​El síndrome braquiocefálico, bien conocido en perros, no está tan estudiado en el mundo felino.

La salud cardiovascular de los gatos braquicéfalos

Investigadores de la Universidad de Illinois están llevando a cabo un estudio sobre la relación entre el síndrome braquiocefálico felino y la salud cardiopulmonar
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El síndrome braquiocefálico, bien conocido en perros, no está tan estudiado en el mundo felino. El equipo de científicos está desarrollando una investigación para evaluar la cirugía correctiva sobre está condición congénita y su repercusión sobre la enfermedad cardiovascular.


Actualmente, los miembros del grupo de investigación cuentan con 14 gatos inscritos para el examen inicial y la posterior cirugía. No obstante, son 8 los gatos que ya han completado el proceso y sobre los cuales han podido realizar una evaluación estadística completa. Si bien, los resultados obtenidos no arrojan resultados concluyentes. Según los investigadores, “las lecturas de la oximetría de pulso y la presión parcial de oxígeno arterial pueden no diferir significativamente de antes y después de la operación, por lo que es necesaria la evaluación de gatos adicionales”.


Sin embargo, las pruebas ecocardiográficas si han revelado ciertos cambios posteriores al tratamiento quirúrgico.” Los tiempos de tránsito de la arteria pulmonar estaban elevados en todos los gatos antes de la cirugía de las fosas nasales y disminuyeron hasta dentro de los límites normales en todos los gatos postoperatorios”, afirman los autores de la investigación. Este hallazgo tiene implicaciones significativas para la relación entre la braquicefalia y la predisposición a sufrir enfermedad cardiopulmonar.


Por otra parte, los investigadores han evidenciado cambios en la conducta y características fisiológicas de los animales tratados. Por ejemplo, “menor presencia y frecuencia de estertores, disminución de la presencia y frecuencia de la respiración con la boca abierta, disminución de la incidencia y duración y mejor respuesta al tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio superior, nivel de actividad significativamente mejorado y capacidad significativamente mejorada para comer y beber sin dificultad”, apuntan.

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