Los gatos cuyos propietarios tenían una actitud de aprobación hacia la obesidad tenían muchas mas probabilidades de sufrir sobrepeso.

La normalización de la obesidad felina como factor de riesgo

​Un estudio llevado a cabo en Australia pone de manifiesto la estrecha relación entre la obesidad felina y la forma en que sus propietarios ven la enfermedad
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El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo a la hora de desarrollar varias enfermedades. Del mismo modo, producen una significante disminución de la calidad y esperanza de vida en el paciente felino. Este nuevo estudio, realizado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Sydney (Australia), ha tenido como objetivo buscar la relación entre la actitud de los dueños y la presencia de la enfermedad.


Para llevar a cabo la investigación, se realizó una encuesta que incluía preguntas relacionadas con las actitudes de los dueños hacia sus mascotas, la percepción de la condición corporal del gato y el peso real, así como el conocimiento de los efectos adversos de la obesidad.


Se recopilaron un total de 1.390 cuestionarios válidos, de los cuales se extrajeron diversos datos. Por ejemplo, en cuanto a la percepción de la obesidad, más de la mitad de los encuestados respondieron de manera negativa sobre dicha condición, mientras que un pequeño porcentaje aprobaba la obesidad en sus gatos.


Del estudio se pudo concluir que los gatos cuyos propietarios tenían una actitud de aprobación hacia la obesidad tenían muchas mas probabilidades de sufrir sobrepeso que los gatos cuyos dueños desaprobaban esta condición corporal.


También se reveló por primera vez la implicación entre la mendicidad por la comida y la aparición de obesidad. “Este comportamiento de mendicidad de comida por parte de los felinos es lo suficientemente persuasivo para los propietarios para ser considerado un elemento a tener en cuenta”, comentan los investigadores.


Otros factores de riesgo implicados en la aparición de este trastorno alimentario fueron la edad media de los gatos, ser de raza mestiza, pasar mucho tiempo en espacios interiores o recibir alimento seco sin cuantificar.


Ante estos resultados, dada la estrecha relación entre la aprobación de la obesidad por parte del propietario y la aparición de la enfermedad en el gato, se pone de relevancia la necesidad de considerar la mentalidad del propietario como otro factor de riesgo más

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