El jabalí es el principal reservorio silvestre de la tuberculosis animal en la zona centro-sur de la Península Ibérica.

La necesidad del control de jabalíes en España

A raíz de los problemas derivados del incremento de las poblaciones de jabalís, han creado una serie de fundamentos prácticos para optimizar la gestión y el control de las poblaciones silvestres de jabalí en España
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Los veterinarios Nicolás Urbani, asesor técnico veterinario de la Real Federación Española de Caza (RFEC), y Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y responsable del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), han elaborado un documento en el que explican los fundamentos prácticos para la gestión de las poblaciones salvajes de jabalí en España.


El jabalí (Sus scofra) es el antecesor del cerdo. Es un mamífero omnívoro que muestra preferencia por alimentos con alto contenido energético, como las bellotas o el maíz. A pesar de ser originario de ambientes forestales, sus hábitos alimenticios y de rastreo han permitido que se adapte y prospere fácilmente en cualquier terreno.


Actualmente, el paisaje forestal de Europa está cambiando, y el incremento de las zonas destinadas a cultivo, como el maíz, permite a estos animales aumentar su superficie de expansión. Por otra parte, el descenso del número de cazadores y la escasa presencia del lobo en los territorios, impide regular de forma eficaz las poblaciones de jabalí.


LA PROBLEMÁTICA DE LAS SUPERPOBLACIONES DE JABALÍ


El jabalí se ha convertido en un problema en la mayor parte del continente europeo. Sus efectos son visibles a varios niveles. En cuestiones medioambientales, resultan perjudiciales para las poblaciones de aves, pequeños mamíferos, reptiles y anfibios. Además, las pérdidas económicas asociadas al daño producido este animal en la agricultura resultan más que evidentes.


No obstante, el principal problema que destacan los veterinarios es el imparable aumento de complicaciones para la ganadería y la sanidad animal. “El jabalí es el principal reservorio silvestre de la tuberculosis animal en la zona centro-sur de la Península Ibérica, donde la lucha contra esta infección multihospedador supone una parte importante de los más de 40 millones de € anuales destinados a tal fin”, afirman los autores.


Asimismo, el jabalí participa en el mantenimiento y difusión de la peste porcina africana, infección viral de consecuencias catastróficas para el ganado porcino. Esta enfermedad, en la actualidad, se encuentra en expansión en el norte y este de Europa. Recientemente, se ha detectado por primera vez un brote de peste porcina africana en Alemania.


NECESIDAD DE MEDIDAS URGENTES


Este escenario pone de manifiesto la necesidad de actuar frente a esta creciente expansión. En el documento se recogen una serie de medidas encaminadas a controlar y frenar el crecimiento poblacional del jabalí.


En primer lugar, los expertos destacan la necesidad de mejorar la información sobre las poblaciones de jabalí. “Actualmente, el seguimiento de las tendencias demográficas del jabalí se basa casi exclusivamente en resultados de caza, normalmente disponibles a escala provincial”, lamentan. Por este motivo, recomiendan que “la recogida de información sobre resultados de caza debe evolucionar del mero registro de resultados hacia la recogida de información a escala de evento (por acción de caza, por batida), y combinarse con estimas de densidad realizadas o coordinadas por la administración con métodos científicamente validados”.


La concienciación pública es otro aspecto a tratar, puesto que, si “el ciudadano comprende las consecuencias negativas de la sobreabundancia, estará mejor predispuesto para entender el papel de la caza en su mitigación y a valorarla positivamente”, afirman los autores. Asimismo, la educación de los niños y jóvenes sobre los beneficios de la caza bien gestionada, puede permitir “la pervivencia de una actividad que presta un gran servicio a la sociedad y al medio ambiente y es generadora de ocio, cultura y riqueza”.


Incentivar la incorporación de nuevos cazadores y nuevos perfiles, como gente joven y mujeres, sería otro punto clave en el control de las poblaciones de jabalí. Para ello, la desburocratización de la caza puede resultar de utilidad. “El exceso de regulación, la burocracia y la falta de armonización entre CCAA desincentivan al cazador, cuando lo que se pretende (al menos en el caso del jabalí y otras especies con sobrepoblación) es justamente lo contrario”, comentan en el texto.


Asimismo, un incremento en la eficacia cinegética podría conseguirse fomentando la figura del cazador formado, así como el contacto directo de los técnicos con los cazadores locales experimentados. También, la creación de mesas de trabajo como puntos de encuentro para sensibilizar sobre la necesidad de la caza de jabalí y mejorar las técnicas con el objetivo de incrementar la efectividad de las batidas de una forma sostenible.


Todas estas medidas no serán útiles si no se aplican de forma integrada junto con el sector agroganadero. Por este motivo, los autores instan a “buscar una coordinación de la gestión forestal y la agricultura con las necesidades de la caza, como ya se hace en algunos países”. Por ejemplo, el cerramiento estratégico de cultivos o mediante el apoyo a una ganadería extensiva que compita con el jabalí por los recursos, resulta de utilidad para limitar la obtención de alimento.


En cuanto a la gestión de caza, el aporte continuado de alimento en terrenos abiertos resulta contraproducente, al favorecer la reproducción del jabalí. Por consiguiente, debería favorecerse el uso de atrayentes no alimenticios, naturales o artificiales, que permitan sustituir el cebado previo a la caza con alimentos como el maíz.


Por último, el control de jabalís en terrenos no cinegéticos, como parques nacionales, debería de ser revisado. Estas poblaciones se controlan mediante la caza que tiene lugar en los terrenos cinegéticos próximos. Por este motivo, el texto aboga por flexibilizar esta práctica. “Ante la situación económica previsible tras la emergencia de COVID-19 tampoco parece sensato mantener la prohibición taxativa de la caza en parques nacionales. Al contrario, facilitar la caza en estos espacios contribuirá a resolver el problema de la sobreabundancia sin coste para el erario público, y generará además actividad económica”.

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