Coronavirus: Medidas de apoyo a los profesionales veterinarios

​La organización benéfica Vetlife ofrece una serie de consejos para orientar a los veterinarios durante la pandemia del coronavirus COVID-19
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El confinamiento que se está viviendo a nivel mundial debido a la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 está afectando a los profesionales veterinarios, induciendo a su vez a un desafío constante y diario en el manejo del riesgo tanto de la salud propia como del cuidado de los animales en sus prácticas diarias.


Desde la organización benéfica Vetlife, orientada por la Dra. Rosie Allister,  han puesto en marcha una guía de apoyo a los profesionales veterinarios con el objetivo de ofrecer una serie de medidas y consejos ante esta situación.


La preocupación y la incertidumbre sobre el coronavirus COVID-19 y su impacto en la sociedad puede provocar estrés o ansiedad derivando a su vez en problemas de salud mental. De esta manera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir al mínimo la observación, la lectura o la escucha de noticias que provoquen síntomas abrumadores y de angustia por la situación actual, contrarrestándolo con una búsqueda de información en momentos específicos del día, una o dos veces y que provenga de una fuente de confianza, limitando a su vez el uso de medios sociales que pueden ocasionar rumores e información falsa acerca del brote de coronavirus.


Por otro lado, el distanciamiento social y el autoaislamiento en esta cuarentena induce en diversas enfermedades y repercute en el contacto y conexión social. En los nuevos entornos de trabajo esta situación se hace presente, ya que numerosos profesionales han cambiado sus prácticas de trabajo y muchos han empezado a pasar más tiempo trabajando solos. Los expertos recomiendan mantener unos horarios de trabajo, una rutina y maximizar los contactos directos, tanto por vía telefónica como en línea. En este sentido, también explican que es importante concentrarse en aspectos que se puedan controlar tanto de manera personal como profesional, tales como apoyo a compañeros, planificar las tareas diarias, mantener una gestión visible y ofrecer disponibilidad etc.


Igualmente, indican que para aquellas personas que no pueden realizar su trabajo debido a la vulnerabilidad de infección por coronavirus deben de tomar una serie de medidas para seguir trabajando, siempre con el apoyo emocional y la flexibilidad que se les pueda otorgar para que puedan seguir contribuyendo donde puedan a su labor profesional. De esta manera, acciones como la generosidad, el cuidado, la consideración y el hecho de formar parte de una comunidad, aunque sus conexiones se mantengan a distancia, es bueno para la salud tanto del que da como del que recibe.


Asimismo, señalan que es importante mencionar que “algunos profesionales veterinarios están estrechamente relacionados con el brote en primera línea de la investigación, el desarrollo de vacunas y otras áreas”, afirma Allister. Estos pueden sentirse limitados y frustrados en esta crisis humanitaria a pesar de tener los conocimientos necesarios, siendo así de gran importancia reflexionar sobre el papel que tienen estos profesionales y las formas en que pueden apoyar a la sociedad y a las personas que le rodean, como el soporte y cuidado de aquellas que dependen de sus animales , cuyo vinculo humano y animal trae consigo formidables beneficios como la alegría, el consuelo y distintas razones para seguir adelante en momentos difíciles.


DESAFÍOS FINANCIEROS


También hacen referencia a las dificultades económicas que tienen que atravesar muchos veterinarios, “el brote de coronavirus es un desafío sin precedentes para nuestra industria y sabemos que muchos dueños de centros veterinarios tienen preocupaciones sobre su personal y las personas y animales a los que ayudamos”. Por ello, recomiendan hablar sobre inquietudes y preocupaciones como estas y no tenerlas en secreto, “aunque en nuestra industria somos independientes y, a menudo, preferimos enfrentarnos solos, somos más fuertes cuando estamos juntos”.


Por último, los expertos apuntan que esta crisis sanitaria puede provocar angustia moral por tener que enfrentar decisiones clínicas y personales difíciles. “Los sentimientos de saber lo que queremos hacer, pero no poder hacerlo debido a factores externos, como restricciones, pueden ser difíciles”, indican. 

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