Los veterinarios señalan que parece que se están detectando establecimientos en los que se ha empezado a relajar el nivel de cuidado.

Recuerdan que los supermercados son lugares potenciales de contagio de COVID-19

​El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias advierte que el estudio de la OCU no es significativo y que las muestras no se han tomado de los puntos realmente peligrosos como son carros, cestos y líneas de caja
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El Sindicato Veterinario Profesional de Asturias (Sivepa), que agrupa dentro de sus afiliados un gran número de médicos veterinarios inspectores de Veterinaria de Salud Pública, advierte que, pese al estudio de la OCU en relación a la contaminación de los productos por SARS CoV-2, no se debe disminuir el cuidado en el supermercado, “puesto que los puntos de mayor riesgo no han sido muestreados y analizados”, afirman.


Según explican, el estudio de la OCU es muy reducido en cuanto a número de establecimientos y no es estadísticamente significativo, con lo que sus resultados pueden estar muy alejados de la realidad de la mayoría de estos locales. “Pero más importante aún es que no se han tomado las muestras de los puntos verdaderamente conflictivos en cuanto a riesgo de contaminación y contagio en este tipo de negocios”, remarcan.


Los veterinarios indican que las superficies potencialmente más peligrosas son los carros y cestos de compra y las líneas de caja. Esto ya fue advertido por este y otros sindicatos veterinarios al Ministerio de Sanidad y a la Dirección General de Salud Pública del Principado. Unos días más tarde, la Escuela de Salud Pública de la prestigiosa Universidad de Harvard realizó advertencias en este mismo sentido.


Hay que pensar que los carros y cestos de compra, sobre todo en sus manillares y agarraderas, son susceptibles de ser manipulados por muchas personas a lo largo del día y durante todo el tiempo de compra. “Esto eleva mucho la probabilidad de contaminación y si su desinfección no es la adecuada entre cliente y cliente, el riesgo de contagio puede ser elevado”, apuntan los expertos. Además, en la línea de caja se manipulan todos los productos que se compran, envasados o no, incluidos los frescos. “El cliente toca esos productos y el TPV, o el dinero en su caso. El personal de caja los manipula, toca también las pantallas y teclados de las máquinas registradoras, dinero en ocasiones, el tique, el TPV, etc. Los productos pasan por la cinta y el mostrador de caja y luego van a la bolsa y, en ocasiones nuevamente al carro de compra”, añaden.


Por todo ello, consideran que existe una enorme posibilidad de cometer errores y contaminar los productos de un cliente a partir de la manipulación de los de otro, sumando el riesgo de que el carro o cesto estén contaminados. “Es fundamental una correcta desinfección de los cestos y carros de compra ‘entre cliente y cliente’ y es necesaria también una correcta desinfección del mostrador y cinta de la línea de caja, las manos del personal de caja, el TPV, la pantalla o teclado de la caja registradora y el dinero en su caso ‘también entre cliente y cliente’”, recomiendan.


Sin embargo, una de las situaciones que con más frecuencia han comunicado los veterinarios de salud pública a este sindicato es precisamente que, en una mayoría de los establecimientos que han visitado, no hay una correcta desinfección "entre cliente y cliente" de carros y cestos, ni tampoco de todos los elementos de la línea de caja. Es más, incluso parece que se están detectando establecimientos en los que se ha empezado a relajar el nivel de cuidado y, en lugar de mejorar y endurecer las medidas sanitarias, éstas están disminuyendo, quizá por una menor percepción de peligro.

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