La mayoría de las amenazas de enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas.

La vinculación entre la degradación ambiental y las enfermedades emergentes

Un informe muestra los vínculos entre la degradación ambiental y las enfermedades infecciosas emergentes y soluciones para prevenir nuevos brotes
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Un informe especial de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre muestra cómo la degradación ambiental ha aumentado significativamente el riesgo general de brotes de enfermedades zoonóticas y tiene otros efectos complejos en la salud humana.


El documento, que se basa en estudios de casos detallados, análisis globales, modelos y un amplio consenso de expertos, señala que la mayoría de las amenazas de enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, se originan en la vida silvestre y a menudo causan importantes impactos sociales y económicos. “La degradación ambiental aumenta el riesgo general de brotes de enfermedades zoonóticas originadas en la vida silvestre”, indican los autores.


Entre los aspectos clave que, según explican, acentúan el riesgo de efectos secundarios emergentes de enfermedades infecciosas incluyen la conversión de la tierra, la creación de nuevos bordes de hábitat, el comercio y el consumo de vida silvestre, y la intensificación agrícola, especialmente cuando están en áreas de alta biodiversidad que elevan las tasas de contacto entre humanos y ciertas especies de vida silvestre.


“La degradación de los ecosistemas tiene efectos complejos adicionales, circuitos de retroalimentación y algunos impactos negativos notables en muchos otros aspectos de la salud humana, que incluyen: la prevalencia de enfermedades zoonóticas endémicas; la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua; calidad del aire; nutrición; salud mental; y acceso a medicinas tradicionales; así como los efectos sobre la salud humana a través de los impactos del cambio climático. Todo esto a su vez puede contribuir a conflictos locales y transnacionales sobre los recursos naturales y socavar la seguridad local e internacional”, recoge el informe.


Los autores señalan que mantener los ecosistemas lo más intactos posible y evitar la creación de zonas de interfaz de alto riesgo y actividades que aumenten el contacto con la vida silvestre humana, ayudará a reducir el riesgo para la humanidad de las zoonosis emergentes. Enfoques más amplios de One Health que aborden la gama completa de factores de riesgo y se integren en las políticas de salud pública también pueden tener otros resultados de salud beneficiosos.


“Evitar la degradación y mantener intactos los ecosistemas debe ser prioritario para evitar brotes futuros”, apunta Tom Evans, coautor del informe. “Además de reducir el riesgo de contagio de enfermedades, preservar la integridad ecológica salvaguarda la biodiversidad y proporciona beneficios de mitigación y adaptación climática, seguridad alimentaria y protección de los medios de vida de los pueblos indígenas”.


El informe subraya que proteger la integridad ecológica debería ser una acción prioritaria dentro de cualquier plan integral para evitar futuros brotes zoonóticos, a través de acciones como la planificación espacial, la creación y gestión de áreas protegidas efectivas, el apoyo a la gestión de los ecosistemas por parte de los pueblos indígenas y las comunidades locales, y políticas para minimizar las amenazas causadas por sectores económicos particulares.


Además, solicitan la construcción de sistemas de vigilancia y respuesta a enfermedades; proporcionar acceso global a la atención médica; y mitigar los riesgos de enfermedad asociados con los animales domésticos.


Por otra parte, afirman que algunos efectos positivos son también la resiliencia ambiental; mantenimiento de cuencas hidrográficas y patrones de lluvia; conservación de la biodiversidad; mejora de la seguridad alimentaria, la protección de las tierras natales, los medios de vida y las culturas de los pueblos indígenas y las comunidades locales; y mitigación de conflictos, estabilización y seguridad.

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