Evidencia de que un gato reconoce e imita el comportamiento humano

​Se han observado muy pocas especies que imiten el comportamiento humano —sólo orcas, simios, elefantes, delfines y urracas— y ahora, esa lista ha crecido hasta incluir gatos domésticos
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Un equipo de investigadores del Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest ha observado un ejemplo de un gato doméstico que reconoce y luego imita el comportamiento humano. El grupo ha escrito un artículo que describe sus observaciones y lo ha publicado en la revista Animal Cognition.


Se han observado muy pocas especies que imiten el comportamiento humano —sólo orcas, simios, elefantes, delfines y urracas— y ahora, esa lista ha crecido hasta incluir gatos domésticos. El hallazgo es una sorpresa porque no se pensaba que los gatos poseyeran las habilidades cognitivas necesarias para imitar intencionalmente las acciones de otras criaturas.


La obra se inspiró de forma indirecta. La investigadora principal Claudia Fugazza, una conductista animal, se reunió con su compañero Fumi Higaki, quien le contó que le había enseñado a su gato a copiar parte de su comportamiento cuando se le ordenaba. Tanto Fugazza como Higaki habían estado estudiando una técnica de entrenamiento de animales llamada "haz lo que yo hago", mediante la cual se entrena a un animal para realizar una acción, como darse la vuelta, y luego se le enseña a hacerlo cuando el entrenador dice "haz lo que yo hago". Luego, el entrenamiento progresa hasta que se le muestra al animal un comportamiento nuevo que no ha realizado antes, y el entrenador le pide que lo haga una vez más. Fugazza y Higaki habían estado estudiando la técnica con perros; por lo tanto, fue una sorpresa cuando Higaki relató que había usado la técnica para entrenar a su gato.


Higaki organizó una demostración del gato en acción. Para evitar asustar al gato, Fugazza se sentó a cierta distancia de Higaki y su gato, que se llamaba Ebisu. Fugazza observó cómo el gato respondió a 18 solicitudes para realizar una acción que nunca había hecho antes, siguiendo las peticiones de imitar a Higaki, como abrir un cajón, girar, extender la mano y tocar un juguete, y acostarse en una posición determinada. Se encontró que el gato respondía como se deseaba aproximadamente el 81 por ciento de las veces. Los investigadores sugieren que el gato demostró la capacidad de mapear las partes de su propio cuerpo con las de otra criatura, y comprender cómo esas partes podrían usarse de manera similar.



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