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El sector agroalimentario pide una evaluación exhaustiva la estrategia ‘De la Granja a la mesa’

El sector agroalimentario pide una evaluación exhaustiva la estrategia ‘De la Granja a la mesa’

​Hoy se cumple un año desde que se presentara la estrategia ‘De la granja a la mesa’. Sin embargo, el sector agrícola, agroalimentario y la industria de sanidad animal indican que no pueden celebrar el aniversario “sin una evaluación de impacto exhaustiva”
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La mayoría de organizaciones del sector agrícola y agroalimentario de toda Europa y la industria de sanidad animal europea, AnimalhealthEurope, han firmado una declaración conjunta con motivo de que este 20 de mayo se cumple un año desde que la Comisión Europea presentó en Bruselas la estrategia "De la granja a la mesa".


Sin embargo, las asociaciones apuntan que “no podemos celebrar su aniversario, ya que la estrategia todavía plantea demasiadas preguntas en la comunidad agrícola y agroalimentaria europea. Un año de intenso debate no ha hecho más que aumentar el número de nuestras preocupaciones”.


Los signatarios de esta declaración no tienen duda de que la estrategia de la granja a la mesa con sus objetivos tendrá un impacto considerable en toda la cadena de valor agrícola, desde los agricultores hasta los sistemas alimentarios y los consumidores de toda la Unión Europea. “Pero lo más probable es que no en los inicialmente esperados o esperados”, matizan.


“Seamos perfectamente claros, no nos oponemos en esencia al enfoque propuesto dentro de la estrategia Farm to Fork o el Green Deal. Todos somos conscientes de que nuestro sistema alimentario debe integrar más medidas para mejorar su sostenibilidad lo más rápido posible, manteniendo los más altos estándares de calidad y asequibilidad alimentaria. Sin embargo, esta estrategia no solo tendrá un impacto en la calidad ambiental de nuestra agricultura, sino que también tendrá un impacto en nuestra capacidad de producción, nuestra competitividad, nuestras importaciones y, en última instancia, en los precios al consumidor. Como se ha demostrado durante el último año, también existen considerables paradojas en la composición de esos objetivos generalizados y, cuando se comprendan ampliamente, será demasiado tarde. No debemos rehuir el debate sobre estas paradojas. Debemos debatirlos colectivamente porque, incluso si parece haber un desprecio colectivo a nivel de la UE en estos días, hay mucho en juego”, indican.


Así, piden una evaluación de impacto integral para debatir sobre el contenido de la estrategia de la granja a la mesa. “Tal estudio fue prometido por el vicepresidente Frans Timmermans. Sin embargo, aunque esto se prometió en muchas ocasiones de acuerdo con los principios de “buena gobernanza” de la Comisión, ahora sabemos que no se llevará a cabo tal evaluación”.


No obstante, señalan que los principios de la Comisión sobre el tema son claros: “Se requiere una evaluación de impacto para las iniciativas de la Comisión que probablemente tengan un impacto económico, ambiental o social significativo. 1 (…) Las evaluaciones de impacto recopilan pruebas para evaluar si la futura acción legislativa o no legislativa de la UE está justificada y cuál es la mejor forma de diseñar dicha acción para lograr los objetivos políticos deseados”.  


Desde el sector agroalimentario, agrícola y la industria de sanidad animal europea aseguran que, “frente a los desafíos que plantea nuestra seguridad alimentaria, este descuido por parte de la Comisión es incomprensible e inaceptable”.


“Los estudios individuales sobre los diferentes objetivos de la estrategia no son suficientes. Solo acumulando y cotejando los diferentes objetivos propuestos en la estrategia, es posible darse cuenta de los desafíos reales que plantea la estrategia. En el ámbito de la política comercial, la misma Comisión ha tenido el valor de proponer un estudio exhaustivo de los complejos impactos acumulativos que conllevan los más de 60 acuerdos comerciales firmados por la UE. Entonces, ¿por qué no debería ser esto posible para la estrategia de la granja a la mesa? ¿Por qué el gobierno de EE. UU. ya ha realizado un estudio sobre nuestra propia política?”, añaden.


 Por último, solicitan la aplicación de tres principios de sentido común: tener una política basada en datos concretos y evidencia científica que esté en línea con los principios de mejor regulación, no en la ideología y las posturas políticas; comenzar a hablar sobre herramientas y tecnologías concretas capaces de generar entusiasmo en la comunidad agrícola por este proyecto político y, finalmente, tener el mismo nivel de ambición en el mercado interior de la UE con respecto a los socios comerciales internacionales que no comparten las mismas ambiciones.

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