Una agricultora alimenta a sus animales en una granja familiar en Nicaragua.

La ONU intensificará su trabajo para mapear amenazas zoonóticas

La ONU señala que el coronavirus COVID-19 es la advertencia del planeta de que la humanidad debe cambiar. Por ello llevarán a cabo un nuevo mapeo mundial de riesgos zoonóticos o la restauración de ecosistemas y biodiversidad, entre otras​ acciones
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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha anunciado que intensificará su trabajo para mapear amenazas zoonóticas y reducir el riesgo de futuras pandemias como la del coronavirus que actualmente enfrenta la humanidad.


Se trata de apoyar a los países a “reconstruir mejor” después de la crisis actual a través de una ciencia más sólida y con políticas que respalden un planeta más saludable y una mayor inversión en la economía verde.


La respuesta de la agencia abarca cuatro áreas: ayudar a las naciones a gestionar los desechos de la COVID-19; ofrecer un cambio transformador para la naturaleza y las personas; trabajar para garantizar que los paquetes de recuperación económica inviertan en la respuesta a futuras crisis; y modernizar la gobernanza ambiental global.


"Con la COVID-19, el planeta nos ha enviado un mensaje de advertencia muy fuerte: la humanidad tiene que reinventar su relación con la naturaleza", afirma la directora ejecutiva del Programa, Inger Andersen.


“La paralización de las economías ha sido una respuesta a corto plazo ante esta amenaza, pero no puede perdurar. Construir economías que trabajen junto con la naturaleza será fundamental para garantizar la prosperidad de las naciones”, asegura.


ÁREAS DE CAMBIO Y ACCIÓN


Trabajando en conjunto con el resto del sistema de las Naciones Unidas, el Programa apoyará a las naciones para enfrentar el aumento de los derechos peligrosos, como equipos de protección personal, productos electrónicos y productos farmacéuticos, de manera que no se afecte aún más la salud humana o el medio ambiente.


También se creará un plan de respuesta y riesgo zoonótico para mejorar la capacidad de los países de reducir las amenazas a través de enfoques amigables con la naturaleza, incluido un nuevo mapa mundial de riesgos potenciales del comercio no regulado de vida silvestre, de la destrucción de hábitats y de la pérdida de biodiversidad.


Asimismo, se fomentarán mayores oportunidades para invertir en la naturaleza y la sostenibilidad como parte de la respuesta a la crisis del COVID-19, a través de fondos que ya son administrados por el Programa, así como con paquetes de estímulo económico creados por los países.


Buscan llegar a los actores de la economía para reconstruir, ampliar y acelerar el consumo y la producción sostenibles, y crear nuevos empleos verdes, lo que incluye contactar a las empresas a través de alianzas con las agencias de las Naciones Unidas e instituciones financieras, gubernamentales y del sector privado, y revitalizar mercados y cadenas de suministro de productos sostenibles.


Finalmente, se revisarán las implicaciones y posibilidades de mover la gobernanza ambiental y el multilateralismo hacia las plataformas virtuales, y por lo tanto crear una menor huella ambiental durante las reuniones.


"Debemos brindar aún más apoyo a los países en sus esfuerzos para reducir los riesgos de futuras pandemias por medio de la restauración de los ecosistemas y la biodiversidad, el combate al cambio climático y la reducción de la contaminación", concluyó la directora.

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