Consideraciones sobre el gusano del corazón en felinos

La Asociación Americana del gusano del corazón (AHS, por sus siglas en ingles), ha publicado unas pautas sobre la enfermedad en pacientes felinos
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Los gatos se infectan con estos parásitos de la misma manera que los perros. Sin embargo, difieren significativamente de los perros en el número de larvas de gusano del corazón infecciosos que sobreviven hasta la edad adulta. Tom Nelson, presidente de la AHS, ha elaborado una guía sobre las consideraciones diagnósticas de esta enfermedad en el paciente felino.


En los perros, la mayoría de los gusanos infectivos continúan desarrollándose hasta la edad adulta y se desarrolla la conocida enfermedad del gusano del corazón. En el gato, la mayoría de los gusanos inmaduros mueren entre tres y cuatro meses después de la infección. Esto da como resultado una reacción inflamatoria y el desarrollo del síndrome conocido como enfermedad respiratoria asociada al gusano del corazón (HARD).


Según modelos experimentales, los perros infectados con 100 larvas L3 desarrollarán 75 gusanos adultos en casi el 100 por ciento de los casos. Utilizando el mismo modelo de 100 larvas L3 en gatos, se desarrollarán de uno a diez gusanos del corazón adultos en el 75 por ciento de los casos. Estos datos ponen en relieve la marcada diferencia entre ambas especies.


Ante estos resultados, no parece necesaria la existencia de gusanos adultos para causar la enfermedad felina. “Si bien el daño causado por gusanos inmaduros no es mortal, los gatos no necesitan tener gusanos del corazón adultos presentes para desarrollar una patología pulmonar significativa”, apunta el experto.


En un estudio de necropsia que incluyó histopatología de los pulmones, se observó que en un grupo de gatos callejeros sin dirofilariosis adulta, pero con anticuerpos frente al gusano del corazón, el 50 por ciento de ellos presentaba hipertrofia oclusiva en el 20 al 40 por ciento de las arteriolas.


PRUEBAS DIAGNÓSTICAS


El diagnóstico de la enfermedad del gusano del corazón felino puede presentar desafíos significativamente mayores que en los pacientes caninos.” Las metodologías de pruebas que se utilizan habitualmente para diagnosticar la dirofilariosis canina pueden tener distintos grados de utilidad en los pacientes felinos”, advierte Tom.


Sobre el alcance de las herramientas diagnosticas, el presidente de la asociación considera que “las pruebas de filtración para microfilarias son prácticamente inútiles porque el gato solo presenta microfilarias transitorias, si es que lo hace”.


Por otra parte, según el artículo, las pruebas radiográficas resultan de utilidad, ya que más de la mitad de los gatos infectados muestran un agrandamiento de la arteria lobar caudal derecha. Asimismo, la ultrasonografía parece ser la prueba de elección para el diagnóstico de la infección. “Se ha demostrado que la ultrasonografía en manos de un experto en ultrasonido detecta el 90 por ciento de las infecciones por dirofilariosis felina en adultos”, afirma el especialista.


Sobre los métodos serológicos, el especialista advierte sobre su interpretación ya que existe un debate sobre la utilidad de estas pruebas en pacientes felinos. “Debido a que las pruebas de antígenos no detectan infecciones de gusanos tempranos o sólo masculinos, esto puede resultar en resultados falsos negativos”, señala Tom.


En conclusión, el experto advierte de la cautela a tener a la hora de interpretar los resultados de las pruebas realizadas en pacientes felinos, y alenta al uso combinado de varias herramientas. “La mayoría de los casos requieren la realización de múltiples pruebas y los veterinarios deben estar preparados para realizar pruebas adicionales si los resultados de los antígenos o anticuerpos no respaldan las sospechas clínicas”, finaliza el experto.

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