Los expertos señalan que sus hallazgos también pueden tener implicaciones para la salud humana.

La soja en la dieta de los cerdos les protege frente al PRRS

Un nuevo estudio refleja que las isoflavonas de soja ayudan a proteger a los cerdos contra las infecciones virales
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Los cerdos que comen soja como parte regular de su dieta pueden estar mejor protegidos contra los patógenos virales, según muestra un nuevo estudio de la Universidad de Illinois. Los investigadores atribuyen el efecto a las isoflavonas, un compuesto natural en la soja.


“Hay evidencia de que alimentar con soja ayuda a proteger a los cerdos contra la enfermedad del virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRSV, por sus siglas en inglés), pero no está claro por qué o cómo funciona”, apunta Ryan Dilger, coautor del estudio y profesor asociado en el Departamento de Ciencias Animales, División de Ciencias Nutricionales y Neurociencia de la Universidad de Illinois.


Dilger y sus colaboradores señalaron previamente las isoflavonas de soja en la dieta como ingrediente activo, y querían explorar esa hipótesis más a fondo.


“En este estudio, estamos analizando específicamente las isoflavonas y si tienen un efecto beneficioso sobre la respuesta inmune”, indica Dilger. “Queríamos entender cómo podemos tomar una fuente primaria de proteínas en una dieta que ya se usa para los cerdos y proporcionar una forma práctica para que los productores combatan el PRRSV endémico”.


Las isoflavonas son un compuesto flavonoide que ocurre naturalmente en las plantas, con una concentración particularmente alta en la soja. Tiene beneficios para la salud bien conocidos y se usa como un suplemento dietético para los humanos, explica Brooke Smith, autor principal del estudio e investigador graduado en el Programa de Médicos Veterinarios de la Universidad.


“Cuando se incluyen en la dieta de los cerdos infectados, estas isoflavonas parecen ser de ayuda al permitir que los cerdos eliminen infecciones secundarias o al prepararlos para una respuesta inmune más exitosa para que eliminen la infección y no sucumban a ella”, afirma Smith.


Dilger agrega que la investigación es única al enfocarse en la nutrición. “Estamos usando algo que está pasando por el tracto gastrointestinal para tratar de alterar la respuesta inmune a un virus que realmente está en los pulmones. Entonces, el virus nunca entra en contacto directo con las isoflavonas. Estos son dos sistemas diferentes”.


ESTUDIO


El estudio incluyó 96 cerdos, divididos en tres grupos. Dos grupos fueron infectados con PRRSV; uno de estos grupos recibió un suplemento de isoflavonas mientras que el otro no. Un grupo de control de cerdos no infectados recibió una dieta sin isoflavonas.


Los cerdos infectados que no consumieron isoflavonas tuvieron una tasa de mortalidad relacionada con la infección aproximadamente un 50% mayor que los que recibieron el suplemento. En consecuencia, las isoflavonas en la dieta podrían tener un efecto económico significativo para los productores, concluyen los investigadores.


En una segunda parte del estudio, los investigadores analizaron más específicamente si las isoflavonas podrían beneficiar al sistema inmune indirectamente al cambiar los perfiles de bacterias en el intestino grueso del cerdo.


“No sabíamos si había un efecto directo de las isoflavonas en el sistema inmune o si era un resultado de las isoflavonas que beneficiaban a las bacterias residentes, que luego tuvieron un efecto indirecto en el huésped”, apunta Smith.


Pudieron descartar el efecto indirecto de las isoflavonas a través de las bacterias. Sin embargo, aunque los investigadores no pudieron explicar los mecanismos biológicos, está claro que las isoflavonas son beneficiosas.


La soja generalmente es parte de las dietas de los cerdos, y los investigadores recomiendan que los productores la mantengan así. Si bien, aseguran que se necesitan más estudios para determinar la cantidad ideal para obtener beneficios óptimos.


Las isoflavonas tienen una amplia variedad de actividades celulares antiinflamatorias y antioxidantes, pero también tienen componentes similares al estrógeno que pueden afectar a las hembras reproductoras y cambiar el ciclo reproductivo. Los productores de cerdos deben equilibrar los efectos antivirales con la actividad de estrógenos al determinar el nivel de isoflavona en las dietas para las primerizas.


Los expertos señalan que sus hallazgos también pueden tener implicaciones para la salud humana. La inspiración para su estudio provino de la investigación en humanos que analizó las propiedades antivirales de las isoflavonas.


“Hemos traído el contexto humano al cerdo, y lo hemos puesto en el escenario de la agricultura de producción. Aprendimos algo que puede beneficiar a los productores porcinos, pero ciertamente también va en la otra dirección, para ayudar potencialmente con la salud humana”, concluye Dilger.

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