"A menudo, se producen simples resultados adversos debido a que la medicina veterinaria no es una ciencia exacta o reproducible”.

Como veterinario, ¿debes pedir disculpas?

El presidente de la Asociación Americana de Defensa Veterinaria, David Carser, comparte su experiencia en el arte, la ciencia y la legalidad de pedir disculpas en el entorno clínico veterinario
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No todos están de acuerdo en que los profesionales veterinarios deberían disculparse cuando cometen un error. De hecho, la Asociación Americana de Defensa Veterinaria (VDA, por sus siglas en inglés) desalienta a los veterinarios a hacerlo.


“El verdadero problema de dar una disculpa es que siempre existe el riesgo de que se vuelvan contra ti. En algunas situaciones, una disculpa en realidad sería inapropiada. Es fundamental determinar desde el principio si la situación es un mero resultado adverso, un error médico, una mala conducta o una negligencia. No sería apropiado disculparse en las dos primeras opciones, y podría ser una mala idea hacerlo en las dos últimas categorías”, explica David Carser, veterinario y presidente de la VDA.


El veterinario argumenta que “si el propietario está de buen humor, entonces su disculpa podría ser bien recibida y usted podría ser perdonado e incluso respetado por hacer el gesto. Sin embargo, si el propietario no es tan benevolente, existe el peligro de que su disculpa se interprete erróneamente y se use en su contra como una admisión de su culpa”.


Y es que, desde la experiencia, Carser apunta que “los propietarios acuden de distintas formas a las clínicas veterinarias, incluidos aquellos que pueden buscar venganza o retribución en caso de que algo le haya sucedido a su animal. El peor tipo de propietario es el que lo ve como una fuente oportunista de enriquecimiento”.


En este sentido, según el presidente de la VDA, el veterinario debe responder “solo cuando su conducta profesional no cumplió con los estándares mínimos de cuidado requeridos, como es una mala conducta profesional y la negligencia médica veterinaria”.


Sin embargo, si el veterinario no tuvo la culpa, “una disculpa sería inapropiada, por no mencionar peligrosa. Eliminar la masa de piel incorrecta, por ejemplo, se consideraría un error médico. Por el contrario, amputar la pierna equivocada puede ser mala conducta profesional o negligencia, según las circunstancias”.


¿POR QUÉ UNA DISCULPA SE CONSIDERARÍA INAPROPIADA?


David Carser señala que “la responsabilidad veterinaria debe considerarse en el contexto de las severas limitaciones que enfrenta la profesión veterinaria. Los simples resultados adversos, meros descuidos y meros errores médicos reflejan estas limitaciones. A menudo, se producen simples resultados adversos debido a que la medicina veterinaria no es una ciencia exacta o reproducible”.


Además, justifica que “las limitaciones financieras del propietario también significan que un veterinario no siempre puede realizar todas las pruebas necesarias para eliminar todos los diagnósticos diferenciales, lo que hace que el veterinario sea vulnerable a diagnósticos erróneos (un mero error médico). Ninguno de estos es "error" del veterinario. Son simplemente parte integrante de la práctica veterinaria. Si no son culpa del veterinario, y pedir disculpas podría poner al veterinario en un riesgo innecesario, entonces pedir disculpas por ellos sería inapropiado”.


“Disculparse debe ser una cuestión de integridad, no de generosidad. No hay integridad en una disculpa por los eventos que ocurrieron debido a factores que estaban fuera del control del veterinario”, aclara.

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