Aedes Albopictus.

Las enfermedades vectoriales, una gran amenaza para la salud mundial

​En España, el mosquito tigre (Aedes albopictus) se erige como una de las mayores amenazas para la salud. Su presencia en nuestro país se ha duplicado en los últimos cinco años y su capacidad de expansión va en aumento, señalan los expertos
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Las enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, la malaria, el zika, el Chikungunya o la fiebre amarilla constituyen la principal amenaza mundial contra la salud, así ha sido reconocido por la propia Organización de Naciones Unidas (ONU).


La Asociación Española de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) explica que esta amenaza vectorial, lejos de reducirse o, cuanto menos, contenerse, no parece que vaya a dejar de aumentar, al menos en la medida en que las poblaciones de mosquitos se trasladen a nuevas áreas, a consecuencia del cambio climático. “La situación de España en este contexto es crítica. Y es que el impacto del calentamiento global en nuestro país no deja lugar a dudas: aumento del nivel del mar, desertificación, olas de calor cada vez más frecuentes, pérdida de más del 80% de los glaciares pirenaicos, inundaciones, incendios forestales… Consecuencia directa de todos lo anterior es la guinda del pastel: la creciente proliferación de mosquitos y otras especies invasoras que supone la más importante amenaza para la salud también en nuestro país, por cuanto que su capacidad para transmitir graves enfermedades como el dengue, el Chikungunya o la malaria, entre otras, es brutal”, advierten.


“Resulta de vital importancia que abordemos, desde todas las instancias implicadas - asociaciones, Administraciones Públicas, ciudadanía, etc.- la necesidad imperiosa de emprender medidas coordinadas de control de vectores, que suponen un riesgo de primer orden por su capacidad de transmisión de enfermedades, y que pueden llegar a poner en jaque a la salud pública mundial”, ha declarado el presidente de Anecpla, Sergio Monge.


En este mismo sentido se ha pronunciado también el subdirector de la Asociación, Jorge Galván, quien ha incidido en la situación de vulnerabilidad en que se encuentra España, especialmente la zona del Litoral Mediterráneo, donde la temperatura ha aumentado hasta un 20% más que la media mundial, y que constituye un auténtico paraíso para el mosquito tigre (Aedes albopictus), desde donde se ha extendido como la pólvora por prácticamente todo el territorio nacional desde su primera incursión en Barcelona en el año 2004.


Una situación crítica que es “absolutamente irreversible” en palabras de Galván, ya que “el mosquito tigre es imposible de erradicar en el punto en el que se encuentra en España”. Sin embargo, ha añadido, “y precisamente por este motivo, es fundamental reforzar las medidas de control, tanto por parte de las Administraciones Públicas como de la población en general, a fin de intentar contener al máximo la presencia de esta especie y frenar su propagación”. Un control que pasa desde llevar a cabo necesarias “alertas hasta la coordinación entre los distintos agentes implicados y los tratamientos necesarios para una buena gestión medioambiental que evite su presencia y disminuya su población. En caso contrario, las consecuencias pueden llegar a ser muy graves”, alerta.


CASOS DE DENGUE AUTÓCTONOS


La mitad de la población mundial se encuentra en riesgo de sufrir dengue. Así de contundente se expresó a finales del pasado año la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y es que la frecuencia de los brotes de dengue ha crecido drásticamente en todo el mundo en las últimas décadas y actualmente es la enfermedad viral transmitida por mosquitos de propagación más rápida en el planeta. Según los datos recopilados por la OMS, si bien el dengue existía en apenas 9 países en la década de 1970, a día de hoy es endémico en 128 países y afecta a más de 96 millones de personas cada año.


En España se contabilizan ya hasta siete casos autóctonos, situándose como el tercer país de Europa, solo por detrás de Francia e Italia, en número de casos de esta enfermedad no contraídos en el extranjero. “Una cifra que”, tal y como reconoce Anecpla, “podría llegar a parecer ridícula comparada con los numerosos casos importados que podrían empezar a detectarse en turistas procedentes de zonas endémicas si no se toman las medidas oportunas”.


CÓMO PUEDE AYUDAR LA CIUDADANÍA


Desde la Asociación destacan la importancia que para el control de esta amenaza tiene la concienciación y colaboración ciudadana.


En este sentido, recomiendan evitar las acumulaciones de agua en el interior de las viviendas por pequeñas que éstas sean (incluso en macetas, botellas, ceniceros, etc.); mantener cubiertos herméticamente los depósitos de agua que sean para uso doméstico; destapar aquellos desagües que tengan riesgo de mantener agua estancada; eliminar cualquier tipo de recipiente que no sea de uso habitual y que acumule agua para evitar riesgos innecesarios (platos de macetas, etc.); cambiar con frecuencia el agua de los bebederos de los animales; mantener limpias las rejillas y canaletas y evitar que acumulen agua.

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