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¿Por qué los perros tienen miedo del veterinario?

¿Por qué los perros tienen miedo del veterinario?

​Un nuevo estudio muestra los factores de riesgo que predicen el miedo de un perro al veterinario
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Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia) ha descubierto que alrededor del 41% de los propietarios de perros informan que sus mascotas tienen miedo mientras son examinados por un veterinario, mientras que uno de cada siete perros muestra miedo severo o extremo durante un examen.


Según la investigación, algunos factores de riesgo pueden ayudar a predecir su miedo, como la raza de un perro, el peso, la edad de otros perros en el hogar, el historial de roles o actividades, el nivel de experiencia del propietario en la propiedad del perro y el lugar de procedencia del perro.


El estudio se basó en 26.555 respuestas a un cuestionario de investigación y comportamiento canino, en el que los dueños de perros recibieron ejemplos de miedo leve a moderado, entre los que se encontraban evitar el contacto visual, agacharse o encogerse con la cola baja o metida entre las piernas, gimotear o gemir, y temblar, entre otros. La encuesta utilizada fue la C-BARQ que es un cuestionario de comportamiento validado y que ha sido utilizado en muchos otros estudios científicos.


El miedo extremo se describió como un miedo exagerado e intentos vigorosos de escapar, retirarse u ocultarse.


Susan Hazel, profesora principal de la Facultad de Ciencias Animales y Veterinarias, señala que era ampliamente conocido que los perros pueden tener mucho miedo de acudir al veterinario, pero no estaba claro cómo de común era el problema.


Por su parte, Petra Edwards, investigadora de la Facultad de Ciencias Animales y Veterinarias de la Universidad de Adelaida, expresa que los perros asustados pueden ser más difíciles de diagnosticar, llevar más tiempo para someterse a un examen físico estándar o pueden presentar un riesgo de lesiones para ellos mismos, el personal veterinario y sus dueños.


"Fue impactante encontrar que hasta uno de cada siete (14%) de los perros reportaron mostrar miedo severo o extremo durante las visitas al veterinario, pero incluso el 41% de los perros mostraron miedo leve a moderado en el mismo contexto", manifiesta.


FACTORES DE RIESGO


Los canes más miedosos eran los perros toys, seguidos de los mestizos y los sabuesos. El menor grado de temor se encontró en los perros de trabajo (que incluyen perros guardianes, como el boxer o el Doberman pincher, así como perros de tiro como el husky siberiano y el perro de montaña bernés). Los niveles extremadamente bajos de miedo también aparecieron en los perros de caza (por ejemplo, spaniels y retrievers). 


El estilo de vida del can también es importante. En relación con todos los roles o actividades posibles, los perros utilizados para criar y mostrar, así como los perros con antecedentes de trabajo, mostraron las puntuaciones más bajas de miedo. Por el contrario, los perros de compañía sin antecedentes de roles o actividades de trabajo formales tenían más probabilidades de tenerle miedo al veterinario. 


Los perros adquiridos de un criador o criados por sus amos fueron los menos temerosos en situaciones veterinarias. Los adquiridos de un amigo o pariente o aquellos comprados en una tienda de mascotas tuvieron los puntajes de miedo más altos cuando se los examinó.


Los perros más grandes (de más de 22 kg) tenían mucho menos miedo al veterinario que los más pequeños. Asimismo, los perros que vivían con otros perros presentaban menos miedo que los que vivían solos


"Creemos que esto probablemente refleja la importancia del manejo y de los roles que adquieren desde una edad temprana. Esto significa que el miedo al veterinario puede no comenzar en el veterinario, sino con experiencias que ocurren en casa", asegura Edwards.


Los investigadores esperan que este estudio ayude a mejorar los procesos y educación de las interacciones entre humanos y animales, el entorno clínico o el manejo de animales.


Estos factores, sin embargo, sólo explicarían una proporción del 7% del riesgo de miedo observado y no hay que descartar otros factores. Entre estos factores podrían ser la experiencia individual de cada perro u otros factores desencadenantes como la configuración ambiental de la clínica veterinaria, la historia o la experiencia pasada en la clínica y las interacciones entre humanos y animales. 


"Me imagino que probablemente no haya una respuesta única para todos, pero es de esperar que con el tiempo, la práctica y la investigación encontremos muchas respuestas que podamos adaptar a cada individuo para ayudar a garantizar que la mayoría de nuestros perros puedan sentirse seguros y cómodos con su cuidado veterinario '', concluye.

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