores adecuados, a poder ser, cerca de los lugares donde tiende a rascar. “Otras formas que han demostrado favorecer el uso de los rascadores es utilizar atrayentes como el catnip o hierba gatera y pintar con un rotulador líneas verticales sobre el rascador”.


“Si detectas que tus gatos han empezado a marcar el territorio con más frecuencia, tal vez haya algún problema subyacente sin detectar. Consulta con un veterinario etólogo para que te ayude a buscar la causa y a mejorar el bienestar de tus gatos”, concluye.

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