¿Es viable actualmente la telemedicina veterinaria en España?

​Como consecuencia del brote de la COVID-19 y las semanas de confinamiento, la telemedicina veterinaria en España ha ido cobrando protagonismo. Diario Veterinario recoge en tres noticias la situación actual de la telemedicina veterinaria
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El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la salud de los animales, de granja o compañía, no es un concepto nuevo. A pesar de que en España la telemedicina veterinaria carece de regulación y se ejerce de forma informal en la mayoría de las clínicas veterinarias, en muchos otros países como Canadá, las herramientas que ofrece la digitalización de la sociedad son aprovechadas por los profesionales veterinarios para mejorar sus servicios.


En este punto, ante el desconocimiento y la falta de regulación oficial para proveer este tipo de asistencia, cabe preguntarse cuáles son las posibilidades que la telemedicina brinda a los veterinarios españoles que decidan implantarla en sus negocios. Para ello, Diario Veterinario ha hablado con los expertos Cecilia Henríquez Coronado, veterinaria y diplomada en salud conectada e inteligencia artificial aplicada a la salud y experta en telemedicina veterinaria, y José Luis Villaluenga, experto en gestión empresarial de clínicas veterinarias.


Así, la experta señala este concepto como “una herramienta de la telesalud que permite ofrecer servicios médicos veterinarios a distancia, utilizando las nuevas tecnologías de información y las comunicaciones”.


Ggg


Este tipo de servicios, a diferencia de la clínica tradicional donde la visita física es necesaria, se realiza “a través de videollamadas por plataformas especializadas o por otros canales, ya sea usando un teléfono inteligente, un ordenador o una tableta, así como mensajerías, chatbots o aplicaciones telefónicas”.


LA TELECONSULTA


Ante la falta de regulación en España, las directrices internacionales disponibles consideran que la teleconsulta veterinaria debe ofrecerse siempre siguiendo la Relación Veterinario-Cliente-Paciente (RVCP).


Sobre estas recomendaciones, Henríquez señala que “la RVCP debe estar previamente bien establecida de forma presencial antes de recomendar una consulta virtual, y no se puede establecer en una primera teleconsulta. Por lo tanto, no es recomendable usarla en animales desconocidos que aún no son pacientes o que no han sido previamente examinados, ya que el error por falta de conocimiento de la historia médica y del estado de salud del animal no examinado es mayor y debemos procurar siempre no comprometerlo”.


Otro aspecto a tener en cuenta, frente al modelo de la clínica tradicional, incluye “el consentimiento informado del cliente”. En este sentido, la experta recomienda “informarle de que no todos los casos se pueden resolver a distancia, y si el animal requiere examen presencial debe ir a la clínica”.


En cuanto al proceso de diagnóstico, manifiesta que las pautas son similares a las establecidas en la clínica tradicional, “una anamnesis minuciosa (general y ambiental), un examen virtual metódico como se haría en la consulta presencial buscando evidencias clínicas, teniendo claro que su principal limitación por ser remoto es ser un examen incompleto”, en especial, si el problema es complejo y requiere exámenes complementarios.


Tras haber realizado la teleconsulta, si es posible “se entrega un prediagnóstico o diagnóstico presuntivo, jamás definitivo ni certero”.


Respecto a la posibilidad de recetar algún medicamento como parte del tratamiento, en el caso concreto de España, “según el artículo 9 del capítulo VI del Código deontológico veterinario español, se establece que se prohíbe prescribir tratamiento o cualquier otro procedimiento sin haber realizado un examen directo y previo del paciente”.


Ante esta normativa deontológica, las posibilidades de la telemedicina veterinaria en España se limitan a teleconsejos, teletriajes y telemonitoreos o teleseguimiento de pacientes. Respecto a la teleconsulta, las opciones terapéuticas vienen delimitadas por la falta de posibilidad de prescribir un tratamiento sin consulta presencial previa.

Triaje telemedicina veterinaria

HERRAMIENTAS PARA EJERCER LA TELEMEDICINA VETERINARIA


Como es habitual, para realizar una consulta tradicional es necesario un material concreto que pueda satisfacer las necesidades del clínico y del paciente. Si bien, en las teleconsultas la implementación de unas herramientas que permitan desarrollar el trabajo de forma eficaz y con profesionalidad resultan igualmente necesarias.


Estas plataformas “deben de cumplir una serie de requisitos: que guarde los datos de confidencialidad del paciente, que permita una transmisión de datos y almacenamiento de estos de forma eficiente, que permita el pago mediante tarjeta de crédito u otro método”, aconseja José Luis Villaluenga.


Henríquez coincide en la necesidad de herramientas específicas que permitan “reserva de citas en línea en los horarios estipulados por el veterinario, prepago del servicio o pago on-line, automatización de la duración del servicio, almacenamiento y resguardo de datos y fichas clínicas de forma segura y encriptada, chat sincrónico o asincrónico, hacer zoom a una foto recibida, poder escribir o dibujar en ella”, entre otros requisitos.


En el caso de España, “varios programas de gestión empresarial están poniendo a disposición de los veterinarios algún tipo de plataforma”, comenta Villaluenga. No obstante, señalan que todavía falta optimización y experiencia entre los usuarios a estas plataformas, y a la espera de las consiguientes mejoras, “también pueden usarse aplicaciones o canales de videoconferencias que permitan realizar el intercambio médico necesario como Zoom o Skype”.

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