Muertes de caballos en un famoso hipódromo sin explicación

En menos de 3 meses, 22 caballos murieron en las pistas del hipódromo, la mayoría de ellas debido a trágicas fracturas en los miembros de los caballos
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Uno de los hipódromos más famosos del mundo, el Santa Anita Park situado en California (Estados Unidos) está intentando explicar varios accidentes mortales de caballos. En menos de 3 meses, 22 caballos murieron en las pistas del hipódromo, la mayoría de ellas debido a trágicas fracturas en los miembros de los caballos, lo que llevó a los gerentes a tener que cerrarla el pasado 14 de marzo.


Tantas víctimas mortales han causado gran desconcierto entre los científicos que estudian las carreras de caballos y los hipódromos. Según informan medios locales, los expertos creen que la causa puede haber sido las fuertes lluvias, que han provocado desniveles en las pistas, lo que conlleva a un aumento de riesgo de fracturas cuando los cascos de los caballos penetran en el suelo a altas velocidades.


"Las pistas de tierra son particularmente peligrosas porque pueden parecer finas en la superficie, pero ocultan una gran compactación en el fondo", explica Nathalie Crevier-Denoix, del Instituto Nacional Francés de Investigación Agrícola y la Escuela Nacional de Veterinaria en Alfort (París).


Sin embargo, tras varias pruebas realizadas por expertos de los Estados Unidos no se ha demostrado nada inusual.


Lesiones muy graves que causan la muerte o que requieren una eutanasia inmediata, ya que no se pueden reparar, se producen en todas las pistas de carreras. El tipo más común es una fractura del bloqueo fetal delantero, una articulación con bisagra entre el pie y los huesos de la pierna que es "un amortiguador importante, como el tren de aterrizaje de un avión", comenta Susan Stover, veterinaria de la Universidad de California Davis.


La edad, el sexo y la experiencia de las carreras de un caballo pueden afectar a la hora de sufrir una lesión, al igual que las fracturas por estrés preexistentes. Algunos expertos también sospechan de medicamentos veterinarios


Joe Pagan, presidente de Kentucky Equine Research, descubrió recientemente que la furosemida, utilizada para detener la hemorragia de las vías respiratorias como resultado del esfuerzo, y el omeprazol, un tratamiento para las úlceras estomacales, afectan la excreción y la absorción de calcio, lo que en teoría podría debilitar los huesos. Si bien, aclaran que más del 90% de los caballos de carreras de los Estados Unidos sufren úlceras estomacales y la mayoría se tratan con furosemida, por lo que los efectos de los medicamentos no tendrían que ver mucho en esta ocasión.


En cambio, la teoría que más convence a los científicos es que la culpa está en la pista de tierra. En la pista se han realizado estudios de difracción química y de rayos X, se ha comprobado la densidad del suelo, el contenido de humedad y las cualidades mineralógicas.


También han trabajado con una máquina que imita la extremidad delantera de un caballo al galope, que se hunde en la pista y recopila datos sobre desaceleración, deslizamiento, elasticidad de la superficie y absorción de energía.


Por el momento están a la espera de conocer las necropsias de todos los caballos e intentar encontrarle una explicación.

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