La terapia con perros ayuda a los niños con hiperactividad

​Los niños que interactúan con perros experimentan una reducción en la falta de atención y mejoras en las habilidades sociales y la autoestima
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La especialista en desarrollo infantil de la Universidad de California (Estados Unidos) Sabrina E.B. Schuck, preocupada por la falta de tratamientos para niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), decidió buscar terapias alternativas de los medicamentos para calmarlos y ayudarlos a concentrarse.


En un primer ensayo aleatorio, Schuck y sus colegas descubrieron que la terapia con perros es eficaz para reducir algunos de los síntomas del TDAH en los niños. Según cuenta, al menos el 5% de los niños estadounidenses son diagnosticados con TDAH.


Así, tras detectar que no existían ensayos controlados o aleatorios grandes, sí que existen estudios sobre el desarrollo infantil y el vínculo humano-animal o evidencias anecdóticas sobre la efectividad de los perros de terapia, decidió adaptar esos estudios al trabajo sobre el TDAH realizado en la Universidad durante las últimas dos décadas, “propusimos un complejo ensayo clínico para ver si los animales hacían alguna diferencia en los niños”, explica.


¿CÓMO FUNCIONÓ EL ESTUDIO?


Durante cinco años, observaron un total de 88 niños, de 7 a 9 años, que habían sido diagnosticados con TDAH. Ninguno había comenzado la medicación. Todos fueron entrenados en habilidades psicosociales sobre "temáticas para perros" y sobre cómo cuidar y estar a salvo con un perro. Sus padres también recibieron entrenamiento conductual. Pero solo la mitad de los niños trabajaron con perros.


Durante dos sesiones semanales, los niños tuvieron tiempo semiestructurado para vincularse con los perros. Realizaron actividades separadas, lanzando una pelota o un Frisbee, preparando a los perros, trabajando con ellos en la agilidad u otras actividades. Los niños luego participaban en lecciones didácticas para desarrollar sus habilidades sociales. Cuando los niños contribuían en las sesiones, eran recompensados con poder sentarse o recostarse al lado del perro. También escribieron cartas e historias a los perros, y los sábados practicaron técnicas de adiestramiento de perros.


Schuck indica que lejos de distraer los perros a los niños ocurría lo contrario, “trabajar con los perros parece motivar a los niños a participar en tareas que de otro modo evitarían”.


Los niños que interactuaron con los perros experimentaron una reducción en la falta de atención y mejoras en las habilidades sociales y la autoestima en comparación con los grupos sin perros. Sin embargo, no hubo efecto sobre la hiperactividad y la impulsividad. Vimos los mismos resultados en una medición de seguimiento seis semanas después de que terminara la interacción con los perros. Estos hallazgos son importantes porque la hiperactividad y la impulsividad tienden a disminuir con la edad, mientras que los problemas de atención tienden a persistir a lo largo de la vida y son los más difíciles de tratar”, afirma.


Como dato destacable, a la especialista le sorprendía ver a los niños junto a la puerta de la escuela justo a tiempo porque no podían esperar para comenzar la terapia.

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