Monique Eloit, directora general de la OIE.

La sanidad animal, en el centro de los desafíos mundiales

La OIE resalta en su último informe de 2019 lo fundamental que es la sanidad animal para el desarrollo y el bienestar de los seres humanos en todo el mundo y cómo contribuyen en ello los servicios veterinarios
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La sanidad animal desempeña un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio sanitario, socioeconómico y ambiental a nivel mundial. Para preservarla, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en inglés) trabaja de forma mancomunada con los Servicios Veterinarios de sus 182 Miembros, contribuyendo a que nuestra relación con el mundo animal sea una fuente de desarrollo sostenible.


"La pandemia de la COVID-19 nos recuerda que la colaboración intersectorial a través del enfoque de 'Una sola salud' y el intercambio de conocimientos técnicos son más esenciales que nunca. Al promover estas acciones, podemos anticipar mejor estas nuevas amenazas y enfrentarlas. A través de su misión normativa, de información y de refuerzo de capacidades, la OIE contribuye al surgimiento de una gobernanza mundial indispensable en materia de sanidad animal, basada en la ciencia", apunta Monique Eloit, directora general de la OIE


Gracias a las tareas estructurales llevadas a cabo en el marco de su 6.o Plan Estratégico, la Organización tiene la voluntad de responder con más eficacia a los desafíos mundiales de esta nueva década. Muchas de sus iniciativas se inscriben plenamente en lograr las metas señaladas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030. En la actualidad, la OIE redobla esfuerzos con el fin de estructurar y mejorar la gobernanza mundial en materia de sanidad y bienestar animal.


Debido a los intercambios diarios con los animales, sean domésticos o silvestres, “su salud nos concierne en todos los sentidos”. La salud humana, la seguridad alimentaria, la prosperidad y el respeto del medioambiente están estrechamente relacionados con la gobernanza mundial de los animales, una gobernanza que la OIE orienta desde hace casi 100 años.


PRESERVAR LA SALUD HUMANA A LA HORA DE LA MUNDIALIZACIÓN


Muchas de las enfermedades infecciosas humanas existentes son de origen animal y, como en el caso de las enfermedades transmitidas por vectores, el cambio climático está teniendo un impacto considerable en su propagación. Además, la mayoría de los nuevos agentes infecciosos que surgen en los seres humanos tienen una fuente animal. Entre estas enfermedades, la rabia sigue matando a casi 59.000 personas al año, en su mayoría niños.


El aumento de la población mundial y la intensificación de los intercambios comerciales favorecen las condiciones de transmisión de las enfermedades. Con miras a garantizar la seguridad sanitaria en un mundo globalizado, la OIE establece un marco reglamentario a través de normas internacionales reconocidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC).


Sin obstaculizar el buen funcionamiento del comercio, estas normas cumplen un importante papel en la prevención y la salvaguardia de la sanidad y el bienestar de los animales y, por ende, de los seres humanos. A partir de 2020, la puesta en marcha gradual de un Observatorio de normas permitirá acompañar mejor a los Miembros en los desafíos que enfrentan al aplicarlas.


SUBSISTENCIA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA: MÁS ALLÁ DEL IMPACTO SANITARIO


Si bien no todas las enfermedades animales suponen un riesgo directo para los seres humanos, algunas pueden representar un grave impacto socioeconómico. Para muchas personas, la sanidad animal no solo es una cuestión sanitaria, sino también de empleo y conservación de sus medios de subsistencia.


Además, en una época en que la demanda mundial de proteínas animales no deja de crecer, la seguridad alimentaria mundial sigue dependiendo en gran medida de la sanidad animal. Para responder a esta creciente necesidad y perseguir el Objetivo de Desarrollo Sostenible ‘Hambre Cero’, es necesario consolidar los sistemas de producción y de sanidad animal. La OIE asume esta misión reforzando la capacidad de los Servicios Veterinarios nacionales de sus Miembros.


HACIA MODELOS MÁS SOSTENIBLES


Las sociedades, cada vez más sensibles a los desafíos climáticos actuales y futuros, esperan mucho de los sistemas de producción animal sostenibles, que sean respetuosos del medio ambiente y el bienestar de los animales. La necesidad de alimentar a cada vez más personas, y de alimentarlas mejor, debe combinarse con el imperativo urgente de preservar los ecosistemas terrestres y acuáticos. En este caso también, los sistemas de producción y de sanidad animal revisten un papel clave y la OIE contribuye con su asesoramiento. Optimizar y armonizar sus procesos, facilitar el diálogo interdisciplinario y fomentar un enfoque integrado de los Servicios Veterinarios permite construir juntos modelos más eficaces, sostenibles y resilientes.


RESPALDO CONTINUO A LOS SERVICIOS VETERINARIOS


Los Servicios Veterinarios nacionales, eslabones clave para la sanidad y el bienestar de los animales, no siempre son escuchados por los responsables de la toma de decisiones, y carecen de una financiación y una representación suficientes en la agenda internacional. La OIE tiene en cuenta sus necesidades específicas, en particular a través del Proceso PVS, que garantiza la identificación de sus puntos fuertes y carencias y propone soluciones adecuadas.


Además, refuerza las capacidades y los recursos de los Servicios Veterinarios nacionales mediante una formación a medida y la creación de herramientas de sensibilización interesantes.


Los desafíos actuales a los que se enfrentan los profesionales de la sanidad animal son complejos y sus componentes cambian permanentemente. El apoyo que la OIE presta a los Servicios Veterinarios de sus Miembros se basa en una pericia científica exigente e independiente que, cada vez más, integra el carácter intersectorial de los desafíos mundiales.


La pericia veterinaria en acción se enriquece con conocimientos sociales, económicos, éticos, jurídicos, culturales y ambientales y, al mismo tiempo, mantiene el enfoque ‘Una sola salud’ que considera la salud de los animales, los seres humanos y los ecosistemas como un bien común. Gracias a este enfoque integrado, la OIE sitúa la sanidad animal en el centro de los desafíos mundiales y proporciona a los Servicios Veterinarios nacionales los conocimientos y el apoyo que necesitan para sensibilizar y movilizar a las partes interesadas y a los responsables de las decisiones.

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