Gonzalo Moreno del Val y Diego Torrús.

Veterinarios y médicos colaboran para prevenir la rabia

​El ​Colegio de Veterinarios y el Colegio de Médicos de Alicante han editado varios vídeos divulgativos para promover la importancia de la prevención contra este virus
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Con motivo del Día Mundial contra la Rabia, celebrado el pasado 28 de septiembre, el Colegio de Veterinarios de Alicante (Icoval) y el Colegio Oficial de Médicos de esta misma provincia (COMA) han colaborado en una campaña de prevención contra este virus. Han editado varios vídeos divulgativos en los que tanto el vicepresidente segundo del COMA, Diego Torrús como el propio presidente de los veterinarios alicantinos, Gonzalo Moreno del Val, insisten en la vacunación obligatoria de perros y, en algunos casos de riesgo muy concretos, también en humanos.


Por su parte, desde la Organización Colegial Veterinaria (OCV), se aprovechó la jornada para la presentación del libro ’El poder de la rabia’ y para insistir en reclamar la instauración de la vacunación obligatoria en perros a nivel nacional, ya que, lamentaron, en España no es obligatoria la vacunación en Galicia, Cataluña y País Vasco, y en Asturias es solo obligatoria en perros ‘potencialmente peligrosos’. Además, como cada año, MSD Animal Health ha celebrado su semana de la lucha frente a la rabia, que comenzó el pasado 28 de septiembre y está previsto que se extienda hasta el 4 de octubre.


UN VIRUS, COMO LO ES TAMBIÉN EL SARS-COV2


Moreno del Val señala en el vídeo que la rabia es “un virus, como lo es también el SARS-COV-2, que cada año aún provoca la muerte de 60.000 personas -1 cada 15 minutos- pero que, a diferencia de la COVID-19, la mayoría de sus víctimas son niños”. Pero, en este caso, “tenemos herramientas, tenemos vacunas y por ello no es aceptable que nadie pueda fallecer por esta enfermedad”, se muestra contundente.



Por su parte, Ferrús, que ejerce como médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital general Universitario de Alicante, destaca la “alta mortalidad” de esta zoonosis, que se transmite por mordeduras o arañazos de los animales que pueden actuar como reservorios de la enfermedad, domésticos o salvajes. “El 99% de los casos en humanos son a través de contagios por perros, salvo en las Américas donde los murciélagos son la principal fuente de infección”, matiza tras advertir acto seguido que “pese a estar presente en todos los continentes, más del 95% de los casos en personas se dan en Asia y en África, en poblaciones pobres y vulnerables que viven en zonas rurales remotas”.



España –salvo el foco importado de Marruecos acaecido en Toledo en 2013- ha estado libre de este virus desde 1978. Como relata Torrús, salvo casos “esporádicos” en Ceuta y Melilla también importados del país fronterizo, “fueron las campañas de vacunación en perros las que acabaron por erradicar la enfermedad” en España.


VACUNACIÓN EN HUMANOS


El responsable del COMA también se refiere a las vacunas que se pueden inocular a las personas contra este virus. “Están indicadas, con carácter previo, a aquellos que puedan estar expuestos al virus, como en el caso de ocupaciones de alto riesgo –quienes trabajan en un laboratorio con este virus-, las que trabajan en contacto directo con murciélagos u otros determinados mamíferos y a los viajeros a países endémicos que permanezcan en zonas remotas por un tiempo prolongado realizando actividades al aire libre como, por ejemplo, ciclismo o montañismo donde el acceso a los servicios de salud sea difícil”. Junto a ello, el especialista en infecciosos también destaca que se debe vacunar también a los niños que visitan regiones endémicas porque suelen correr mayor riesgo porque gustan de jugar con los animales”.


En caso de mordedura de un perro sospechoso, el médico insiste en acudir “inmediatamente a un centro sanitario para recibir la necesaria profilaxis pos-exposición, que consiste en la limpieza a fondo de la herida y la administración de vacuna e inmunoglobulinas antirrábica” para así impedir que el virus invada el sistema nervioso central.


LOS SÍNTOMAS PUEDEN TARDAR EN APARECER


En un segundo vídeo, Moreno del Val se centra en cómo la enfermedad puede afectar a los animales. Una vez infectado puede comenzar a atacar el sistema nervioso central del animal, pero “el periodo de incubación puede ser largo, los síntomas pueden tardar en aparecer hasta seis meses”, señala el veterinario, pero una vez “se manifiestan la enfermedad en los perros es fatal”. Fiebre, convulsiones, salivación excesiva son algunos de ellos, pero hay otros que “afectan al comportamiento, depresión, agresividad, una paralálisis progresiva hasta que el animal puede perecer”.



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