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La prevención es la clave frente al virus de la leucemia felina

La prevención es la clave frente al virus de la leucemia felina

El virus de la leucemia felina se encuentra íntimamente ligado a la aparición de linfomas. Por ello, su control y prevención es clave para controlar este tipo de cáncer
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La prevención del cáncer, a menudo se cuida mediante un estilo de vida saludables y exámenes médicos frecuentes. Sin embargo, en casos especiales donde la enfermedad puede ser causada por un virus, los científicos han desarrollado vacunas que pueden ser fundamentales para reducir el riesgo de cáncer, como en el caso del linfoma felino.


Lori Teller, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas, comenta que “el linfoma es el cáncer más común en los gatos domésticos y que, antes del desarrollo de una vacuna, se reconocía el virus de la leucemia felina (FeLV), como la causa más común de este cáncer”.


Además de causar cáncer, el FeLV también puede causar varios trastornos sanguíneos, además de debilitar el sistema inmunológico del gato, haciendo al animal más susceptible a padecer infecciones secundarias que el sistema inmunológico de un gato sano podría combatir.


“El FeLV puede aumentar hasta 60 veces la probabilidad de sufrir un linfoma. El desarrollo de cáncer secundario a FeLV es complejo, y tiene que ver con la interacción del virus con el sistema inmunológico del gato”, comenta Teller.


Los gatos con FeLV pueden mostrar síntomas como pérdida de apetito, pérdida de peso, mala condición del pelaje, fiebre, encías pálidas, gingivitis o diarrea. “Si un propietario sospecha que su gato padece la infección vírica, debe acudir de inmediato a un veterinario, quien confirmará el diagnóstico mediante un análisis de sangre”, remarca la experta.


En caso de que un gato sea positivo al FeLV, debe permanecer en el interior del hogar para evitar contraer una infección secundaria o cualquier lesión que su sistema inmune comprometido no pueda recuperar del mismo modo que un gato sano. Además, el confinamiento también les ayudará a limitar la propagación a otros gatos, que pueden infectarse por mordiscos, acicalamientos mutuos, o al compartir comida, agua y areneros.


“No existe un tratamiento definitivo para las infecciones por FeLV. Los que existen son dudosos, costosos y pueden tener efectos secundarios importantes. Lo mejor es la prevención”.


La veterinaria apunta que todos los gatos que pasan algún tiempo al aire libre, incluso los gatos que solo viven en interiores y que ocasionalmente escapan, deben vacunarse contra el FeLV. Además, recomienda que, al adoptar un felino, los propietarios testeen a su nueva mascota para detectar el virus antes de poner al gato en contacto con otros congéneres.


Aunque el manejo del virus es difícil, las campañas de vacunación son muy efectivas para reducir la incidencia del FeLV.


“Con el uso de las pruebas diagnósticas y la vacunación generalizada, la prevalencia del FeLV en los EEUU, se ha reducido a aproximadamente un 2% en gatos sanos o de bajo riesgo, y un 30% en gatos enfermos o de alto riesgo”, señala la veterinaria. Teller matiza que “los gatos de alto riesgo son aquellos que pasan tiempo al aire libre, viven en hogares con varios gatos o pueden tener otra enfermedad, como FIV, herpesvirus crónico o cualquier afección que pueda comprometer el sistema inmunológico”.


En conclusión, el concepto de una vacuna que protege contra el cáncer puede ser desconocido para muchos, pero en el caso del FeLV, es una herramienta fundamental para prevenir los linfomas felinos asociados al virus. Es un tratamiento preventivo fácil y eficaz que reduce el riesgo de que el gato contraiga una enfermedad sin tratamiento. 

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