Medición de presión arterial mediante la utilización del Doppler. Imagen: CEU

¿Puede ser un gato hipertenso?

​A partir de los 7 años tienen riesgo de sufrir hipertensión felina
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En las personas es habitual escuchar que alguien “es hipertenso”, sin embargo, los expertos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera han querido explicar que este problema de salud es también común en las mascotas.


Concretamente, se han centrado en el caso de los gatos, que a partir de los 7 años tienen riesgo de sufrir hipertensión felina.


Según cuentan, “la hipertensión felina es cuando corazón se contrae y se dilata continuamente, bombeando la sangre a todos los puntos del organismo. Tanto en la contracción (sístole) como en la dilatación (diástole) la sangre ejerce una presión sobre las paredes de los vasos, y es a esa presión a la que llamamos tensión arterial. En los gatos, se considera hipertensión cuando los valores de presión arterial sobrepasan los 150/90 mm Hg”.


Además, los veterinarios explican que existen factores fisiológicos que influyen en el valor de la presión arterial (raza, sexo, edad, peso), “por ello la forma más segura de controlar los cambios de tensión de tu gato es la toma periódica de su tensión por el veterinario, para obtener su perfil individual”.


El método más utilizado para medir la tensión es el Doppler. Es una técnica rápida y sencilla que no ocasiona ninguna molestia al gato.


HIPERTENSIÓN EN GATOS


Ante una hipertensión, lo primero que se realiza son una serie de pruebas diagnósticas para determinar si se trata de una hipertensión primaria (poco frecuente) o, como resultado de las pruebas, se determina la enfermedad que está originando (secundaria).


Según su etiología, los expertos diferencian entre la hipertensión primaria y la secundaria.

La hipertensión primaria es la que aparece sin estar relacionada con otras enfermedades, su causa está en el sistema vascular. Es la más frecuente en las personas, pero rara en los gatos. Los principales factores de riesgo son la edad, la obesidad y la falta de ejercicio.


En lo referente a la hipertensión secundaria, aparece como consecuencia de otra enfermedad o de tratamientos médicos. Es la más frecuente en los pequeños animales.


Las enfermedades que pueden cursar con hipertensión son insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes y enfermedades hepáticas.


¿CUALES SON LAS CONSECUENCIAS DE LA HIPERTENSIÓN?


Ante un aumento moderado de la tensión arterial el animal no suele mostrar signos clínicos atribuidos a la hipertensión, pero si el aumento es alto y se mantiene en el tiempo, los principales órganos afectados son: ojos, corazón, cerebro y riñones, afirman los veterinarios.


Algunas de las consecuencias pueden ser hemorragias intraoculares, degeneración y desprendimiento de retina; sufrir encefalopatía hipertensiva en el cerebro y mayor probabilidad de padecer insuficiencia renal crónica, o de agravarla si ya existiera, entre otros.


LOS SÍNTOMAS


“Como ya hemos dicho antes, la hipertensión en los felinos suele ser secundaria, y por ello, los síntomas observados en primer lugar son los de la propia enfermedad causante. Las consecuencias de la hipertensión son tan graves, y a veces irreversibles, que conviene estar alerta ante presencia de algunos de los siguientes síntomas, máxime si el animal sobrepasa los 7 años”, hacen hincapié.


Entre los síntomas se encuentran la disminución o pérdida de la visión, ceguera súbita, parpadeos frecuentes, hemorragia en el globo ocular; cambios de conducta, marcha tambaleante cabeza inclinada, descoordinación de movimientos, depresión, desorientación, convulsiones; problemas respiratorios, disminución de la actividad, somnolencia; y pérdida de peso e hiperactividad.


Para tratar la enfermedad lo recomendable es acudir al veterinario que “te indicará sobre los fármacos existentes que la traten, una dieta correcta y estimular el ejercicio físico para ayudar a su normalización”, concluyen.

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