La situación de la telemedicina veterinaria en España

​Como consecuencia del brote de la COVID-19 y las semanas de confinamiento, la telemedicina veterinaria en España y en todo el mundo ha ido cobrando protagonismo. Diario Veterinario recoge en tres noticias su situación actual
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La crisis actual ha irrumpido en la sociedad, desestabilizando todas las rutinas conocidas. Las medidas de distanciamiento social han obligado a que muchos negocios, necesariamente, hayan tenido que reinventarse para poder hacer frente a esta ‘nueva normalidad’ y poder sacar a flote sus cuentas.


Es cierto que para esta epidemia no ha habido ni aviso ni preparación. Esta circunstancia excepcional ha ocasionado que muchos empresarios hayan tenido que adaptarse rápidamente para poder satisfacer las demandas de sus clientes.


En las clínicas veterinarias, a pesar de que durante toda la crisis han podido permanecer abiertas, la visita de sus clientes ha estado limitada a situaciones de urgencias o cuestiones relacionadas con la sanidad pública, como ciertas vacunas o desparasitaciones.


En este sentido, cabe preguntarse si resulta necesario la implantación de un modelo de telemedicina veterinaria para poder proporcionar ciertos servicios y satisfacer las necesidades de los clientes, sin renunciar a la calidad asistencial ni a la remuneración por los servicios prestados.


¿QUÉ OPINAN LOS EXPERTOS?


Cecilia Henríquez Coronado, veterinaria y diplomada en salud conectada e inteligencia artificial aplicada a la salud y especialista en telemedicina veterinaria, opina que “en España, como en otros países de habla hispana, la telemedicina no está reglamentada, la gran mayoría de los médicos veterinarios españoles reciben consultas a cualquiera hora del día, a través de llamadas, mensajes de textos, por redes sociales, sin ser remunerados ni valorados por sus conocimientos, trabajo y tiempo, e incluso muchos clientes consideran que es obligación del veterinario dar una solución rápida e instantánea, completa y gratuita por el solo hecho de usar un medio de comunicación que no les cobra automáticamente por ello”.


Según un estudio realizado por CM Research, hasta un 18 % de los veterinarios españoles encuestados realizaron telemedicina en algún momento de la pandemia. No obstante, “al no existir normas ni recomendaciones nacionales en España, la utilización de la telemedicina suele ser informal, libre, no estructurada y en la mayoría de los casos no es remunerada ni valorada como un servicio profesional”, comenta Henríquez en declaraciones a Diario Veterinario.


En esta línea, José Luis Villaluenga, experto en gestión empresarial de clínicas veterinarias, considera que “desde hace tiempo se está usando este servicio de una forma no reglada en muchas clínicas veterinarias: envío de un video desde el centro veterinario por WhatsApp al propietario después de una cirugía o de un animal hospitalizado, envío de foto de alguna lesión de un animal al veterinario por parte del propietario”.


Sobre esta premisa, José Luis explica que “el uso de la telemedicina en veterinaria va a venir delimitado por dos factores importantes: la legislación veterinaria al respecto en cada país y la existencia de plataformas que cumplan con todos los requisitos necesarios”.


En cuanto a las perspectivas futuras, considera que “el desarrollo de plataformas seguras, la incorporación de las reglas de uso dentro de la legislación veterinaria española y la mentalidad de los veterinarios hacia la aplicación de las nuevas tecnologías a la consulta veterinaria, la pondrá en su sitio en un plazo muy corto”.


Por otra parte, Henríquez apunta que “la telemedicina, en cualquiera de sus formas, ya es una realidad, presente en varios países del mundo y que debiera empezar a implementarse cada vez más en aquellos países como España donde no está completamente establecida.”


¿QUÉ TIPO DE REGULACIÓN EXISTE EN ESPAÑA?


En España, lo más parecido a una regulación para la telemedicina veterinaria se encuentra en el artículo 8.8 del Código Deontológico para el ejercicio de la profesión Veterinaria del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.


Así, desde un punto de vista deontológico y de buenas prácticas médicas, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) establece que “no se deberá prescribir tratamientos u otros procedimientos sin haber realizado un examen directo y previo del paciente. No obstante, cuando el veterinario responsable conozca la información epidemiológica y/o clínica y lleve un seguimiento documentado de los animales, y lo pueda acreditar, podrá prescribir tratamientos sin necesidad de presencia física. En beneficio de esto, el veterinario no admitirá consultas, que impliquen una prescripción, realizadas exclusivamente por teléfono, carta o cualquier otro medio de comunicación”.


La OCV considera procedente que los veterinarios puedan atender animales mediante consultas a distancia cuando no se trate de procesos graves o cuyo retraso pueda conllevar efectos perjudiciales en la salud o el bienestar de los animales, siempre que se trate de un paciente del centro veterinario y que se disponga de la correspondiente historia clínica. Y del mismo modo, en el caso de clínicos de grandes animales y de explotaciones ganaderas, que se trate de animales tratados habitualmente por el veterinario y que éste conozca la información prevista en el citado precepto.


“En tales casos, los veterinarios y las veterinarias podrán prescribir un tratamiento y emitir la correspondiente receta electrónica”, afirma la Organización Colegial Veterinaria.


EXPERIENCIAS ENTRE LOS VETERINARIOS


La telemedicina veterinaria todavía es una gran desconocida para muchos profesionales, por ello desde Diario Veterinario hemos preguntado a varios veterinarios para conocer si la han estado aplicando durante las semanas de confinamiento y de qué forma.


Una de las veterinarias encuestadas, Sáhara Serrano, del hospital veterinario Sitges 24H, afirma que “durante estos días hemos tenido muchísimas más llamadas que de costumbre para preguntarnos si tenían que acudir al hospital con sus mascotas o no”.


Por su parte, Henar Ojeda, veterinaria en zona rural de Zamora, coincide en que “durante la epidemia he aplicado la telemedicina para resolver dudas sencillas de las mascotas, pero en casos que requerían el reconocimiento y la realización de pruebas diagnósticas más específicas, mi consejo era acudir físicamente”.

Los beneficios de este modelo de consulta parecen útiles en casos concretos, “dudas de alimentación, protocolos vacunales o de desparasitación, u otras cuestiones que en la consulta harían esperar en la sala de espera, además resultaría práctico a la hora de realizar un primer triaje antes de la visita física”, añade Ojeda.


No obstante, “la televeterinaria está bien para facilitar la comunicación, pero al final tienen que pasar por la clínica ya que, por ejemplo, un bulto si no lo pinchas, no sabes lo que es”, afirma Serrano.


En cuanto a los canales de comunicación, ninguno de los encuestados conocía ninguna plataforma concreta para poder aplicar la telemedicina veterinaria. En este sentido, explican que las consultas telemáticas se realizaban a través de llamadas o con aplicaciones de mensajería, siempre de formal informal y sin retribución por el servicio prestado.

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